Las dos Coreas se reúnen para hacer algo más que historia | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 26 de Abril, 2018

Las dos Coreas se reúnen para hacer algo más que historia

Expectación. Kim Jong-un ya es el primer líder norcoreano en pisar Corea del Sur en 65 años de división. Eso ya es un hito, pero las sanciones contra su economía obligan a Pyongyang a buscar resultados concretos en una cumbre que además sirve de previa al encuentro Kim-Trump

Las dos Coreas se reúnen para hacer algo más que historia | La Crónica de Hoy

Hace un año parecía imposible. Una quimera. Cuando la escalada de la retórica belicista entre el férreo régimen estalinista y las fuerzas de Occidente parecía alcanzar su punto álgido, la opción de una Cumbre intercoreana de máximo nivel en 2018 era impensable.

Pero aquí estamos. Hoy, a estas horas, Seúl y Pyongyang ya están celebrando una histórica jornada de reuniones por primera vez en once años, la primera tanto para el joven Kim Jong-un como para el presidente surcoreano, Moon Jae-in. El encuentro se celebra en la llamada Casa de la Paz, en la aldea desmilitarizada de Panmunjom, muy cerca de la tensa frontera entre los dos países, que técnicamente siguen en guerra desde que terminó la guerra en 1953.

La jornada empezó en la noche de ayer, hora mexicana, con la histórica llegada de Kim a territorio surcoreano, llegada que hizo cruzando la frontera a pie, lo que convierte al joven dictador en el primer mandatario norcoreano en pisar lo que técnicamente sigue siendo territorio enemigo.

SIMBOLISMO. Además de las reuniones, el programa está surtido de gestos simbólicos, como un menú y una decoración cuidadas al detalle para representar los símbolos de cada país. Además, por ejemplo, los dos mandatarios plantarán un árbol juntos en la frontera, usando para ello tierra de los volcanes Halla y Paektu, los picos más altos de Sur y Norte, y agua de los ríos Han y Taedong, que bañan Seúl y Pyongyang respectivamente.

¿DE QUÉ HABLARÁN? En cuanto al contenido de las reuniones, sólo sabemos que ambos países se han comprometido a empezar a trabajar en un tratado de paz definitivo y a hablar del proceso de desnuclearización de Corea del Norte. Proceso que inició hace dos semanas cuando Pyongyang anunció que suspendía sus pruebas nucleares.

Además, el programa especifica que esta mañana de viernes deberíamos presenciar un anuncio conjunto de ambas delegaciones para presentar los avances de la reunión, aunque se desconoce si los dos líderes, Kim y Moon, posarán juntos para una declaración conjunta, algo que sería inaudito.

¿QUIÉN ASISTE? A su lado podrían aparecer los demás componentes de las delegaciones. En el lado norte destacan el presidente honorífico norcoreano, Kim Yong-nam, o la hermana del líder, Kim Yo-jong, directora de propaganda y quien ya se desplazó a Surcorea en febrero para asistir a los JO de invierno en Pyeongchang. Además, podría asistir también la esposa de Kim Jong-un, Ri Sol-ju.

En el lado sur destacan la canciller Kang Kyung-hwa o el secretario de Defensa, Song Yong-moo, además del consejero de Seguridad Nacional, Chung Eui-yong y el jefe de Inteligencia, Suh Hoon, quienes además también están trabajando en los detalles de la próxima y esperadísima cumbre entre Donald Trump y Kim Jong-un.

¿QUÉ PODEMOS ESPERAR? Sobre qué esperar del encuentro, los analistas difieren, pero en general, son prudentes. “Ahora no es el momento de hablar de una desnuclearización completa, verificable e irreversible, sino que se trata de mantener el movimiento iniciado para lograr esa meta a largo plazo”, explicaba ayer a EFE Kim Joon-hyung, profesor de la Universidad de Handong.

Andrei Lankov, profesor de Estudios Coreanos de la Universidad Kookmin en Seúl, por su parte, considera un “milagro” que el régimen decidiera abandonar sus armas nucleares, puesto que son “la única garantía de su supervivencia”. A su juicio, es más creíble que Corea del Norte aspire a “reducir su arsenal”, lo que “permitiría mantener una distensión con la que el mundo podría vivir”.

Lankov agrega aún así que “el año pasado fue uno de los más peligrosos de las últimas décadas. Mucha gente subestima lo cerca que estuvo de estallar una guerra en Corea”, así que la distensión ya son excelentes noticias.

¿QUÉ CAMBIÓ PARA LLEGAR AQUÍ? Entonces, ¿cómo explicamos que lo que parecía inverosímil en 2017 sea una firme realidad en 2018?

El primer factor es que las sanciones internacionales impuestas al régimen por sus pruebas balísticas oprimen su economía. Pruebas que empezaron a ser dolorosas de verdad cuando China se resignó a aplicarlas. Alice Choi, experta del Database Center for North Korea Human Rights, que trata con desertores del Norte, explicaba al diario español ‘ABC’ que ha detectado que ya no son campesinos huyendo del hambre los que arriesgan la vida para cruzar al Sur, sino que ya huyen miembros de la incipiente clase media urbana que no ve opción de mejora.

Pero además, hacía falta que la otra parte estuviera dispuesta a sentarse en la mesa. La expresidenta surcoreana, park Geun-hye, no parecía dispuesta, pero su destitución en juicio político por corrupción, e ingreso en prisión para los próximos 24 años, abrió la puerta a unas elecciones que llevaron a Moon al cargo, mucho más partidario del diálogo con el Norte.

Finalmente, el cambio de actitud que ha mostrado Donald Trump era importantísimo para convencer a Pyongyang, puesto que EU es un aliado absolutamente clave para Seúl en su defensa ante la amenaza del régimen de los Kim.

PREcEdENTES PARA LA PRUDENCIA. El clima de optimismo que rodea de cumbre intercoreana no es nuevo. Los presidentes de ambos países ya se reunieron en 2000 y en 2007, y en ambas ocasiones, los resultados no cumplieron las expectativas.

En la primera, los entonces líderes del Norte, Kim Jong-il, y del Sur, Kim Dae-jung, acordaron en Pyongyang medidas para la reunificación de miles de familias divididas por la frontera que se asienta sobre el Paralelo 38, además de la reapertura de carreteras en la frontera. Nunca se llegó a hacer.

Ese pacto preveía una segunda reunión, concretada en 2007, y de nuevo en Pyongyang, pero esta vez los objetivos fueron todavía más inconcretos: sólo se hablaba de trabajar para mejorar las relaciones intercoreanas, y de llamar a pláticas para lograr un tratado de paz. Nada de nada.

En unas horas sabremos algo más de los frutos de este tercer encuentro Norte-Sur, pero Kim Jong-un inició la jornada asegurando, tras pisar suelo surcoreano, que “no volverá a suceder que no implementemos lo que acordemos”. Veremos.

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