Ciudad

Reclamos y bullying a Mikel Arriola

Por primera vez en lo que va de las campañas y precampañas, el candidato del PRI escuchó de trabajadores de Bimbo gritos de ratero, chistes sobre su persona y una que otra rechifla

Mikel Arriola interactuó con trabajadores de Bimbo; algunos le hicieron bromas y hasta le propusieron tener hijos con él.

Lo de ayer, nunca lo había vivido Mikel Arriola; acostumbrado a los halagos, aplausos, besos y abrazos, por primera vez en lo que va de las campañas y precampañas, Mikel se topó con un ambiente hostil, de bullying en uno de sus eventos. de ahí el rostro agrio por algunos momentos, sonrisa más a fuerza que natural.

Ayer el candidato del PRI visitó a los trabajadores del sindicato de Bimbo, en la colonia Guerrero, delegación Cuauhtémoc. Apenas llegó a la sede —cerca de la estación del Metro Hidalgo— comenzaron los chascarrillos: “mira se parece al Germán, el portero de la serie Vecinos”, “Mira, mira, es un hombre bien inteligente… tremenda cabezota que se carga”, “estás bien, pero bien feo”.

Mikel subió al estrado, a esa hora ya atiborrado de líderes sindicales y trabajadores; escuchó algunos discursos de los de la CTM, de Bimbo y del exgobernador de Hidalgo, que es su coordinador de campaña, Francisco Olvera Ruiz.

Después de “tanto choro”, de halagos por su trabajo al frente del IMSS y de algunos motes —­le pusieron El mago, por su poder de convocatoria—, Mikel se bajó del templete para dar su discurso.

Caminó por un pasillo al mismo tiempo que los trabajadores —los que estaban enfrente— le aplaudían y le gritaban: “¡guapo!”, “¡eres un mago!”; pero conforme avanzaba el ambiente se hacía más áspero y se escuchaba: “¡perdedor!”, “¡ratero!”, “¡niño bonito!”…

Luego comenzó su discurso. Le dieron un micrófono y se subió a una silla para que todos lo alcanzaran a ver.

De inmediato el candidato escuchó: “¡Mikel!, ¡Mikel!...”, le gritó un hombre de baja estatura, moreno y de lentes negros.

Cuando el sujeto consiguió la atención del candidato priista le soltó. “¡Hazme un hijo!”, provocando las risotadas de los presentes.

Mikel sonrió, y con el rostro más rojo que una manzana le respondió: “Qué pasó, compañero”.

De inmediato siguió con su discurso. Prometió internet gratuito a jóvenes de bachillerato y universidad. Explicó que será de 500 megas y que será proporcionado a través de tarjetas.

E insistió que fue un funcionario honesto, “que no me he robado un solo peso”; sin embargo, en lugar de dar pie a los aplausos, comenzaron los gritos: “¡ah, no manches, si eres bien ratero!”.

Nadie pidió cordura, Mikel los escuchó; incluso sus rechiflas, y siguió con sus planteamientos.

Al finalizar el evento, su equipo de campaña apareció y comenzaron a regalar camisas, gorras y pulseras; en tanto que Mikel abandonó el lugar en medio de besos y fotografías, siempre resguardado por sus allegados, quienes lo acercaron a donde lo esperaba la prensa.

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