La manita del bronco

Rafael Cardona

En la esquina de Jesús María y Venustiano Carranza, en el cogollo del barrio de La Merced, subsiste una vieja casona —cal, canto, cantera— en cuyo vértice desde el siglo XVII hay una hornacina llena de volutas de piedra y una imagen sobre la cual se advierte una mano de piedra.

Es “La casa de la manita”, y se recuerda así, desde hace siglos por memoria punitiva de quienes ahí habitaban (se dice de una familia Salinas, lo cual es una odiosa comparación del todo innecesaria, pero ocurrente), pues un joven rebelde y “calavera” (como antes se decía), sostenía su dispendioso tren de vida mediante el robo indiscriminado, pero la ambiciosa conducta del ladrón lo llevó a cometer sacrílego hurto al parecer en la Capilla de la Santa Cruz, por cuya comisión fue condenado a la mutilación inmediata una vez probada fechoría.

La mano fue puesta y expuesta en un frasco hasta la inevitable caducidad por pudrición extrema, y cuando la yerta extremidad del ladrón sacrílego ya fue imposible de mantener a la intemperie, la gusanera y la pestilencia, un cantero del barrio hizo por encargo del avergonzado padre una mano de piedra cuya mineral condición de ilimitada resistencia, permitiera recordar el ejemplar castigo impuesto ante tan imperdonable robo.

Una cosa es quitarle a una virgen tan inexperta condición y otra apropiarse de las perlas de la virgen.

Pero eso es apenas una leyenda. Lo real es la mutilación como forma primitiva del castigo. Cobrar el ojo con el ojo y la muela con el diente; lavar con sangre la honra, quebrar la pierna, castrar al violador, cortar la lengua del infidente, el crítico o el denunciante. Ya no hablemos de martirios como los de Belisario Domínguez o Gustavo Madero, empujados por la sevicia del golpismo o la ira de la política carnicera.

Por eso es tan grave la convocatoria de Jaime Rodríguez, El Bronco, quien miente de manera sistemática. O al menos mintió durante el debate de los candidatos a la presidencia.

La primera mentira fue cuando al inicio de su primer turno, teatral y escenográfico, como si con ese recurso pudiera probar algo en torno de la inseguridad nacional (la de los penales de Nuevo León durante su esperpéntico gobierno no cuenta), sacó una bala útil y la mostró como si ella hubiera recuperado un proyectil asesino.

“Nunca la había mostrado”, dijo. Y ni falta hace.

Esa bala, al menos esa, no ha causado muerte alguna. Ni de su familia ni de alguien más.

Pero la convocatoria a la mutilación tan estúpida como es, resulta altamente contagiosa, como suele suceder con las pendejadas de grado mayor.

Veamos:

(Proceso).- Esta madrugada (25), fue localizado el cuerpo de un hombre desmembrado en Acapulco, junto a una cartulina con un mensaje donde se hace alusión a la propuesta que lanzó ayer el candidato presidencial Jaime Rodríguez, El Bronco, en el sentido de cortarle la mano a los ladrones.

“Ya lo dijo El Bronco, cortarle las manos a los lacrosos que roban aquí está el primero. Atte. Los Enterradores”, señala el mensaje plasmado en una cartulina que fue dejada a un costado de los restos humanos en la periferia del principal destino turístico de la entidad.

“Reportes oficiales indican que cerca de las 4:15 horas de este lunes fue reportado el hallazgo de un cuerpo desmembrado sobre la carretera federal México-Acapulco, en las inmediaciones de la colonia La Providencia a la altura de un contenedor de basura.

“Los informes refieren que en el lugar dejaron una cabeza cercenada de un hombre, así como los brazos y las piernas amputadas, pero no se encontró el tronco del cuerpo.

“Las autoridades ministeriales también encontraron tres cartulinas con mensajes que hacen referencia al cobro de cuotas en Acapulco, la disputa que mantienen grupos criminales por el control de las calles del puerto y que ahora justifican la violencia con la propuesta de El Bronco de castigar a los ladrones mediante la amputación de las manos.

“Ya lo dijo El Bronco, cortarle las manos a los lacrosos que roban aquí está el primero. Atte. Los Enterradores”, dice una de las cartulinas.

Las otras señalan textual: “Esto me pasó por querer pasarme de verga con la gente. Aquí estamos para cuidar, pinches lacras que andan pidiendo cuota desde La Cima hasta La Farallón, La Garita y La Quebradora. Síganle jugando al vergas”.

“Este hecho violento en Acapulco se registra a unas horas de que el candidato independiente Jaime Rodríguez Calderón, El Bronco, propuso cortar las manos a los ladrones durante el debate presidencial, propuesta que generó expresiones de burla en redes sociales”.

Y después nos horrorizamos por los anónimos encargos de quienes contratan pozoleros para disolver cuerpos en ácido o los llevan a lejanos basureros para desaparecerlos hasta la astilla de los huesos.

 


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