Primer debate: ¿Se cumplieron las expectativas?

Jesús Casillas Romero

Los debates son interesantes, la polémica dada por la exposición de ideas diferentes sobre un mismo tema, los argumentos y hasta el eventual apasionamiento para defenderlos nos llegan a involucrar, de sobremanera si es un tema que en particular nos interesa, en este caso, el relativo al procedimiento electoral que habrá de culminar con la elección del siguiente Presidente de la República.

El pasado domingo atestiguamos uno de los debates más esperados en la historia electoral reciente de nuestro país. Participaron todos los candidatos presidenciales de la contienda, exponiendo sus ideas y algunas propuestas, sin dejar de lado los reclamos entre sí.

No fue de sorprender, desde antes se auguraba como “materia prima” para el debate, el que los candidatos arremetieran contra el puntero, incluso entre ellos mismos, además de presumir o desestimar resultados de los sondeos y encuestas.

Sin embargo, más allá de estas expectativas, fuimos testigos de novedades inesperadas, por ejemplo, la inusual propuesta realizada por el candidato independiente Jaime Rodríguez, mejor conocido como El Bronco, consistente en cortarles la mano a los ladrones. Sin duda captó reflectores, pero siendo objetivos, se trata de algo inaplicable, propio de otro siglo, con sólo fines y efectos mediáticos. Fuera de esto, sin propuestas, apelando a la ciudadanía para que le haga el trabajo y le sugiera algunas.

Ricardo Anaya, de la coalición Por México al Frente, tuvo un buen desempeño general, aunque cuestionado por la presunta operación de lavado de dinero en la que se ha visto envuelto y la relativa a que su nivel de vida no corresponde con sus ingresos conocidos, situación que no lo dejó, por así decirlo, “bien parado”.

Andrés Manuel López Obrador, de la coalición “Juntos Haremos Historia”, según analistas, logró mantener su posición hasta el momento, aunque a decir verdad tampoco salió bien librado, pues fue más que evidente su estrategia estilo “glorieta” para darle la vuelta a temas sensibles, como lo es su propuesta de amnistía a criminales, pues se trata evidentemente de una situación con la que la inmensa mayoría de mexicanos estaría en desacuerdo. Lo cierto es que demostró su capacidad para mantener la ecuanimidad que durante esta campaña le ha caracterizado.

La también candidata independiente, Margarita Zavala, se mantuvo en el planteamiento de los valores y “defensa de los mexicanos”, sin poder salir de ahí para dar pauta a propuestas de fondo.

José Antonio Meade, de la coalición Todos por México, podría considerarse el virtual ganador del debate, quien mantuvo una actitud mesurada,  técnica, pero sobretodo propositiva acerca de los problemas y las soluciones que se deben aplicar para bien gobernar el país, sin tampoco perder la ocasión para cuestionar a sus oponentes.

No obstante, pese a haberse considerado como un “debate crucial” por diversos analistas políticos, no parece haber arrojado un resultado suficiente para definir el destino de la contienda.

Las expectativas del encuentro fueron amplias, generaron gran interés en el ánimo de los mexicanos, sin embargo, no fueron satisfechas a plenitud, se esperaba más en el ámbito de la propuesta. Aspecto que sí cumplió José Antonio Meade, mientras que López Obrador fue considerado el más atacado, quien además junto con El Bronco, entre ambos se llevaron el mejor lugar en proposiciones insensatas.

Lo rescatable es que el electorado conozca a los candidatos, su personalidad, sus ideas, sus planteamientos y hasta sus reacciones.

El debate fue considerado como bueno en su formato, como bueno en su objetivo básico: Lograr un primer acercamiento en vivo a los puntos de vista de cada uno de los candidatos.

 

Jesús Casillas Romero
Senador de la República por el estado de Jalisco

Imprimir

Comentarios