La imagen del debate

Wendy Garrido Granada

Esta imagen, tomada previamente al inicio del debate presidencial en el Palacio de Minería, sintetiza el panorama electoral y augura el devenir de lo que minutos después la audiencia mexicana presenciaría.

La candidata independiente Margarita Zavala posa muy rígida para la foto. Mostrando muy poco los dientes y con los labios totalmente tensos, con un chal gris como su presencia en el escenario. Sus aretes largos destacan, como el hecho de ser la única mujer candidata. Durante su discurso pretendió llamar al voto femenino; sin embargo, su llamado sólo iba dirigido para aquellas mujeres católicas, heterosexuales, cisgénero, de clase media, opuestas al aborto y al matrimonio igualitario.

Margarita posa como un soldado raso, sus pies están muy juntos uno del otro. En sus propuestas defendió exhaustivamente la estrategia de seguridad de militarizar el país. En la foto aparece con mucha cercanía a José Antonio Meade, quien defendió la Ley de Seguridad Interior y dijo que estaba a favor de darle certeza jurídica a las fuerzas armadas. Su estrategia para combatir la violencia y mejorar la seguridad fue el combate a la impunidad, la prevención y disuasión.

Meade fue increpado por sus contrincantes y moderadores por la impunidad en que ha operado el PRI. Seguramente Pepe Toño ya lo veía venir y previo al debate apretó tan fuerte los labios que la instantánea retrató su gesto forzado para intentar sonreír.

Hay una separación entre José Antonio Meade y Ricardo Anaya, la misma que disputan por el conocido voto útil, con el cual pretenden ganarle al candidato puntero, ya sabes quién.

Ricardo Anaya se repega más a Andrés Manuel López Obrador, incluso se nota como su brazo se despliega ligeramente a su izquierda para rozar el brazo del tabasqueño. Anaya quiere acercarse más a AMLO y alejarse lo más posible de Meade en las encuestas y en los puntos porcentuales de la elección.

Un Anaya tenso sonríe apretando y mostrando los dientes más que sus contrincantes. Fue el que más cuestionó a López Obrador y dio un gancho al hígado a Meade con su 7de7, que realmente fueron 6 (Odebretch, socavón, estafa maestra, César Duarte, Javier Duarte, Roberto Borge). Esa risita lo acompañó a lo largo del debate con tal insistencia que así intento frenar su nerviosismo.

En medio de Anaya y El Bronco, está Andrés Manuel López Obrador, probablemente por eso AMLO los acusó de “echarle montón”. López tiene el cuello rígido y levantado, mira con tal soberbia hacia la cámara que ni siquiera hace una mueca para sonreír. Seguramente su gesto arrogante se debe a las encuestas y sondeos que lo posicionan por delante, que fue su única arma real en el debate y por la que evitó responder a los señalamientos de sus oponentes, los cuales querían tenerlo en las cuerdas, pero no se sabe si realmente lograron hacerle algún daño. Su caudillismo lo delata con sus pies tan juntos y sus manos sobre sus muslos.

El Bronco es el único que tiene la mano izquierda apretada en forma de puño, su fuerza quiso demostrarla mochando manos a delincuentes. Su imagen de macho prepotente intentó suavizarla con su corbata color lila, así como pretendió justificar su “gorda” a las adolescentes, que por cierto,  algunos tuiteros de Nuevo León lo desmintieron: nadie les llama “gordas” a las embarazadas.

¿Quién ganó el debate? Eso se sabrá realmente hasta que salgan las próximas encuestas y ver si el voto ha cambiado hacia un lado más que al otro. Pero la imagen del primer debate permanecerá esperando el rumbo a la elección del primero de julio.

@wendygarridog

wengarrido@gmail.com

Imprimir

Comentarios