2018. Sobrevivir para contarlo - Juan Manuel Asai | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 26 de Abril, 2018
2018. Sobrevivir para contarlo | La Crónica de Hoy

2018. Sobrevivir para contarlo

Juan Manuel Asai

México atraviesa por una zona de turbulencias. Enfrenta riesgos tangibles. Se alinean elementos para conformar una tormenta perfecta. Una ojeada a los diarios es más que suficiente para asumir lo que nos espera. La confusión impera, el temor se expande. A la vuelta de la esquina puede estar esperando el México bronco, o el tigre ese del que tanto se habla.

La fragilidad del estado de derecho y de las instituciones encargadas de procurar e impartir justicia, que constituyen el problema de fondo, no garantiza que salgamos vivos de aquí. Ahí está, por ejemplo, el abierto desafío de las bandas del crimen organizado, que tienen el objetivo común de disolver al país en un gigantesco tambo de ácido y además hacerlo tarareando como si nada.

Las bandas del crimen organizado tienen un poder inmenso. Lograron corromper a autoridades civiles y uniformadas de todos los niveles y la gente común y corriente, los consumidores de droga, por adicción o entretenimiento, les compran cada vez más drogas. Los cárteles tienen siempre ríos de dinero en efectivo a su disposición. Esa gente, los consumidores, no vinculan su consumo con la violencia brutal que padecemos.

El Estado mexicano no ha podido construir, en 12 años, policías confiables y eficientes. Es un déficit histórico. Lo anterior tiene a personal militar en las calles, soldados y marinos, haciendo una tarea que no les corresponde y experimentando un desgaste en la apreciación de la ciudadanía que a nadie conviene. El actual modelo de combate a las drogas tiene que cambiar, pero no para darle una oportunidad a la impunidad, ésa ya la tienen, sino para experimentar un efectivo estado de derecho. En las condiciones actuales, el imperio del estado de derecho en el país sería una verdadera revolución, algo inimaginable, no visto en décadas.

La desigualdad social, la pobreza y los problemas de acceso de los jóvenes a las escuelas y los trabajos complican el panorama. El deterioro del tejido social es evidente. Un joven puede disolver en ácido los cuerpos de otros jóvenes, con un sueldo de 3 mil pesos, y después irse a cantar rap como si nada. La dignidad de la vida humana en plena retirada.

A todo lo anterior hay que añadir que estamos a la mitad de una elección presidencial en la que se juega el futuro de la nación. No exagero. Hay sobre la mesa dos opciones: continuidad, con ajustes, o cambio sin garantías. La gente está más enojada que asustada, de manera que el cambio sin garantías domina con facilidad las encuestas.

Se elige entre dos proyectos de nación. El candidato puntero, López Obrador, quiere un modelo distinto al seguido desde la década de los años 80. La tensión entre la comunidad empresarial y el candidato de Morena crece. Los capitanes de la industria ya se metieron en la campaña y pueden ser un factor decisivo. La elección se polariza y las señal es que el país llegará dividido y con muchas cuentas pendientes a la jornada electoral que es el próximo primero de julio

 La responsabilidad de los medios de comunicación, me refiero a los tradicionales, crece conforme se incrementa la confusión. Los medios tienen la responsabilidad de armar el rompecabezas para mostrar un camino. En la actual coyuntura las piezas están regadas y crece la sensación de que nadie sabe bien a bien qué pasa y hacia dónde vamos. Los medios debemos ofrecer a los ciudadanos que nos siguen una narrativa coherente, para ayudar a todos a dejar atrás la zona de turbulencia y sobrevivir para contarlo.

Rascón en Crónica

Para muchos de los ciudadanos jóvenes, digamos menores de 30 años, resultó una sorpresa que un señor Marcos Rascón apareciera como candidato a jefe de Gobierno de la Ciudad de México. Era la primera vez que escuchaban su nombre. Se trata en realidad de un personaje legendario, un luchador social que refrescó, en su momento, la segunda parte de la década de los años 80, el quehacer político en el país.

Rascón fue parte de los líderes sociales que emergieron a la luz pública entre los escombros que dejaron los grandes sismos de 1985, los que le dieron cohesión y voz a los damnificados, que estaban, como el gobierno federal de entonces, a la deriva. Rascón creó un personaje que pronto tendrá su segundo aire, Súper Barrio Gómez, que era una suerte de avatar de una organización de peticionarios de vivienda denominada Asamblea de Barrios. La lucha por un nuevo hogar era el eje de las movilizaciones.

Como todos saben, la mayoría de esos líderes serían fundadores del PRD. No todos resultaron iguales.  Rascón tomó distancia de muchos perredistas, una fracción de los cuales formaría después Morena, y tiene una narrativa crítica del saldo de los gobiernos de izquierda en la Ciudad de México; en esa calidad se presentó a la elección 2018 como candidato de un partido pequeño, marginal, pero que gracias a él, a la imaginación de Rascón, puede crecer, me refiero al Partido Humanista que tuvo la buena idea de ficharlo.

 Rascón ha sido crítico, con fundamentos, para las candidaturas de Barrales, Sheinbaum y Arriola, lo que llamó la atención de los televidentes, que además lo vieron declamar un poema dedicado a esta ciudad. Rascón es un contendiente incómodo porque conoce muy bien, desde dentro, a los grupos de izquierda. Sabe de qué pie cojean y cuáles han sido sus desviaciones. No lo pueden engañar.

Desde luego sus posibilidades de triunfo son minúsculas, pues las maquinarias del PRD y Morena controlan, con técnicas clientelares heredadas del PRI, los resortes del poder en la ciudad, pero por lo menos, ya lo vimos, va a clarificar los conceptos. Aportará para que los chilangos ejerzan un voto mejor informado.

jasaicamacho@yahoo.com
@soycamachojuan

 

 

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