El matrimonio del miedo tiene pánico

David Gutiérrez Fuentes

La desesperación de los más conspicuos representantes del continuismo corrupto: Anaya y Meade, así como de su grupo de asesores, voceros, intelectuales orgánicos y gacetilleros financiados por la delincuencia organizada de cuello blanco, empieza a tocar fondo. Los promotores del miedo tienen pánico y esto volvió a demostrarse en el debate del domingo.

Ricardo Anaya, de quien se siguen revelando datos por sus nexos con el crimen organizado, mintió con todo cinismo en el ataque orquestado entre las cuatro hienas contra AMLO en el Palacio de Minería, con una que otra mordidilla juguetona que se daban entre ellas.

El capítulo #AnayaMiente ofrece una interesante recopilación de las mentiras del candidato del “gobierno de coalición” al que Google, con toda probabilidad mediante un dispendioso pago de por medio, daba como ganador del debate cuatro días antes de que éste tuviera lugar.

El origen editorial de esta etiqueta que sigue alimentando a las redes se puede rastrear en tres actos como lo propuso César Sandoval [@cesamo70] con agradecible buen humor.

PRIMER ACTO: Llegas al DebateINE sacas “mil” cartulinas y datos.

SEGUNDO ACTO: Atacas a López Obrador con gráficas falsas.

TERCER ACTO: Al día siguiente las redes te desmienten y te ponen en el “ojo del huracán”.

¿CÓMO SE LLAMÓ LA OBRA? #AnayaMiente.

Y lo hace de muchas formas: manipulando la metodología en el caso del secuestro, cuando en realidad durante la gestión de AMLO el rapto disminuyó en un 27%. Anaya mintió descaradamente cuando dijo que AMLO apoyó a Salinas contra Cárdenas en 1988. Pero en las redes @TuiteraMX mostró una fotografía de El Reforma en la que aparecen AMLO, Cárdenas y Joel Ortega en un multitudinario mitin con un elocuente pie de ilustración: “Andrés Manuel López Obrador renunció al PRI con Cárdenas y la Corriente democrática en 1987. En agosto de 1988 asumió la candidatura del FDN a la gubernatura de Tabasco. Hoy es el principal líder opositor al gobierno de Felipe Calderón”. Anaya también mintió al referirse al libro de López Obrardor, citó incluso la página específica, con el objetivo de denostarlo por la incorporación en su equipo del empresario Alfonso Romo. Pero citó mal.

Los candidatos del PRIAN juegan a acusarse entre ellos, aunque terminarán alcanzando un arreglo que ya fraguan. Mientras tanto el escándalo por lavado de dinero en el que está involucrado Anaya con lavadores y prestanombres saltó el ámbito local y ahora sabemos por una nota que circuló ayer en El Universal que “autoridades judiciales europeas investigan una red de blanqueo para financiar la campaña de Ricardo Anaya Cortés, candidato presidencial del PAN-PRD-Movimiento Ciudadano, indagatoria en la que también podrían estar relacionados el queretano Manuel Barreiro y el empresario mexicano-español Juan Pablo Olea Villanueva”.

El reciente reportaje de Rafael Cabrera, uno de los autores de la investigación sobre la Casa Blanca, puso la nota en un aspecto relevante: el PRI ayudó a El Bronco en su cosecha de firmas para su candidatura “independiente”. Y no es casual que el Estado de México haya sido el más participativo en esta colecta, más incluso que el propio estado de Nuevo León. ¿Qué tiene que ver esto con Anaya, el mentiroso? Mucho. Para algunos ingenuos está metido en un brete, algunos de sus porristas incluso se enojan cuando lo critica Meade o él al priista. El punto es que la alianza de la nefasta corriente continuista puede caminar por una vía: poner la estructura del PRI al servicio de la candidatura de Ricardo Anaya como ya lo hicieron exitosamente con El Bronco, a quien, dicho sea con todas sus letras, dejaron en el debate con la boca abierta cuando les preguntó a sus contlapaches del PRI y del PAN si, las palabras son mías, formalizarían su inocultable mancomunidad.

 

David Gutiérrez Fuentes
dgfuentes@gmail.com

 

 

 

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