Ciudad

Se expanden las bicicletas “tipo uber” por toda la capital

Crónica rastrea por varios días este nuevo sistema de transporte por aplicación de celular. Causa miradas de extrañeza desde su aparición, hace dos meses

La bicicleta es juguete de chicos y grandes, herramienta de trabajo para muchas personas y protagonista de grandes historias; es, sin lugar a dudas, una excelente opción para transportarse en una ciudad tan poblada como la CDMX.

Ante la mirada extrañada de transeúntes y comerciantes, desde hace dos meses se puede conseguir un servicio compartido de bicicletas, es decir, bicicletas que se rentan por tiempo desde el celular y se dejan en cualquier banqueta. Y se quedan allí hasta que llega el siguiente usuario.

Benito Juárez y Miguel Hidalgo son las sedes oficiales de estos servicios, pero en realidad es cada vez más común encontrar estas bicicletas en cualquier lugar de cualquier delegación.

Aunque el servicio es muy similar, dos compañías en operación se distinguen muy fácilmente: una usa color verde para sus vehículos y la otra color naranja. 

¿Y ESA BICI DE QUIÉN ES? Una pareja de adultos mayores, paseantes en la Alameda de Santa María la Rivera, detuvo su paso al ver que una chica terminaba su viaje en una bicicleta naranja y la dejaba en un estacionamiento público de bicis sobre la banqueta de dicho parque. Se acercaron a la chica e indagan:

—¿Y esta bici como se saca? —preguntó el adulto mayor.

—Se hace una suscripción por el celular; es parecido a Uber, pero en bici.

La chica abandonó la bicicleta y los señores continuaron su camino comentando que la bicicleta se ve muy moderna. En efecto las bicicletas de ambos servicios privados tienen un diseño poco común.

Al andar sobre ellas se sienten algo pesadas (nada que ver con las bicicletas de la era espacial que los expertos compran por 30 mil pesos en tiendas especializadas). No obstante, “es mucho más rápida que el Metrobús, menos tiempo que caminando y más barato que un taxi: llevo dos semanas usando la aplicación, me gusta mucho, pero el problema es que no hay muchas por aquí”, dijo Jacqueline Martínez, una usuaria que surca sobre ellas el Eje 1 Poniente.

Carlos del Ángel las encontró justo afuera de su trabajo (efectivamente, señaló, ya no es obligatorio dejarlas en aparcaderos especiales y el rastreador marca en el celular dónde está estacionada cada una de las bicicletas que no están siendo usadas).

Carlos decidió probar y desde entonces ha recorrido los 3 kilómetros que su suscripción le permite diariamente para regresar del trabajo a casa: “hay un tramo en donde me hago como una hora en autobús por el tráfico, pero con estas bicis le adelanto machín y ya después agarro el autobús”.

BICI FANTASMA. De igual manera, Carlos añadió que en ocasiones le han aparecido “bicicletas fantasmas”; “La aplicación me mandaba una ubicación de la bici, fui por ella, le di muchas vueltas buscándola y no la encontré, parecía que estaba adentro de una casa”.

En efecto, Crónica rastreó bicicletas con el aplicativo hasta llegar a una vecindad en la Delegación Cuauhtémoc; allí debería estar una bici estacionada y disponible. La precisión del rastreador era de un metro… pero la bici no estaba a la vista. La marca en el celular señaló que podía estar dentro de la vecindad. Una anciana observaba al transeúnte desde su ventana, lo miraba buscar y buscar en la banqueta.

El ambiente era un tanto pesado en la vecindad, así que, esa vez, se optó por ir a buscar otra bicicleta disponible…

Datos del servicio (según los proveedores)

Ofrecen un medio de transporte de uso compartido para realizar recorridos urbanos cortos. Ayudan a descongestionar el tránsito y reducir contaminación.

La suscripción de estos servicios es mediante una aplicación móvil (celular) y con un método de pago con tarjeta. Gracias a que ya no tienen una estación fija, las podemos encontrar en cualquier esquina, cubriendo una serie de reglas.

Se recomienda a los usuarios se estacionen en las ciertas “ubicaciones preferidas”, pero pueden estacionarlas en cualquier ubicación pública accesible que no obstruya el tránsito de los peatones o de los vehículos.

Las bicicletas no pueden estacionarse en estacionamientos privados para bicicletas, recintos, el interior de un edificio o estacionamientos subterráneos.

Imprimir