Sergio Ramírez, contra la “represión insostenible” en Nicaragua | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Domingo 22 de Abril, 2018

Sergio Ramírez, contra la “represión insostenible” en Nicaragua

Sergio Ramírez, contra la “represión insostenible” en Nicaragua | La Crónica de Hoy
Foto: EFE

El escritor Sergio Ramírez, exvicepresidente de Nicaragua, reclamó ayer en Madrid el fin de la “represión insostenible” que se está viviendo en su país durante las protestas en rechazo a las reformas a la seguridad social promovidas por el Gobierno de Daniel Ortega.

Ramírez, que recibirá hoy el Premio Cervantes de las Letras españolas, participó ayer en Madrid en una concentración convocada por la comunidad nicaragüense en España a la que asistieron unas 200 personas, para denunciar “la violación de derechos humanos que se está dando en su país”.

El escritor, militante del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) en su etapa como político, que concluyó en 1996, se unió a los manifestantes para “solidarizarse” con su pueblo, que ha demostrado, dijo, “tener la valentía suficiente para protestar para que le devuelvan la libertad y democracia confiscadas”.

“No podemos seguir aceptando que sigan asesinando a jóvenes en Nicaragua. Ya hemos pagado la cota de sangre suficiente”, afirmó Ramírez, quien confió en que este conflicto puedan resolverlo los nicaragüenses “sin intervención extranjera”.

Al grito de “El pueblo unido jamás será vencido”, los manifestantes urgieron al presidente Ortega a que “convoque elecciones libres y democráticas” porque son la única forma de “salir de la dictadura”.

Algunos asistentes apelaron también a la intervención de la comunidad internacional para que no permita “más baño de sangre” en el país centroamericano.

Así lo aseguró la escritora Gioconda Belli, también militante del FSLN en su juventud y presente también en la manifestación (en la foto junto a Sergio Ramírez), para quien las protestas constituyen “la recuperación de la revolución” que les “robaron”, aunque necesitan del apoyo de los gobiernos extranjeros, incluido el español, para poner fin a este “proceso kafkiano”.

 

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