Academia

El humor puede ayudar a hacer mejor investigación

La española Helena González es especialista en epigenética del cáncer y también divulgadora de la ciencia en un grupo cómico llamado Big Van Science.

El humor y las bromas en los centros de trabajo son un síntoma de salud laboral e incrementa la confianza y comunicación entre trabajadores, así como entre científicos, señala el artículo Por qué la risa en el laboratorio puede ayudar a su investigación, publicado en el portal de la revista Nature. El texto refiere un análisis de estudios sobre el humor en lugares de trabajo y vincula este tipo de ambiente laboral con mayor productividad, desempeño y cohesión entre trabajadores. 

El estudio, realizado en 2012, por investigadores de las universidades de Carolina del Norte y la Internacional de Florida, también vincula el humor con la reducción del agotamiento de los trabajadores. 

El análisis refiere además que el humor puede ser una poderosa herramienta para los líderes. Halló que cuando aquellos con posiciones de poder o dirección son vistos como personas divertidas, sus subordinados generan un mejor y más fuerte equipo de trabajo; además de que se sienten más felices con sus trabajos y sus jefes. Y la diversión, en un grupo de laboratorio alegre, puede generar mejor investigación científica que uno solemne y serio, señala el artículo. 

Un ambiente desenfadado puede además reducir la vergüenza cuando ocurren errores inevitables en los laboratorios. “El humor puede ayudar a trabajadores, especialmente los superiores, a insinuar algo negativo a otros de una manera menos amenazadora o encarando a los otros”, señala Bernie Chun Nam Mak, de la Universidad Baptista de Hong Kong, quien estudia estrategias en lugares de trabajo, incluyendo el humor. 

Pero el humor en un laboratorio científico podría no aparecer espontáneamente, por lo que los líderes de éstos pueden incentivar ese ambiente. Sophie Scott, neurocientífica cognitiva de la Universidad de Londres, señala que tampoco se debe forzar esta iniciativa, principalmente en los científicos nuevos que llegan a los laboratorios. “Deben sentirse a gusto y sentirse parte del grupo”.

CUIDADO. Los científicos acotan que aunque el humor trae beneficios, debe ser “apropiado”, es decir, evitar las burlas y bromas hirientes. Por otra parte, “algunos temas no son aceptables en ningún lugar de trabajo”, señala Nicki Funch, cómica stand-up e ingeniera bioquímica. “Género, política, raza y religión, entre otros temas, están fuera de la mesa del humor en el trabajo”, dice.

La científica treintañera relata que a lo largo de su carrera, el humor le ha ayudado a conectar con otros miembros de su laboratorio, muchas veces hombres mayores. Los científicos también deben ser cuidadosos con el humor, que podría no funcionar con personas de una cultura distinta. “Lo que es gracioso para un grupo étnico puede ser incomprensible o hasta ofensivo”, apunta Mak.

Hay algunos tópicos estudiados por los científicos que no son del todo graciosos, como el cáncer, señala el texto. “Sin embargo, las bromas pueden ayudar a aquellos científicos que están vinculados al estudio de casos complicados o temas trágicos”, señala Helena González, quien obtuvo su posdoctorado estudiando la epigenética del cáncer, ahora es divulgadora de la ciencia en un grupo cómico llamado Big Van Science. “Ese tipo de humor negro puede liberar sentimientos difíciles de procesar y hace tu trabajo mucho más sencillo”. 

No obstante, agrega, los científicos deben cuidar dónde hacen ese tipo de chistes, generalmente de forma cercana con otros colegas en el laboratorio está bien, mas no en público o cuando se encuentran con pacientes.

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