Sacúdete las penas: Entre el baile, la imaginación y Lecumberri | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 26 de Abril, 2018

Sacúdete las penas: Entre el baile, la imaginación y Lecumberri

Sacúdete las penas: Entre el baile, la imaginación y Lecumberri | La Crónica de Hoy

El cineasta Andrés Ibáñez estaba en una tienda de discos cuando le llegó la idea de hacer una película. Su papá le había pedido que le comprara un álbum del icónico cantautor cubano Bienvenido Granda, conocido también como El Bigote que canta, quien en los años 40 fue una de las voces más populares de la rumba cubana gracias a su paso por La Sonora Matancera:

“Primero me llamó la atención porque yo no sabía quién era y cuando lo compré y lo escuché se me vino a la mente por mucho tiempo la historia de este bailarín, sobre cómo pudo haber sido su vida”, expresó el realizador en entrevista con Crónica, a propósito del estreno de su filme Sacúdete las penas, que llegará este fin de semana a las salas nacionales.

La película que resultó de aquella anécdota en una tienda de discos se plantea de la siguiente manera: González, un preso con una larga condena, cuenta la historia de Pepe Frituras, el bailarín más famoso de la Ciudad de México que en una noche de juerga, perdería su libertad, terminando en el Palacio de Lecumberri, el penal más peligroso del país. A través de relatos llenos de música, baile y amor, narra cómo se convirtió en el único reo que logró escapar de los muros, utilizando el poder de su imaginación.

El realizador explica cómo aquella idea de llevar la historia de un músico se trasformó en una historia carcelaria: “Siempre que pensaba en los 50, porque Granda era de esa época, también se me venía Lecumberri. Entonces se me ocurrió la pregunta de qué le sucedería a un bailarín si lo meten a la cárcel. Así se fue desarrollando, ya tenía la música, la cárcel y el recurso de la imaginación viene después”, comentó.

“Los primeros tratamientos eran la historia de Pepe Frituras, pero a mí me faltaba algo y era la importancia de que alguien contara esa historia, porque es un homenaje a todos aquellos que contamos historias y al poder de la imaginación”, agregó el cineasta, quien estrenó mundialmente su filme en la más reciente edición del Festival Internacional de Cine en Guadalajara (FICG).

Lo que el director necesitaba era “poner un paso en el pasado y otro en el futuro”, es por eso que el filme se desarrolla en dos épocas distintas, los años 50 y los 70, sin embargo, el tono de la película resulta bastante contemporáneo y se acentúa más con la música que, si bien tiene una ejecución más moderna, busca mantener el espíritu de las orquestas de esos tiempos, para lo cual Ibañez contó con la ayuda de Camilo Lara, el productor que puso de moda a Los Ángeles Azules.

El filme cuenta con las actuaciones de Alejandro Calva, Gustavo Sánchez Parra, Arturo Barba, Begoña Narváez, Fernanda Castillo, Melissa Barrera, Roberto Sosa y Emmanuel Orenday, este último en el papel principal: “Este personaje es muy entrañable en mi carrera. Es mi primer protagónico en cine y lo disfruté como un compromiso y un reto. Es una propuesta diferente, es arriesgada, de época, pasional, en la que hay baile, amor, trancazos, cárcel y la historia”, explicó Orenday, también en entrevista.

Por su parte Alejandro Calva, quien interpreta al dirigente del penal de Lecumberri comentó que una de las grandes lecturas del filme se encuentra en su representación histórica: “Creo que una parte importante de la película es ver la historia de México a través de su sistema carcelario. Es ver un poco qué pasa en México en los 50 y 70 en las cárceles del país. Lecumberri, el Palacio Negro, es muy importante en la historia del país, ahora es el archivo general de la nación y ahí están los documentos que primero fueron actuados en vivo y ahora se conservan en papel e imágenes”, comentó en su turno.

Pero además porque tiene los elementos para llegar a un público comercial: “El espectador la hace tan profunda y tan suave y ligera como el espectador la quiera ver, en el sentido de que no tiene los referentes históricos. Uno puede ver una historia de amor o un pasaje por la historia de México”, añadió.

Por otro lado, el director del filme explicó que para este trabajo tomó ayuda de algunos filmes importantes: “En cuestión de baile me fijé mucho en la primera película de Baz Luhrmann, que se llama Strictly Ballroom, que es sobre un bailarín. Y la manera en que filma de poner la historia en paralelo con un incidente, se volvió una referencia visual muy fuerte para mí”, explicó.

“Hablando de las cárceles estudié mucho el guion de Sueño de fuga, que para mí fue referencia, porque en esa película también hay un narrador, y quería saber en qué momentos lo tenemos que escuchar y en qué otros se gira a la historia y una brasileña que se llama Carandirú, que me ayudó a saber mejor sobre la estructura de la película”, agregó.

Finalmente, Alejandro Calva se despidió con un mensaje positivo sobre lo que el espectador puede llevarse del filme: “Aún en el momento más desesperanzador de tu vida, la expresión artística y la liberación espiritual a través del baile puede hacer que puedas sacudirte las penas”, concluyó.

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