De aspirante a asesor de campaña

Rosa Gómez Tovar

El día de hoy el Consejo General del INE definirá, en acatamiento a la sentencia  SUP-JDC-161/2018, si el aspirante Armando Ríos Piter cumplió con el porcentaje de apoyo ciudadano previsto en el artículo 371 de la LEGIPE después de habérsele concedido 10 días adicionales para ejercer su derecho de audiencia y revisar 906,417 apoyos que antes de la revisión final del INE tenían el estatus de “encontrados en la lista nominal” y una vez que se revisaron los expedientes electrónicos de cada uno de ellos (los datos capturados más las imágenes enviadas por los auxiliares a través de dispositivos móviles) el INE los catalogó como simulaciones, fotocopias o provenientes de documentos no válidos, al no contar con las firmas necesarios, se le negó el registro como candidato independiente.

El viernes pasado se terminó el lapso ordenado por el Tribunal Electoral del poder Judicial de la Federación para revisar los apoyos referidos ¿cuántas veces acudió el aspirante a revisar firmas?

Pues solamente una, aunque tenía la posibilidad de revisar más de 900 mil firmas no acudió desde el inicio del periodo. Aun cuando el INE le avisó en diversas ocasiones que podía acudir a sus instalaciones con su equipo de trabajo, ese aspirante no fue desde el primer día 11 de abril. Apareció en el INE hasta el 12 de abril, demandando prontitud para comenzar a ejercer su derecho, aunque ya habían pasado  días.

Para revisar las firmas  se dividían el número total de firmas a revisar entre el número de personal disponible para que la revisión avanzara de forma simultánea.  Así que cuando Ríos Piter pidió revisar un folio ese 12 de abril y no fue encontrado en una de las computadoras acusó al INE  de obstaculizar su derecho. Para proseguir con la revisión, aun cuando esa no era la mecánica de la revisión, se habilitó en un equipo de cómputo la totalidad de folios a revisar y así poder buscar el folio específico. Seguramente han visto el video que circuló Ríos Piter en redes donde dicho folio aparece con el estatus de “lista nominal” y por ello alguien habría cambiado sus apoyos por no válidos. Sin embargo, no habría posibilidad de que tuviera otra identificación, pues efectivamente los datos sí corresponden a los de un ciudadano en la lista nominal, nada más que no fue una persona quien dio su firma pues se trataba de una simulación o copia de la credencial de elector lo que respaldaba a ese apoyo. 

Después, el aspirante pidió se revisara otro folio que dictó mal y evidentemente así no lo podrían encontrar. Una vez que se ingresó de forma correcta, se encontró que correspondía a una simulación de la Credencial para Votar.

Después de revisar estos dos folios y de  que le faltaban 906,415 se quejó que no había condiciones para poder seguir verificando más folios y se retiró. También pidió que el personal del INE que apoyaría en la revisión (80 personas) estuviera disponible las 24 horas del día  para que él ejerciera su derecho.

Sin embargo, ya nunca regresó, ahora sabemos que estaba en vías de preparar su plan B para estar a como diera lugar en la contienda electoral, ahora como asesor en la campaña del candidato priista a la presidencia de la República.

Es claro que el  aspirante sabía que no podría obtener las firmas necesarias pues además de las 242,646 que se consideraron válidas tenía que rescatar entre las simulaciones y fotocopias de credenciales otras 623,893 una proeza difícil de lograr.

rosagomeztovar@outlook.com

 

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