Infinity War: La épica de lo espectacular | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 26 de Abril, 2018

Infinity War: La épica de lo espectacular

Infinity War: La épica de lo espectacular | La Crónica de Hoy

Han pasado diez años desde que comenzó el gran show de Marvel en la pantalla grande. Una década de venturas y desventuras, en la que algunos fanáticos de los cómics han visto cada filme como si fuera parte de su propia Biblia. Durante estos dos lustros nos han preparado para el acto estelar que llega este fin de semana, uno de los más importantes en la historia del cine, desde aquel fenómeno revolucionario que fue Avatar con su hallazgo tecnológico.

Lo que Marvel nos había mostrado hasta el momento era una serie de números cinematográficos que se habían llevado más o menos aplausos de su audiencia. Recordemos ese primer acto del ingenioso clown que fue Iron Man (2008), con su arrogancia y cinismo encantador; es uno de los personajes más preciados y hasta ha tenido tres números protagónicos más, algunos fabulosos como su primera secuela y algunos desastrosos como su tercera.

También hubo números que pasaron sin pena ni gloria como la de ese fortachón de Hulk; se despertó el interés con los actos del tragatruenos Thor (2011) y la emoción comenzó a erizar la piel con ese hombre bala del Capitán América: El primer vengador (2011). Marvel nos había enseñado que cuando el talento se junta ocurren cosas asombrosas como aquella de Los Vengadores (2012). Y más tarde Marvel demostró que el universo está para devorarse.

Nos dio memorables actos de escapismo (El soldado del invierno, 2014); maravilló con sus performance espaciales (Los guardianes de la galaxia, 2014 y 2017); nos dio divertidos números de miniaturas (Ant-Man, 2015); nos maravilló con ilusionismo (Doctor Strange, 2016), trapecistas de lujo (Spider-Man: Homecoming, 2017) y recientemente con lucha y rituales africanos (Black Panther, 2018) y en la mayoría de ellos esa hermosa edecán llamada Black Widow; pero había algo que no siempre terminaba de convencer.

Marvel nos metió en la cabeza puro entretenimiento. Fuegos artificiales de un lado y otro. Pero al final de cada trama todo parecía resolverse de manera muy fácil. Hasta el momento, el rival más temido había sido Ultrón (2015), que nos llevó de una expectativa muy grande a una decepción considerable. Posiblemente los mayores enemigos fueron aquellos en los que las cualidades heroicas se ponían en tela de juicio, como en El soldado del invierno y en Civil War (2016), cuyo común denominador era que eran números dirigidos por los hermanos Joe y Anthony Russo.

Son estos últimos los encargados de dirigir también ese colosal acto estelar llamado Infinity War que llega a las salas de cine este viernes y que ofrece sin zozobra, todo lo que un fanático del cine de superhéroes puede pedir. Si continuamos con la referencia circense, el más reciente filme es lo más cercano que se puede tener al Cirque du Soleil, en la cual el protagonista es ese temido domador de superhéroes llamado Thanos.

Y es que en ninguna otra película se había sentido que los superhéroes realmente fueran vulnerables ante el peligro, en cada película de Marvel parecía haber una red de protección para cada caída de los protagonistas y en esta ocasión, por primera vez en mucho tiempo, no es así.

Estamos ante una película de la que sabemos no se cambiará ni reflexionará de forma profunda sobre los valores y la condición humana. En su género (o sus géneros), es en donde encuentra el carácter de demencial espectáculo perfectamente bien orquestado para mantener la esencia de aquellos talentos que ya hicieron de las suyas en números anteriores, sin perder su esencia, coherencia e ingenio.

La historia se ubica temporalmente después de Civil WarThor: RagnarockLos Guardianes de la Galaxia Vol. 2 y Black Panther. Ocurre cuando los Guardianes y los Vengadores cruzan su existencia y se ven forzados a unir fuerzas en su intento por derrotar a Thanos, mientras este último trata de encontrar las gemas del universo (seis gemas), de lograrlo será capaz de devastar el universo en un chasquido de dedos.

Marvel encuentra su épica en Infinity War, por su facilidad de pasar de un tono melodramático, a uno cómico, y luego de uno trágico a las más impresionantes secuencias de acción sin perder el hilo conductor del filme. La gran virtud de los hermanos Russo fue el complejizar al villano Thanos como no se había hecho antes, pues contextualizan su ambición de poder con una obsesión por jugar a ser Dios de una manera que da la sensación de un acto noble.

Es él el verdadero protagonista de la película y no los héroes. Es una película que también puede definirse como una ópera de acción, y que incluso encuentra su momento de poesía como nunca se había visto en el cine de superhéroes. ¿Qué esperar de este acto estelar? Algo poderoso, impactante y sensacional. Los hermanos Russo hicieron una película ingeniosa que incluso llega a tocar temas como el amor, el sacrificio, la muerte y el egoísmo sin filosofar sobre ellos. Lo que hacen es jugar perversamente con la imaginación y el resultado ha sido la corona de una época de cine de superhéroes, el espectáculo más grande de su tipo hasta el momento.

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