“Necesitamos que la universidad pública asuma la carrera policial”: Laura Carrera | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Miércoles 25 de Abril, 2018

“Necesitamos que la universidad pública asuma la carrera policial”: Laura Carrera

“Nuestros policías se forman en aulas, van a la calle y regresan a afinar conocimientos otra vez en clases”. El policía del siglo pasado se entrenaba un mes y ya; el que requerimos ahora debe tener conocimiento de Derecho y es cada vez más humanista, señala. Se busca reclutar a nuevos federales en 300 universidades del país

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En la Policía Federal está cada vez más cercano el día en el que la licenciatura sea el nivel de estudios mínimo para portar el uniforme. Aun en el caso de los agrupamientos de reacción (de choque, dirían los legos), aquellos que enfrentan con escudo y casco a las manifestaciones violentas, oficialmente el nivel mínimo aceptado es de secundaria concluida, pero cada vez hay menos casos.

Laura Carrera, en entrevista con Crónica, explica lo que está haciendo como comisaria en jefe del Sistema Integral de Desarrollo Policial y de sus academias policiales, incluyendo el cambio radical de estrategia: De buscar en el Metro a los candidatos para las academias de la Federal, se ha pasado a buscarlos en 300 universidades públicas y privadas del país.

Carrera quiere, en particular, que la universidad pública provea a los policías de los próximos años, pero no sólo eso, sino que asuma la formación misma de los uniformados, que imparta carreras que el nuevo modelo de policía necesita y que colabore (y se deje ayudar) en la formación de docentes para la carrera policial.

Cuando se escucha hablar a la jefa Carrera, esta vez en entrevista con Crónica, es como si se estuviera oyendo a la rectora de una universidad en expansión…

–¿Está permeando entre los mandos de la Policía Federal la idea de que sus policías deben formarse en aulas y no sólo en el campo?

–Me tocó participar el año pasado en el curso de Alta Dirección y allí estuvieron los siete jefes divisionales (Gendarmería, Regional, Inteligencia, Investigación, Antidrogas, Científica y Fuerzas Federales) y todos sentaditos con sus coordinadores de área, viernes y sábados, cumpliendo las 120 horas.

Me tocaba dar clases en la maestría; hay mil 200 mandos de la Policía Federal que han tomado cursos en los que colabora el CIDE y queremos llevar esta práctica con otras instituciones.

El Sistema de Desarrollo Policial tiene su licenciatura desde el inicio del año pasado (acreditada en SEP).

–¿Era necesario que la Policía Federal se acreditara como institución de enseñanza superior para formar policías?

–Los últimos años, muchas escuelas están ofreciendo carreras de seguridad pública, criminología. Están de moda y nos hemos sentados con rectores de universidades públicas y con la ANUIES para decirles que en la revisión que hemos hecho de la oferta, muchas veces el muchacho que termina realmente no tiene los elementos básicos que necesitan en las instituciones policiales. Puede haber otros nichos de trabajo, pero éste es el mayor que deben tener y en el que se les necesita.

–En algunos casos son escuelas muy pequeñitas, nacidas de la fama que están tomando programas como los CSI.

–Sí, y del negocio. Pero más que tratarse de un tema de universidades chiquitas, lo relevante es cómo podemos hacer que la universidad pública se interese por este tipo de carrera. Los comisionados nacional y general, Renato Sales y Manelich Castilla, firmaron un acuerdo con cinco universidades y está abierto a que otras se sumen. Con esto les ofrecemos nuestros planes de estudio y cooperar con la formación de su planta docente, justamente porque nosotros (policías federal, estatales y municipales) somos los interesados en tener gente mejor formada.

–Esto que nos expone no se parece en nada a lo que mucha gente supone que es ser policía.

–En el siglo pasado, ustedes saben cómo fue la formación. Uno o dos meses, un tiro de práctica y lo mandaban a la calle. Si agarraba a un ladrón, lo llevaba al MP y ya. Hoy el policía debe tener una formación muy sólida y multidisciplinaria. Tiene que ser un poco sociólogo y antropólogo, tiene que entender las conductas humanas, conocer la cultura y ser hasta psicólogo para entender los comportamientos. Tiene que saber Derecho, derechos humanos y sistema penal acusatorio. Ya no es como el siglo pasado. Tiene que saber de matemáticas, para entender estadística; redacción para poder llevar su libreta de campo. Hoy el policía es sofisticado. Por eso, en la Policía Federal hay un enorme esfuerzo porque nuestros elementos estén cada vez más capacitados.

–Fuerzas Federales es una división de reacción (usan cascos, responden a manifestaciones violentas), en este caso ¿cuál es el nivel académico y el perfil a integrarse en sus filas?

–Cada división tiene su perfil y cada convocatoria es diferente. En Fuerzas Federales se pide secundaria; sin embargo, recibimos muy pocos con sólo secundaria, llegan con preparatoria. En prevención, (regional que antes era Policía de Caminos y una parte de Gendarmería) es de prepa el requisito para ingresar, pero la mayoría llega con licenciatura. En las divisiones de Investigación, Antidrogas, Inteligencia, todos deben tener licenciatura.

Cada vez tenemos menos aspirantes de nivel secundaria. Pero esto tiene que ver con otra cuestión: en el pasado, se iba a reclutar a las ferias de empleo o al Metro donde pasan muchos jóvenes. Hace dos años dejamos eso, ahora vamos a universidades, tanto públicas como privadas, hay más, pero hicimos un ranking de 300 en las que vamos a promover. Eso ha mejorado el perfil. Ya no vamos al Metro y sí vamos a las ferias del empleo, ponemos stands porque nos lo piden. Pero en las universidad estamos explicando qué es la Policía Federal, qué hace.

–Así que si nos detiene un federal en carretera, seguramente estaremos ante un suboficial y licenciado…

–Sí, en Derecho o físico matemático o biólogo o físico. Claro que cuando descubrimos esas joyas en nuestras filas tratamos de llevarlos: hicimos una lista de quienes están en esa situación en las academias y que a lo mejor iban a cierta división, pero si son biólogos o médicos, vemos si es mejor que vayan a científica. Científica recibió ahorita 20 perfiles que, si los trabaja, puede perfectamente aprovecharlos.

 En enero hicimos estudio de nuestros 380 cadetes, 26 por ciento, mujeres. Y nos encontramos allí también verdaderas joyas, impresionante.

Puedo decir que en los últimos dos años, el nivel de estudios de los que ingresan a las academias, el 75 por ciento tiene el nivel de licenciatura y vienen de todo tipo. Me encontré en operativo de Semana Santa a una chica que es físico matemática porque estaba en las casetas de carreteras. Me encontré un biólogo y eso a nosotros nos emociona mucho, porque aquí van a ingresar a una TCSU (Carrera Técnica Superior Universitaria) y van a aportar visiones diferentes y estas personas, seguramente, se van a interesar por cibercrimen, por policía científica.…

–Es duro ser policía, ¿habrá suficiente para que estos profesionistas sean retenidos en las filas de la Federal?

–Tiene su dificultad. Es dura la vida de la academia: hay que levantarse a las 5 de la mañana, están internados, alejados de la familia. Tienen poco tiempo en los 14 meses de preparación para ir a ver a la familia.…

–Y cuando terminen y sean policías federales van a tener también jornadas duras...

–Pues sí, pero es éste un mundo en el que se crea doctrina, disciplina y espíritu de cuerpo. Para nosotros lo importante es proteger y servir a la comunidad. Puede ser que la población tenga una idea sesgada de lo que es un policía, que crea que es quien castiga; pero él o ella que lo son, deben entender que los policías son los que protegen.

Durante Semana Santa, en los puntos carreteros y aeroportuario que visité a diario preguntaba a los cadetes:–¿Qué estás haciendo ahorita? Me contestaban que eran acciones de proximidad y que estaban ganando la confianza de la gente. Les pedí entonces que meditaran cuál era su exhorto, el centro de su doctrina. Les caía el veinte: estaban protegiendo a las personas. Ya sea pidiéndole al conductor que manejara con cuidado, recordándole que llevaba niños atrás, que una tasa, un vaso o el celular podían ser peligrosos. Eso es protegerlos.

Me tocó ver a un señor con celular en mano, hablando, que llevaba a su esposa y tres niños atrás, sin cinturón. Al verles la cara a la esposa y los hijos era evidente que iban asustados. Le pregunté al conductor por qué no estaba cuidando de su familia y se arrancó. Lo detuvimos adelante. No era el asunto de la multa, le dije, sino la necesidad de que hiciera conciencia de que llevaba niños de 2, 3 y 4 años. La gente nos puede cerrar el vidrio, pero el Policía Federal tiene que cuidarla, aun así.

Ése es el exhorto: proteger y servir. Y eso hay que vivirlo, estoy convencida de que en Policía Federal estamos formando para que los cadetes sepan que están protegiendo y sirviendo a la comunidad.

–¿La disciplina no les asusta a los buenos candidatos?

–Ojala que la gente pudiera ver cómo son nuestras academias. Además de disciplina, todo tiene su tiempo: hay que madrugar y correr; sólo tienen una hora para hablar por teléfono, una hora de esparcimiento, mucha tarea y a las 9:30 o 10:00 de la noche caen como piedras a dormir.

Pero eso que ocurría en las academias del siglo pasado de “la letra con sangre entra”, ya no es así. Ahora hay mucho respeto a sus derechos. La disciplina no debe ser abuso ni agresión.

–Y tener clases exigentes, si es que no se quiere echar a perder la escena de un crimen, si se da el caso de que a uno de ellos le toque ser el primero en llegar…

–Hoy en la Policía Federal no pasa que alguien eche a perder una escena del crimen. Podría haber algún caso, un descuido, pero en general la Policía Federal aprendió. En 2016 todavía estábamos en la teoría, aprendiendo en el aula y ahora, en la realidad, una escena del crimen puede estar bajo lluvia, que no había todos los implementos necesarios, pero poco a poco el esfuerzo teórico en torno al nuevo Sistema de Justicia Penal y para llevarlo a la práctica ya lo terminamos;  en la curva de aprendizaje  hay algo muy importante que instruyó directamente el comisionado Renato Sales. En el nuevo sistema una cosa es lo que hace el policía, otra, el perito, otra la policía de investigación y otra el MP, y ya después viene el juez. En esa cadena, históricamente, ha habido un cortocircuito entre el policía y el ministerio público.

Obviamente hay visiones, porque cada uno tiene miradas diferentes. Desde el año pasado tenemos un grupo de trabajo con la PGR y trabajamos para entender cómo ve las cosas cada quien; porqué el policía llena el informe de cierta manera, porqué pone tal cuestión. Hoy todos, para propósitos de llevar a la sanción a un delincuente, tenemos que estar articulados. No simplemente que el MP diga que le presenten las cosas de cierta manera y si no es así entonces no sirven.

Estoy convencida de que puede haber errores, pero nuestros policías que están en la calle están teniendo cada vez más éxitos. Cada vez será más difícil que uno de nuestros policías contamine una escena de crimen, que llegue uno de nuestros policías o no sepa cómo acordonar.

Si hablamos de policías estatales y municipales hay un déficit grande…

–Y en cuanto a respuestas violentas por parte de la policía ¿cómo cambiará con esto?

–Ayuda saber qué significa ser policía y cómo protegerse en un operativo: no importa si la gente te mira feo, tú policía eres una persona que va a protegerlos. En Policía Federal habrá excepciones, porque interviene la parte emocional, y por eso detectamos en las evaluaciones sicológicas quién está en el límite y se le da todo el apoyo.

Cuando hay operativos van también psicólogos, acompañando, para que ayuden a balancear. Si un policía está parado estoicamente y le están aventando piedras, ¿cómo mantener la emoción y entender que el que agrede no lo hace personal? Incluso entender que se puede tratar de una –causac o ideal y en ese momento hay un impedimento y algo lo simboliza. todo eso, nuestros policías lo tienen que entender.

–Ese policía que nos describe parece un humanista...

–Cada vez más humanista.

 

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