Diversidad cultura y migración

Consejo Consultivo de Ciencias

Dr. Jorge A. Bustamante.

 

La migración a la que se refirió Manuel Gamio, con una visión extraordinaria de antropólogo, vio a los migrantes como autotransportadores de cultura. Esto lo evidenció en la manera en como estudió el folclor, tal como era transportado de México a Estados Unidos.  Con una visión pionera, Gamio vio cómo esto provocaba expresiones culturales en corridos, poemas y literatura. Gamio nos hizo ver la importancia de estar atentos a todas las manifestaciones de producción humana incluidas en las más de 500 definiciones de cultura que los antropólogos han recopilado. Con claro sentido crítico Gamio hizo ver que en nombre de la cultura se han cometido errores y hasta crímenes. En la obra de Gamio se vio claramente que en la gran amplitud del término cultura debieron ser incluidos ciertos elementos de apariencia intangible que deben considerarse en el campo subjetivo difícil de medir. En el legado de Gamio se aprecia un reto para los que desde las ciencias sociales tratamos de explicar los fenómenos culturales, ese reto incluyó el de conceptualizar los fenómenos sociales para poderlos entender mejor en la búsqueda de un enfoque científico que permite entender con rigurosidad qué quiere decir eso de una diversidad cultural.

Tijuana es eso: una diversidad cultural. En los hogares de esta ciudad se hablan cotidianamente idiomas que van mucho más allá del español. Aquí se han recibido más de una docena de migrantes originarios de otras partes del país donde se hablan todos los días idiomas diferentes al español. Los que más abundan aquí, en Tijuana, son los idiomas que vienen de Oaxaca. Sobre todo el mixteco, además del zapoteco, aunque también otros idiomas del espectro nacional que han preocupado a muchos por sus tendencias a la desaparición. En esta preocupación se incluyen idiomas originarios de Baja California tales como el cochimí y el kiliwa, cuyo último conocido hablante falleció recientemente. Lo cierto es que por Tijuana viven y siguen cruzando hacia Estados Unidos otros migrantes de etnias mexicanas que han llevado al país vecino a algunos hablantes de idiomas autóctonos de México que han dado lugar a un curioso fenómeno de bilingüismo que no incluye al español. Tal fenómeno de exportación cultural desde México habla de una diversidad cultural que obliga a tener una visión de amplio espectro que nos permita entender no sólo las diferencias interétnicas sino algo incluido en lo que se debe entender por diversidad cultural como es lo que nos hace comunes. Es decir, aquello que está en el carácter de los seres humanos, en particular, su dignidad. La dignidad debe ser siempre entendida como un elemento de la cultura, aunque aparezca más claramente en aquello que se le opone dialécticamente como lo es la discriminación y el racismo en sus versiones transfronterizas.

En Baja California habitan más de 100 mil miembros de etnias indígenas que hablan cotidianamente en sus idiomas originarios, que siguen siendo víctimas de discriminación y explotación como lo siguen denunciando quienes trabajan produciendo riqueza en los campos agrícolas de San Quintín. Estos fenómenos de discriminación y racismo a la mexicana han sido una preocupación continua desde los inicios de El Colegio de la Frontera Norte (COLEF). Como lo han comentado tanto el Dr. Alberto Hernández, actual Presidente de El COLEF, como su antecesor el Dr. Tonatiuh Guillén, la preocupación por el estudio de los fenómenos de la diversidad cultural siguen siendo una constante que ha caracterizado a la historia de la producción académica de El COLEF. Esa historia se ha convertido en tradición desde que el primer proyecto de investigación de gran calado en los inicios de El COLEF enfocó como hipótesis de investigación la prueba científica de lo que, en la década de los ochenta, se afirmaba en el DF que los tijuanenses estaban “corrompiendo” el idioma español. Tanto los hallazgos de ese primer proyecto de investigación como los de su réplica concluyeron de manera contundente no sólo acerca de la naturaleza ideológica de tal afirmación sino de la pobreza de conocimiento sobre la historia de los idiomas como fenómenos siempre dinámicos y característicos de la comunicación intercultural propios de la diversidad cultural.

La ubicación regional de El COLEF ha permitido destacar el carácter inherente de la frontera en la producción de todos los fenómenos culturales que ahí ocurren. Entre ellos, el efecto de cambio de perspectivas culturales y de conductas que se derivan muchas veces del simple cruce de frontera. Los fronterizos seguimos observando, sin haber llegado a una explicación satisfactoria, cómo es que muchos mexicanos provenientes del Sur cruzan la frontera con rumbo a Estados Unidos, lo que los hace respetar leyes que antes de cruzarla no respetaban. Típicamente, la luz roja de los semáforos.

Estas observaciones nos hacen concluir con humildad que aún hay mucho de los fenómenos culturales asociados a la convivencia fronteriza de los que no hemos podido dar una explicación que satisfaga nuestros afanes de rigurosidad científica.

 


Academico de El colegio de la Frontera Norte y miembro del Consejo Consultivo de Ciencias

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