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En México, 3.6 millones de niños debe trabajar

De acuerdo con UNICEF, 6 de cada 10 menores han vivido algún tipo de violencia en el hogar; mientras que la mitad de los y las adolescentes del país ha sufrido algún tipo de agresión psicológica

Ser niño debería ser sinónimo de felicidad, pero no siempre es así sobre todo en México donde más de 3.6 millones de infantes deben trabajar, otros más son víctimas de violencia e incluso de explotación desde laboral hasta sexual.

Los niños y adolescentes en México se han convertido en un sector altamente vulnerable pues son afectados de forma directa por las situaciones de criminalidad, violencia e impunidad que actualmente sufre el país.

De acuerdo al Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), en México, un tercio de la población -unos 40 millones de personas-, son niños, niñas y adolescentes, de los cuales 21 millones (el 54 por ciento) viven en condiciones de pobreza y 1.5 millones sufren desnutrición crónica.

Incluso asevera que en México, 6 de cada 10 niños han vivido algún tipo de violencia en el hogar, y la mitad de los y las adolescentes del país han sufrido algún tipo de agresión psicológica.

“En países como México u otros de la región, el gran desafío es, sin duda, seguir trabajando para disminuir o eliminar las brechas económicas, demográficas, sociales y de género que separan a la niñez y la adolescencia del ejercicio pleno de todos sus derechos”, comentó Christian Skoog, Representante de Unicef México al presentar hace unos meses su  informe anual 2016: retos y avances para la niñez en México.

POBREZA Y TRABAJO INFANTIL. México se ha convertido en uno de los países de América Latina con mayor tasa de trabajo infantil entre niños de 5 a 17 años  con el  8.4 por ciento, mientras que en el resto de la región se sitúa en 7.6 por ciento, según la Organización Mundial del Trabajo (OIT).

Según la UNICEF, en México existen alrededor de 3.6 millones de niños –entre cinco y 17 años– que trabajan, lo que representa a 12 por ciento de la población total de niños del país.

De ese total, 8% lo hace en “condiciones peligrosas”, sufre violación de sus derechos humanos por causa de su vulnerabilidad y lo hace porque “hay que sobrevivir”.

La ONU señala que el trabajo infantil pone en riesgo a los niños y viola sus derechos puesto que los priva de su educación o les exige asumir una doble carga: el trabajo y la escuela.

En la Ciudad de México, los niños en situación de calle aprenden trabajos para poder mantenerse: se convierten en vendedores ambulantes, se emplean en talleres o van por las casas ofreciéndose para realizar quehaceres domésticos, lo que los pone en riesgo de ser explotados o verse obligados a realizar actividades peligrosas o que les generan daños físicos y sicológicos, como el sexoservicio.

De acuerdo al Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) hay 1.7 millones de niños mexicanos haciendo quehaceres domésticos en condiciones no adecuadas. Ello representa 5.7 por ciento de la población de 5 a 17 años de edad.

De ellos, 20.8 por ciento de los niños mexicanos están fuera de la escuela, mientras que 53.3 por ciento de ellos y de los adolescentes que trabajan también estudian y realizan quehaceres domésticos, mientras que 27% combinan el trabajo con las labores del hogar.

Asimismo, cuatro de cada 10 (37 por ciento) menores de 5 a 17 años ocupados no asisten a la escuela. De las niñas y niños de 5 a 17 años en ocupación no permitida, cuatro de cada 10 (42.5%) no reciben ingresos y 28.8% perciben hasta un salario mínimo.

Según el INEGI, el trabajo infantil perpetúa el círculo vicioso de la pobreza e impide que los niños adquieran las calificaciones y la educación necesarias para asegurarse un futuro mejor.

De tal modo que las consecuencias de ese nocivo fenómeno van mucho más allá de la niñez: recaen también sobre la economía de un país pues éste pierde competitividad, productividad e ingresos potenciales.

 

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