Espectáculos

LCD Soundsystem muestra el lado más dance del punk en México

Sintetizadores, guitarrazos, tamborazos y una voz peculiar. Éstos fueron los elementos con los que el grupo neoyorquino LCD Soundsystem conquistó al público mexicano en su regreso a México, la noche de ayer en el Pepsi Center, en donde presentaron su más reciente disco American dream, el cual se convirtió en uno de los álbumes sensación del 2017.

Los músicos mostraron el lado dance del punk con un derroche de sonidos. Aquella agrupación, que comenzó en el 2002 como un proyecto personal de James Murphy y Tim Goldsworthy, esos dos admiradores de bandas como Suicide, New Order y Siouxsie and the Banshees, hoy se sienten clásicos, que su concierto se siente en el público como una estruendosa forma de revivir la nostalgia.

Esta presentación forma parte de una extensa gira internacional que incluyó una residencia de siete noches en Nueva York, así como presentaciones en teatros, arenas y festivales en Reino Unido, París, Japón, Estados Unidos y ahora México. La emoción se siente a flor de piel, pues aunque son una banda joven, el reencuentro que tuvieron en el 2016 se siente en la vibra de la gente.

Habían pasado cinco años desde que la banda anunció su retirada en febrero de 2011. Su última aparición había sido en un concierto en el Madison Square Garden de Nueva York, que se celebró el 2 de abril de 2011. Pero regresaron el 5 de enero de 2016, con el lanzamiento de un nuevo álbum de estudio. Ese disco es American Dream, su cuarto álbum, publicado en septiembre de 2017, y que los trajo a la capital del país.

James Murphy, Pat Mahoney, Nancy Whang, Tyler Pope, Al ­Doyle, Gavin Rayna Russom, Matt Thornley y Korey Richey son los talentos que integran esta banda después de su breve retiro. Desde su inicio se podía percibir el incremento considerable en la afluencia de los fanáticos, que se reunían cada vez más cerca del escenario, hasta que se estremeció cuando, pasadas las 21:00 horas, salió James Murphy.

De forma inmediata y ante un escandaloso y eufórico público  interpretaron éxitos de toda su trayectoria, temas como “Get Innocuous!”, extraído del segundo álbum de estudio Sound of Silver, de 2007 o “New York, I Love You But You’re Bringing Me Down”, del mismo álbum, que en su momento recibió la aclamación de los críticos musicales, y más tarde fue nominado para el Premio Grammy al Mejor Álbum de Dance/electrónica.

Después de unos breves saludos hacia su público, James Murphy agradeció su presencia y dijo estar feliz de ver a su público reunido después de tanto tiempo. Para continuar el espectáculo repleto de energéticos ritmos, el músico comenzó a moverse en el escenario mientras frente a él cientos de espectadores también se expresaban moviendo sus cuerpos, en un foro prácticamente lleno.

“Daft Punk Is Playing at My House”, “Yr City’s a Sucker”, “Tribulations” y “Movement”, fueron los temas provenientes del primer disco,  homónimo del 2005, que también se escucharon durante la energética noche. Ese disco con el que la banda llegó a representar a cierta élite, un grupo neoyorquino de hipsters. El conjunto, “una banda acerca de bandas”, como lo llamó Murphy, era deliberadamente pretencioso, pero también estaba dedicado a hacer que la gente bailara.

Con esa fusión de acid house, post-disco, rock alternativo y rock psicodélico es que se dio el reflejo de toda la energía que la música y la gente irradiaban, aunque también cabe destacar que fue la iluminación la que jugaba con distintos tonos de rojo y un parpadeante blanco estruendoso, la que ayudó a dar tono a un ambiente festivo y liberador, que llegó a su cúspide con la bola disco, misma que coronaba el evento.

También del tercer material discográfico titulado This is happening, del 2010, los neoyorkinos tocaron los temas “I Can Change”, “You Wanted a Hit”, “Home”, del álbum que está dedicado a Jerry Fuchs (1974-2009), quien en ocasiones tocó la batería en vivo junto con la banda, y también tuvo una gran participación en los actos de DFA records.

No podían faltar temas del disco que dota de nombre al tour, American Dreams, con los que la banda recuerda su influencia de David Bowie, del que interpretó “Call the Police” y “Tonite”, canciones con las que la gente brincó desenfrenadamente y con los que se pusieron a cantar a la par que la banda, así como a aplaudir rítmicamente y silbar estridentemente.

“Emotional Haircut”, “Dance Yrself Clean” y “All My Friends”, fueron las canciones elegidas para dar fin al evento que encendió la de por sí agitada vida nocturna de la Ciudad de México. Poco antes de la salida de la banda neoyorquina un Dj se encargó de amenizar el arribo de cientos de fanáticos, que por la ansiedad se movían de un lado al otro en la búsqueda del lugar ideal desde donde apreciar el espectáculo.

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