El Mencho anda en ácido - Juan Manuel Asai | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Miércoles 25 de Abril, 2018
El Mencho anda en ácido | La Crónica de Hoy

El Mencho anda en ácido

Juan Manuel Asai

Las palabras no alcanzan para entender

 la dimensión de esta locura”

Guillermo del Toro

 

¿En qué círculo del infierno pasarán la eternidad El Mencho y sus matones? ¿Qué clase de castigo les corresponde? ¿Nos tocará ver este sexenio al Mencho ejecutado o detenido? ¿El jefe del CJNG entrará a la lista de criminales amnistiados cuando López Obrador gane la Presidencia?

El Cártel Jalisco Nueva Generación es la banda criminal que más ha crecido este sexenio. Arrancaron como “Mata Zetas” al servicio del Cártel de Sinaloa. Ahora matan todo lo que se mueve. Para consolidarse como banda dominante en el occidente del país le sacaron mucho provecho a la estrategia del gobierno federal para eliminar al cártel de Los Caballeros Templarios. Acomedidos, sicarios del CJNG se colaron entre los grupos de autodefensa creados en Michoacán. Los Templarios, en efecto, colapsaron. La Tuta está en prisión, y El Mencho se quedó como amo de la pradera.

Desde hace años, las costas del Pacífico, en especial el corredor conformado por Lázaro Cárdenas, Manzanillo, Puerto Vallarta, y la llamada Riviera Nayarita ha sido un importante centro de distribución de drogas, sobre todo metanfetaminas. Los cárteles, corruptores eficaces, controlan siempre los puertos. Los hermanos Valencia y el cártel del Milenio eran no hace mucho los dominantes, pero ya son parte de la historia. Ese grupo, del Milenio, y el cártel de Sinaloa, al menos la fracción que estaba bajo el mando de Nacho Coronel, sostuvieron una asociación estratégica, hasta que Coronel falleció en un enfrentamiento con fuerzas federales.

El Mencho levantó la mano. Se apoderó a sangre y fuego del negocio. Su modus operandi es el mismo de siempre: corromper a funcionarios gubernamentales, asumir el control de las policías estatales y municipales y afinar sus vínculos con proveedores de oriente y con los vendedores en calles de Estados Unidos, que es la meca del negocio. Policías y sicarios a sueldo del Mencho secuestraron, torturaron y asesinaron a dos agentes federales en Puerto Vallarta, a quienes antes de ejecutar obligaron a filmar, hincados, un video. Esa célula, por cierto, era comandada por un delincuente colombiano que pensó que podía venir a México a exhibir y asesinar a dos agentes y seguir tan campante, como si nada.

La hegemonía de la banda delictiva del Mencho en Jalisco no sería posible, no se entendería, sin la complacencia o franca complicidad de autoridades civiles y uniformadas. ¿Qué tan alto en el organigrama del gobierno estatal llega su protección? Lo sabremos pronto. Es obvio, por ejemplo, que la policía de Puerto Vallarta y la de otros municipios de la entidad cobran en dos ventanillas. Algunos de los policías protegen a la población en las mañanas y en la noche, es su papel de sicarios, eliminan a los enemigos reales o imaginarios del Mencho.

Para colmo de males, en el caso de los agentes y de los estudiantes, se trató de enemigos imaginarios. Gente inocente que andaba por ahí en actividades como asistir a fiestas familiares o hacer trabajos escolares. Como a los halcones del cártel les parecieron sospechosos, posibles integrantes de bandas rivales, los secuestraron. A los agentes los hicieron cachitos y a los jóvenes cineastas los disolvieron en ácido. Lo hacen porque quieren y pueden.

La sociedad comienza a movilizarse, lo cual está muy bien para presionar a los políticos alérgicos a las marchas. Podrían tomar medidas más contundentes. ¿Los jóvenes de Jalisco, indignados y asustados por los acontecimientos, serían capaces de dejar de comprarle drogas a la fuerza de ventas del Mencho?

Apuesto que no.

jasaicamacho@yahoo.com

@soycamachojuan

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