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Realiza la Universidad Johns Hopkins trasplante de nervios en brazo derecho

Avance. Actualmente los primeros trasplantes completos de nervios dividen líneas nerviosas saludables y las llevan a zonas del cuerpo que estaban paralizadas por accidentes, por ejemplo, brazos y piernas, dice el doctor Allan Belzberg

Allan Belzberg, jefe de neurocirujanos de la Universidad y el Hospital Johns Hopkins.

La cirugía moderna y la microcirugía de nervios comienzan a romper un buen número de dogmas sobe lo que sí es posible y lo que no es posible al reparar el sistema nervioso. Cirugías que antes se consideraban imposibles para trasladar nervios de una parte del cuerpo a otra o para eliminar dolores fantasma en pacientes amputados, han podido aliviar a personas que, incluso, vivieron 43 años con un tipo de dolor que se consideraba incurable. Así lo explicó, en visita breve a la Ciudad de México, uno de los pioneros y líderes mundiales en trasplantes de nervios.

En entrevista exclusiva con Crónica, el doctor Allan Belzberg, jefe de neurocirujanos de la Universidad y el Hospital Johns Hopkins, explicó cómo se realizan actualmente los primeros trasplantes completos de nervios dividiendo líneas nerviosas saludables y llevándolas a zonas del cuerpo que estaban paralizadas por accidentes, por ejemplo, brazos y piernas.

Uno de los ejemplos recientes en estos trasplantes es la rehabilitación del brazo derecho de un motociclista, cuyos nervios se desprendieron de la columna vertebral y por ellos fue necesario extraer una línea nerviosa desde la base del cuello y con trasplante de nervios del brazo izquierdo.  

“Nuestro conocimiento sobre lo que es el sistema nervioso periférico realmente ha vivido una explosión en los últimos 30 años. Entendamos al sistema nervioso periférico como el que tiene como elemento central a la médula espinal o cordón espinal y del que salen todos los hilos nerviosos que nos permiten el desplazamiento y otras funciones. Desde la base del cráneo y todas las proyecciones que van hacia el resto del cuerpo para moverlos”, indica el doctor Belzberg en una entrevista con este diario en un hotel de la zona de Chapultepec.

“Parte del trabajo de reeducación que hemos experimentado muchos médicos en los últimos años ha sido para entender que el sistema nervioso no es un sistema simple de cables transmisores de señales, como se pensó gran parte del siglo XX. Hoy sabemos que en estos nervios hay capacidad para regular y modular las señales de comunicación. Eso significa que el nervio, en sí mismo, está formado por un conjunto de fibras nerviosas o axones que son diferentes entre sí y que pueden adoptar diferentes funciones. Este conocimiento de las diferentes funciones de los cables o axones, nos ha ayudado a identificar sus diferentes acciones y funciones”, dice este cirujano que ha sido uno de los primeros en tomar nervios y sacar “tiras” de nervios para trasladarlas a diferentes partes del cuerpo.

Diferentes nervios tienen grosores distintos, además de diferentes capacidades para mandar o recibir señales.

“Esto nos permite saber que hay enfermedades que están relacionadas con el dolor y que nosotros los especialistas podemos llamar Enfermedades de las fibras pequeñas. Este tipo de enfermedades pueden causar mucho dolor aunque no se alcance a ver el origen del daño, por ejemplo es lo que ocurre en los pacientes con diabetes que tienen mucho dolor por neuropatía diabética. Aquí lo que está ocurriendo es que pequeñas fibras nerviosas han sido sometidas a destrucción o irritación y esto provoca dolor intenso y permanente. Estas pequeñas fibras nerviosas son las que están comprometidas y que ahora luchamos por entender”, agrega el profesor e investigador de la Universidad Johns Hopkins.

Hardware y software. El doctor Belzberg explica a Crónica que todo trabajo que se realiza con los nervios humanos tiene que tener en cuenta que los nervios podrían ser comparados con la infraestructura, caminos o carreteras de señales (similar a lo que sería el hardware de una computadora; pero que estas computadoras dependen también, para su operación, de un sistema moderador de señales, que vendría siendo como los semáforos y señales que regulan el tráfico de señales o lo que corresponde al software.

“Cuando un cirujano toma un nervio de una parte del cuerpo para llevarlo a otra tiene que tener en cuenta varios factores. No sólo tiene que buscar un nervio que por su tamaño y características físicas pueda conducir ciertas señales, sino que también tendremos que entrenar a ese nervio una vez que lo hayamos trasplantado porque tiene que aprender a transportar señales para realizar una función”, dice Allan Belzberg.

Uno de lo casos recientes de trasplante que acaba de realizar el Doctor Belzberg es el trasplante de nervios de un hombre que tuvo un accidente de motocicleta, que le provocó ruptura y exposición de nervios de la médula espinal, dejándolo paralítico de un brazo.

“Aquí tuvimos que hacer microcirugía para tomar una línea de fibras nerviosas o axones desde la médula espinal del brazo izquierdo, pasarlas por abajo del cuello del paciente y llevarlas hasta el brazo derecho. Esto fue una operación de alto riesgo y muchos colegas nos alertaron que podía salir mal y provocar un daño permanente. Afortunadamente la operación salió bien, pero este fue sólo el principio de un trabajo para volver a enseñar al paciente a mover el brazo que perdió totalmente su función por falta de uso”, detalló el cirujano estadunidense.

El médico explicó que su visita a México tiene el sentido de explicar a médicos mexicanos los avances recientes en neurocirugía y explicar también los avances que  hay en conocer el mapa completo del sistema nervioso periférico que se sigue develando.

“Los médicos tenemos que tener una idea constante cuando atendemos a un paciente, particularmente en la atención a nervios: si el diagnóstico se hace temprano y si el diagnóstico se hace más joven, la recuperación de una función nerviosa será mejor. Sin embargo, también tenemos que acabar con los dogmas que dicen que hay pacientes a los que ya no se puede ayudar en nada. A estos especialistas hay que compartirles la información sobre los avances actuales en neurocirugía y recordar la maravilla, todavía en estudio, que es la plasticidad neuronal”, concluyó el profesor de Johns Hopkins.

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