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En la zona metropolitana se realizan 34 millones de viajes a diario: Angélica Lozano

Nuestros Científicos. Durante décadas se han tomado decisiones sobre la construcción de infraestructura para transporte público sin contar con datos reales de los desplazamientos de las personas. Al menos 700 mil personas usan bicicleta y 16 millones usan transporte púbico compartido, dice la investigadora de la UNAM

Angélica Lozano le dijo a su papá que si no estudiaba matemáticas podría llegar a ser la persona más infeliz del mundo.

Investigadora del Instituto de Ingeniería de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y autora del estudio más grande realizado hasta ahora sobre cómo se mueven los ciudadanos y la carga de productos en las 16 delegaciones de la Ciudad de México, 59 municipios del Estado de México y uno de Hidalgo, la doctora Angélica Lozano Cuevas dice que durante décadas se han tomado decisiones sobre la construcción de infraestructura para transporte sin contar con datos reales de los desplazamientos de las personas.

“Sólo se hacen estudios parciales de tramos de desplazamientos. Esto provoca que, en la zona metropolitana, las redes de transporte público funcionen de manera desconectada, no están articulados los distintos medios y en algunos casos hasta compiten, como algunos tramos del Metro y el Metrobús”, explica la investigadora que acaba de publicar el primero de tres grandes conjuntos de datos que ha generado su equipo en los últimos tres años y que se pueden convertir en la matriz o fuente de datos para lo que será la movilidad en la urbe más habitada de la República.

Gracias al Estudio Origen-Destino, concebido en la UNAM por el equipo de la doctora Lozano y realizado en colaboración con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), hoy sabemos que cada día se realizan cerca de 34 millones de viajes o desplazamientos en la zona metropolitana y que casi la tercera parte son desplazamientos “a pie” o peatonales; cerca de 700 mil personas usan bicicleta y 16 millones usan transporte público compartido.  

La científica mexicana es experta en matemáticas de redes y en redes de transporte. Obtuvo su doctorado en Redes de Transporte en la Universidad de Roma“La Sapienza” y actualmente forma parte del Grupo de Investigación en Ingeniería de Transporte y Logística, del Instituto de Ingeniería de la UNAM.

“Todo puede ser modelado matemáticamente, si contamos con datos. En el caso del transporte, hay muchas preguntas que se podrían contestar con modelajes matemáticos, por ejemplo, se podría saber qué ocurriría si construyo un segundo piso en tal zona o si construyo más ciclopistas en otra zona. Sin embargo, el problema en la zona metropolitana del Valle de México es que, hasta hace unos pocos años, no había información científica sobre el número y forma de los desplazamientos en todo el Valle. En 2007 se encargó uno y el Gobierno de la Ciudad de México lo recibió y lo tiene en reserva, para su uso, pero a veces notamos que no saben interpretar los datos y se toman decisiones con criterios equivocados”, indica la matemática universitaria.

El nuevo estudio realizado por la UNAM e INEGI, cuyos datos fueron colectados en 2017,está a disposición de todo el público, con los datos colectados y programas que permiten hacer ejercicios de simulación; por ejemplo, se pueden buscar datos como ¿Cuál es el municipio del Estado de México desde el cual se desplazan más personas a la delegación Coyoacán, de la Ciudad de México? o ¿Cuáles son los lugares que más visitan los habitantes de cierto municipio y que no son su escuela ni su trabajo?

Los datos pueden consultarse en la página de internet del Instituto de Ingeniería de la UNAM, en el micrositio http://giitral.iingen.unam.mx/Estudios/EOD-Hogares-01.html

MATEMÁTICAS O NADA. Mayor de cinco hermanas, Angélica Lozano recuerda con orgullo que todos sus estudios los realizó en escuelas públicas. Sonríe cuando rememora que en Sultepec, Tlaxcala, donde vivió su infancia, estudió en una escuela rural donde cada profesor impartía clase a dos grados porque eran muy poquitos niños. Años después estudió la preparatoria en Texcoco, Estado de México, y desde ahí se preparó para ingresar a la UNAM, a la FES-Acatlán, donde estudió la carrera de Matemáticas Aplicadas y Computación.

“Nadie en mi familia había estudiado antes una carrera dedicada específicamente a las matemáticas. Yo no sabía en qué podría trabajar. Mis papás no estaban muy convencidos, así que tuve que hablar con mi papá y decirle que si yo no estudiaba matemáticas, seguramente llegaría a ser la persona más infeliz del mundo”, indica esta experta, que como parte de sus estudios de posgrado participó en un proyecto para rediseñar las redes de movilidad y transporte de la ciudad colombiana de Lérida, que había sido destruida por una erupción volcánica.  

“Siempre se sigue aprendiendo algo nuevo. Cuando entré a la carrera de Matemáticas yo sólo sacaba calificaciones de diez en la preparatoria, y al llegar la universidad me di cuenta de que no sabía tanto como pensaba y hasta llegué a reprobar algún examen. ¿Y cómo se arregla esto? Pues estudiando. Lo  mismo me pasó cuando fui a Italia y tuve que competir para que me seleccionaran en un grupo de 12 estudiantes y competíamos 40, de diferentes países. Había cosas de matemáticas en las que los rusos y los chinos iban súper adelantados y yo, como mexicana, sólo había oído mencionar, pero ¿cómo lo solucionaba? Estudiando”, dice Lozano Cuevas.

Cuando se le pregunta si no tuvo oportunidad de quedarse a vivir en Italia responde que sí, que afortunadamente antes de terminar el doctorado ya le habían ofrecido trabajo como experta en redes de transporte de la aerolínea italiana Alitalia. Sin embargo, ella declinó.

“Cuando he vivido fuera de México, se que es algo temporal y lo disfruto, pero cuando se abre la posibilidad de quedarme a vivir permanentemente en otro país, me entristece. Yo amo mucho a México. No es sólo que uno extrañe la comida o a su familia, lo cual sí extraña uno mucho, pero es sobre todo que uno extraña al país, sus complejidades, sus problemas y sus oportunidades. Yo no podría vivir en un país donde ya todo está ordenado. Mi trabajo es usar las matemáticas para solucionar problemas y ahora estoy usando las matemáticas para ayudar a solucionar problemas que nos afectan a todos y que esperamos que estas soluciones propuestas sean usadas por gente que tenga conocimiento técnico y deseo de ayudar”, concluyó.

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