Cultura

La música me ha desnudado el alma y los sentimientos

El creador es reconocido a nivel nacional e internacional por el Danzón No. 2.

El compositor Arturo Márquez (Álamos, Sonora, 1950) concluyó la composición de un concierto de clarinete bajo y cuerda, mientras que trabaja en una obra para trompeta que será estrenada por Pancho Flores, venezolano mejor conocido como El hombre de las trompetas.

El concierto de la obra para trompeta está planeado para llevarse a cabo en la Sala Principal del Palacio de Bellas Artes, en septiembre, en el que la obra de Márquez será estrenada por la Orquesta Sinfónica Nacional. 

Arturo Márquez, autor del Danzón No. 2, recientemente fue reconocido con la medalla en plata Summa Cum Laude, que otorga el artista plástico Enrique Carbajal, mejor conocido como Sebastián, a través de la Fundación Sebastián, pero ¿cuál es el significado de un reconocimiento?

“Siempre que se recibe un reconocimiento uno se pone nervioso, se pone a reflexionar sobre tantas cosas, más porque, en éste caso, viene de una gran fundación y de Sebastián, por lo que me siento cobijado y querido. Uno reflexiona sobre todos los años que han pasado, desde que recibí el primer reconocimiento, cuando estaba en la secundaria o en la preparatoria, un diploma por estar en la banda de la escuela y otro reconocimiento por ser director de una banda en el pueblo”.

Luego de recordar su educación primaria en Álamos, Sonora, de donde es originario, el compositor señala que vinieron los estudios profesionales, que al hacer los cálculos correspondientes, son 67 de vida y 50 años de trayectoria musical.

“Los reconocimientos son una especie de escalera que nos van diciendo por dónde vamos y cómo vamos escalando, siempre con grandes satisfacciones. La principal virtud que me ha dado la música es que me ha desnudado el alma, se desnudan los sentimientos y esa inspiración que uno va teniendo a través de la música, se descubre la creatividad, la capacidad que uno va encontrando para hacer nueva música, aun cuando muchas de estas músicas no se escuchen tanto pero siempre muestran todo lo que he sentido”.

El creador es reconocido a nivel nacional e internacional por el Danzón No. 2, obra que describe como un parteaguas en su carrera, pues es el resultado de la fusión entre la música académica y la música popular, experimentación que desde 1994 le ha motivado a seguir en la producción de música que desde su percepción, es poco apreciada. 

“El danzón es un primer momento de contacto fuerte con el público, es una composición que la audiencia la hizo propia y se van encontrando otras músicas siempre con la misma pasión”.

Márquez indica que recientemente terminó un concierto para clarinete bajo y cuerda, obra concertante, perteneciente a las “danzas prohibidas”, la zarabanda y la chacona, que fueron compuestas, mayormente, en el siglo XVII y XVIII.

“Aunque el danzón nunca fue prohibido, permaneció en un lugar escondido, todo ese tipo de música popular siempre me ha llamado la atención, como la pasacalle, todos esos antecedentes que tienen nuestra música”.

El galardonado con el Premio Nacional de Bellas Artes de México 2009 añade que los reconocimientos son un alimento para la creación, pero no sólo eso, dice que su creatividad también se nutre de lo que vive y los diferentes análisis que hace.

“La creación se alimenta al abrir los ojos hacia lo que ha pasado y lo que está pasando, los reconocimientos son un premio a toda a esa búsqueda. A veces pienso que hay pocas cosas que puedo seguir componiendo, pero siempre hay algo nuevo por decir, creo que me faltarán años para poder seguir haciendo música. La creación no sólo es sentarse a pensar y escribir, hay una energía especial que se necesita”, concluye Arturo Márquez, autor de Máscaras, Goyas, Alas (a Malala) y Tiempos Floridos, entre otras obras.

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