Academia

Cuidado maternal y social de los niños altera su genoma el resto de su vida

Los comportamientos sociales tienen un impacto genético que modifica las neuronas, dice el científico español Juan Lerma, en El Colegio Nacional

Juan Lerma ofreció su conferencia llamada Bases celulares y moleculares de la conducta.

Las neuronas pueden ser estimuladas para modificar el comportamiento y si bien se han realizado pruebas experimentales en animales, estudios recientes revelan que también pueden modificarse a través de los sentidos, señaló Juan Lerma, investigador del Instituto de Neurociencias, Consejo Superior de Investigaciones Científicas de España.

En conferencia en El Colegio Nacional dijo además que sus investigaciones refieren, en modelos animales, que ese comportamiento puede ser alterado a nivel genómico como resultado de alteraciones en la conducta. Por ejemplo, sus estudios en ratas de laboratorio refieren que el rechazo maternal genera actitudes autistas en las crías.

El también investigador de la Universidad Miguel Hernández, San Juan de Alicante, España, explicó que a través de la estimulación neuronal en modelos animales, mediante un procedimiento llamado optogenética, se pueden implantar proteínas en estas células. “De esta forma, sabemos qué neuronas estimular, y en dónde, para modificar un determinado comportamiento”. Por ejemplo, una actitud agresiva o de apareamiento de una rata macho con la misma hembra.

Este tipo de conocimiento es la base para buscar tratamientos de enfermedades como el Alzheimer, explicó. “Las personas que padecen esta enfermedad pierden el concepto espacial debido a una modificación neuronal; entonces, si desarrollamos fármacos o un tipo de estimulación se podría restablecer esa capacidad espacial para que el enfermo sepa dónde está. Ahí se encuentran las neurociencias en este momento, aún no se logra, pero ése es el camino”.

El científico enfatizó en su conferencia Bases celulares y moleculares de la conducta que las distintas enfermedades mentales que conllevan a cambios de comportamiento, como el retraso mental, el autismo y la esquizofrenia, entre otras, tienen causas comunes, como el que los genes alterados en éstos se solapan y provocan síntomas bastante coincidentes. “Eso nos lleva a pensar que es una alteración del comportamiento neuronal que conlleva a aberraciones en la actividad circuital. Por ello, si conocemos la actividad de estos circuitos que determinan cada uno de los comportamientos, podremos de alguna manera rectificar esos errores y generar conductas normales”.

DAÑO EN LA INFANCIA. Por otra parte, el científico refirió que existen estudios que enfatizan la importancia de evitar este tipo de daños debido a alteraciones sociales, que tienen implicaciones genéticas y afectan el comportamiento. 

Citó un estudio, el cual analizó el cerebro de personas que se suicidaron y cuyo historial fue trazado hasta su infancia. Éstos se separaron en grupos entre aquellos que tuvieron una infancia normal y aquellos que sufrieron abusos, varios de estos últimos mostraron alteraciones neuronales.

“Esto recapitula con nuestros estudios en  ratas, quiere decir que el cuidado de los niños determina cómo serán en el futuro, por lo que tendremos que ser tremendamente cuidadosos con la educación y cuidado de niños y bebés porque podemos modificarlos para siempre”.

El cuidado maternal, agregó, es capaz de modificar el genoma de los niños de forma irreversible. En ratas, dijo, la descendiente de madre cuidadora reproduce el mismo comportamiento, y viceversa con las no cuidadoras. “Esto recapitula bastante bien en el comportamiento de la sociedad”.

POBREZA. En este sentido, el científico español mencionó además que el estatus socioeconómico influye y es determinante en cómo será el rendimiento académico, salud mental y capacidades cognitivas del adulto. Factores prenatales y el cuidado parental altera el desarrollo mental. Si los individuos padecen en estas etapas no serán cognitivamente hábiles, con rendimientos académicos pobres y un estatus socioeconómico bajo que perpetuará ese círculo. “La única manera para cambiarlo es intervenir en el desarrollo cerebral o actuando socialmente para que el estatus socioeconómico no sea determinante a la hora de educar a los niños”.

Juan Lerma puntualizó que al conocer los detalles del desenvolvimiento cerebral se puede influir artificialmente en el desarrollo y si se eliminan este tipo de problemas sociales se mejorará el futuro bienestar de las siguientes generaciones.

 

Imprimir