Espectáculos

Circo Atayde: El fénix de las artes escénicas a través del tiempo

Huir de su casa, fue una de las más grandes aventuras que vivieron Aurelio y Manuel Atayde; un escape que les dejó el más grande de sus sueños. Desde pequeños sintieron el interés por llevar su vida sobre las cuerdas y formar parte de los mejores actos circenses.

En 1874, los hermanos Atayde formaron parte de la compañía Maroma, donde comenzaron sus pininos en el circo. Tras de ser buscados por su padre, decidieron regresar a su casa en Zacatecas, pero sin dejar de practicar acrobacia.

Luego de años de trabajo y perseverancia, la familia Atayde debutó con su primer espectáculo circense en 1879. De ahí comenzó su andar por los trapecios, un arte en el dejaban fluir su cuerpo para brindar entretenimiento y diversión al público.

El Circo Atayde Hermanos dio su primera función el 26 de agosto de 1888, liderada por Aurelio Atayde Guízar, abuelo de la actual generación de empresarios y artistas.

Durante 1910, la carpa del circo Atayde Hermanos se convirtió en la sede de un mitin antireeleccionista encabezado por Francisco I. Madero, en la ciudad de Mazatlán. Después de vivir durante la Revolución Mexicana aventuras difíciles de imaginar, y de llevar su espectáculo circense a diversos lugares de la República Mexicana, la familia Atayde decidió embarcarse rumbo a Centro y Sudamérica, en una gira que duró 20 años, periodo en el cual el Circo Atayde Hermanos pasó por un sinfín de experiencias, ligadas a la itinerancia propia de la vida del circo: grandes triunfos de crítica y de taquilla, fracasos, incendios de carpas, conatos de naufragios, terremotos, decesos, nacimientos de niños y más.

Han pasado 130 años desde que la dinastía Atayde pisó por primera vez una duela y puso su vida al borde de un trapecio. Por lo que celebrarán la consolidación de su proyecto del 27 de abril al 6 de mayo en la Carpa Astros.

“Estamos felices de cumplir nuestros sueños, muchos años arriba de los trapecios y compartiendo alegría con la gente, pero por otro lado, también estamos tristes porque nos despedimos de la Carpa Astros, ha sido nuestra casa desde 1954”, compartió Alfredo Atayde en entrevista con Crónica.

“Desde que yo nací, como todos en la familia, sentí la necesidad de tener mi vida en el circo; estar ahí es mágico, las sonrisas de la gente y ver a las familias reunidas, es nuestra mejor recompensa, pero aún más, porque hacemos lo que nos gusta”, mencionó.

Compartió que para ser partícipe del Circo Atayde, los aspirantes deben demostrar su destreza y dominio sobre el escenario, ya que están obligados a mantener la mejor calidad dependiendo de sus capacidades y cualidades. Además, en el caso de que alguno de los integrantes de la familia desee participar en el show, antes deberá comprobar sus estudios académicos; aunque declaró que no a todos les ha llamado el amor por este arte.

El 26 de agosto del presente año es el aniversario oficial del espectáculo, nacido en su versión moderna hacia fines del siglo XVIII: cuando un sargento del ejército inglés descubrió que gracias a la fuerza centrífuga un hombre puede permanecer de pie sobre el lomo de un caballo mientras éste galope en círculo, hallazgo científico que dio origen al anillo mágico de la pista, uno de los actos privilegiados y específicos de las artes circenses, al que con el paso del tiempo se le incluyeron distintas hazañas realizadas por acróbatas, malabaristas, saltimbanquis y contorsionistas.

La voluntad del Circo Atayde Hermanos por preservar la tradición, después de más de un siglo de actividades ininterrumpidas, no obedece simplemente a una conservadora elección arqueológica, estética o escénica, sino a un principio de fidelidad, de respeto a la historia y a sus antepasados, a la inmensa responsabilidad de ser depositarios de una herencia prestigiosa y viva, de ser los guardianes de muchos aspectos de un imaginario familiar y colectivo.

“Es una profesión en la que somos afortunados, conocemos personas de todos el mundo. La calidad que manejamos es muy alta y no le pedimos nada a ningún circo extranjero, incluso artistas extranjeros han trabajado en nuestro circo y viceversa, la puerta esta abierta, pero manejando una alta calidad”, subrayó.

Alfredo es llamado El Artista Invisible, “así le llamaba mi padre a la persona que se encargaba de la producción, pero su función es hacer que el circo funcione. Yo tengo que reunir los elementos para dar un show de calidad y siempre tener a los mejores artistas”, expresó.

Compartió que ser parte del circo es un arte noble: “la gente sale con nuevas experiencias, es algo gratificante que se vayan con un buen sabor de boca y un poco de felicidad”, dijo.

Agregó: “nosotros cada presentación la manejamos de manera especial. Ese reconocimiento es muestra de estos 130 años de trayectoria, en la que hemos enaltecido el circo mexicano. Batallamos mucho con los problemas de la piratería, pero siempre nuestra calidad es la que habla por nosotros. Por eso continuaremos haciendo las cosas de corazón”, añadió.

En su origen, el espectáculo circense reposaba sobre algunos elementos constitutivos fundamentales: la doma de caballos y otras especies animales, los cuales ya no se utilizan, debido a las normas de protección animal; la acrobacia aérea o de piso; los juegos malabares; la poesía y comicidad de los payasos; las contorsiones y el equilibrio; actos básicos de las artes circenses, cuyas variables son incontables y que se presentan bajo una carpa que alberga en su centro una pista circular como espacio escénico.

Después de este festejo, declaró que no se sabe si el circo emprenderá una gira por el país: “nos gustaría, pero aún no hay algo claro, por lo pronto vamos a disfrutar este festejo”, concluyó. La  historia del Circo Atayde Hermanos aún se encuentra en desarrollo.

 

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