Slava Polunin: “El clown vive en un mundo paralelo en el que le habla al alma” | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Miércoles 02 de Mayo, 2018

Slava Polunin: “El clown vive en un mundo paralelo en el que le habla al alma”

Entrevista: El legendario artista ruso, creador del espectáculo Slava’s Snowshow, compartió en exclusiva con Crónica recuerdos de cómo el arte del clown le cambió la vida

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A la entrada del Moulin Jaune, el laboratorio creativo que Slava Polunin, presidente de la Academy of Fools (Academia de Payasos), tiene en Francia, se puede leer la leyenda: “Cuidado, los sueños se cumplen”. Éste es uno de los grandes lemas de vida de la leyenda del clown que en el mes de junio regresará a México después de algunos años de ausencia. También tiene otras frases inspiradoras como el que “todos los payasos somos filósofos que quieren ser amados”, que son parte del alma de su aclamado espectáculo Slava’s Snowshow, que lo ha inmortalizado como uno de los máximos del clown.

Slava ejerce en Francia el cargo que más orgulloso le tiene: líder de la sociedad de payasos, que probablemente es la más importante del mundo, aunque también tiene méritos como el de director artístico del Circo Bolshoi de San Petersburgo, es Caballero de la Orden de las Artes y de las Letras de la República Francesa, ha sido miembro del Circo del Sol, y es, ante todo, un payaso que sabe que “lo que sale del corazón llega al corazón”.

Responde vía telefónica a Crónica desde su oficina y, aunque está del otro lado del mundo, su sonrisa se contagia con cada una de sus respuestas, que van desde cómo descubrió su pasión por el clown y cómo nació su espectáculo Slava’s Snowshow —con el que regresará a México en el mes de junio— hasta temas como el poder de la risa en tiempos de tensión política entre su país y Estados Unidos: “Hemos tenido tiempos peores, los tiempos están bien, si uno es clown no tiene otra opción. De hecho es una profesión bastante buena, porque cada día vez mil caras felices y ahí está el poder de la sonrisa”, responde.

Y es que en las artes no hay disputas por ciertos intereses. El mayor interés para Polunin es conmover, mirar con poesía y filosofar con alegría. Tal como le ocurrió a él cuando siendo apenas un niño que se crió en la ciudad de Novosil, en Rusia, quedó fascinado con las películas de Charles Chaplin, a través de él echa una mirada a su pasado más profundo para describir el momento en que supo que quería ser un clown:

“Cuando a vi a Charlie Chaplin pensé que sería fantástico hacer algo parecido. La primera cosa es que Chaplin era muy gracioso, pero también muy conmovedor; flotaba sobre la pantalla como una mariposa, no ha dicho ni una sola palabra en una hora y significaba muchas cosas”, dice del otro lado del micrófono entre risas. También admira a los Monty Python, Marcel Marceau y Leonid Engibarov, pero es Chaplin su mayor referencia desde pequeño.

Era apenas un niño estudiante y con una imitación de Chaplin se ganó sus primeros aplausos, aunque, curiosamente, se le negó la entrada al Instituto del Teatro de Leningrado debido a su mala pronunciación. Con 17 años se trasladó a Leningrado, no para estudiar artes sino ingeniería, en el Instituto Leningrado de Cultura Soviética, donde más tarde impartió clases y en donde también se unió a un estudio de mimo que le permitió tomar su camino en las artes del clown.

En 1979, Slava Polunin fundó la compañía Licedei, con la cual consiguió arrancar del circo el arte del payaso para llevarlo a las calles, y de allí a los teatros más grandes del mundo: “En los términos de lo político estaba Leonid Brézhnev y en Rusia todo se había quedado inmóvil, no había cambios ni dinámica. Luego llegó este personaje (El payaso amarillo) lleno de sueños, angustia y reflexión. Yo tenía una compañía y un pequeño teatro y nuestra vida estaba llena de sueños y el público lo sentía. Se quedó maravillado y se ha lanzado con nosotros, eso es verdaderamente hermoso, porque se ha lanzado con nuestra sinceridad”, expresó Polunin, en la entrevista.

“Lo que yo busco es que vean mis espectáculos los que buscan al clown de toda la vida y también los amantes de la poesía, del anarquismo, de la ironía, de la libertad de expresión, de la filosofía y aquellos que quieren analizar en profundidad el contenido de la vida y la condición humana”, ha dicho.

En 1981, su primera actuación televisiva muy exitosa tuvo lugar en el programa Fin de Año Goluboy Ogonyok. Un año más tarde, en Leningrado, organizó un desfile de mímicas en el que participaron más de 800 artistas de mímica de la Unión Soviética. Fue un evento inaudito con artistas semi-underground en un momento de estricto control comunista de todos los eventos artísticos.

“En las tiendas no había nada, estaban vacías, no había nada qué comprar ni casi qué comer. Entonces uno de mis amigos me dijo que por qué no organizábamos un carnaval, y le contesté: ‘¿Cómo que un carnaval en estos tiempos?, y él argumentó: ‘¡El carnaval es necesario en estos tiempos!’”, recuerda.

En la más reciente exhibición en México del espectáculo ­Slava’s Snowshow, hace dos años, su artista Artem Zhimo recordó, también en entrevista con Crónica, el impacto de tales actos: “En la televisión vi a Slava y me enteré que él estaba haciendo audiciones en Rusia. Llegué a las seis de la mañana, fui el primero en formarme de más de mil personas que se reunieron y tuve la suerte de que me eligiera junto con Tatiana (Karamysheva, también en el elenco de esa noche) y nosotros con otras 20 personas nos subimos a un barco para viajar durante un mes por un río”, comentó.

El payaso amarillo.  Slava Polunin no tiene claro cuándo fue el momento en que nació el personaje del payaso amarillo, que es el alma de su Slava’s Snowshow: “En esta vida nada es muy específico”, dice, pero de pronto todo regresa a Charles Chaplin: “Es cierto que hubo un momento cuando sentí el sueño de estar en un mundo como el de Chaplin, lo recordé a los 30 años y me lancé en esto”, dijo.

“Antes de eso, había hecho reír al público, lo hacía sorprenderse, pero no se trataba de un universo, yo me di cuenta de que tenía que cambiar el clown contemporáneo y hacerlo más trágico y poético, y yo le he devuelto al clown un maquillaje con muchos colores, y también una psicología muy detallada. La primera vez que salí en la TV con este personaje me convertí en el favorito de la sociedad por eso”, añadió.

Para el Slava’s Snowshow, que nació oficialmente en 1993, no existe una trama específica, pero sí la historia de un payaso trágico que a punto de cometer suicidio le ocurren una serie de fenómenos que harán de su vida una avalancha de emociones del tamaño de la tormenta de nieve que se muestra al final de la puesta en escena.

Se trata de una serie de sketches que realiza el payaso amarillo mientras abandona la miseria, que posteriormente es acompañado por otros siete payasos vagabundos que cruzan sus fantasías hasta convertirlas en una realidad que se queda en el espectador como un mensaje de esperanza.

“Es un espectáculo con muchos niveles, capaz y diverso, es diferente. Cuando venimos a Japón, cuando todos los clown europeos no tenían éxito, nosotros hemos conquistado, ellos no tienen esa sensibilidad hacia el europeo, pero la belleza del espectáculo y esta psicología les ha parecido algo cercano; por ejemplo en cada país siempre aprendemos rápidamente algo nuevo”, expresó Slava.

“En España después de la Inglaterra donde reina el minimalismo, ellos no lo aceptaban entonces, tuve que añadir más escenas para más contacto con el público, hablando de las cosas principales, es que hemos añadido al arte del clown un lenguaje contemporáneo y unos temas contemporáneos, pero al mismo tiempo también hemos aportado esta tradición muy profunda con mucha historia; la tradición se basa en la vida, en la muerte, el amor, la amistad y la búsqueda de la felicidad”, añadió el artista.

Al inicio de la obra aparece triste con una soga en la mano para suicidarse, pero al jalar el lazo se encuentra con la presencia de otro payaso, vestido con una gabardina gris, quien tiene la misma intención. El encuentro fue el punto de partida para el desarrollo de una historia llena de contrastes emocionales. La soledad, la fantasía, la alegría, la decepción y la empatía, son tan sólo algunos de los temas que se transmiten a través de las maniobras de los artistas que no pronuncian palabra alguna.

Sobre México. La primera vez que el espectáculo se presentó en México fue en el 2006. Desde entonces ha sido uno de los lugares en los que se ha presentado con más frecuencia en el mundo. La más reciente visita ocurrió en el 2016 y Slava describe de manera hermosa cómo lo ha marcado visitar este país:

“Soy un niño de todo el planeta, tengo mis habitaciones preferidas, como Rusia, México Italia, Inglaterra, y en estos rincones me siento bien y están muy cerca del corazón, son tan amados porque me aman a mí, me quieren en estos lugares y me siento bien interpretando y el público tiene una respuesta a las cosas que siento”, enfatizó.

“Tengo una biblioteca muy grande y las secciones más grandes son la risa, la alegría y lo fantástico que son muy importantes en la cultura mexicana; de hecho, hablando de habitaciones reales, la más grande de mi casa se llama México, está lleno de colores mexicanos y la mitad de las cosas las trajimos de México. Todos los amigos que vienen a mi casa se quedan siempre maravillados y quieren hacer un salón mexicano”, explicó.

Antes de colgar el teléfono, el artista da un concejo a las personas para que nunca pierdan el espíritu infantil: “La primera cosa es no ver la TV y ocuparse más de su familia y de sus seres amados”, dijo y al final hizo una pequeña reflexión sobre lo que un espectáculo como Slava’s Snowshow puede ofrecerle a un mundo que vive en constante tensión de guerras y tragedias: “La política hace al mundo siempre más complicado, y el clown vive en un mundo paralelo y está hablando al alma y a la intimidad”, concluyó.

 

El Slava’s Snow Show se presentará de nuevo en México por corta temporada, del martes 19 de junio al domingo 08 de julio, en el Centro Cultural Teatro 1.

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