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Atentado en Comisión Electoral de Libia deja al menos 16 muertos

Al menos 16 personas murieron y otras 19 resultaron heridas hoy en un atentado supuestamente suicida perpetrado contra la sede de la Comisión Electoral en Trípoli, informaron a Efe fuentes de seguridad.

Según el jefe de Seguridad Central en Trípoli, Mohamad al Damidja, el atentado fue obra de tres presuntos miembros de la rama libia de la organización yihadista Estado Islámico, dos de los cuales hicieron estallar sendos artefactos explosivos que al parecer llevaban adosados al cuerpo.

"El tercero fue abatido por agentes de seguridad en el exterior del edificio", precisó Al Damidja.

Antes de hacerse estallar, los asaltantes lograron prender fuego al edificio y matar a tiros a tres agentes, explicó, por su parte, otra fuente de Seguridad.

El ataque ha sido asumido por la rama libia del Estado Islámico a través de un comunicado difundido por su plataforma de propaganda digital local "Wilayat Trabulus" (provincia de Trípoli) y la revista global del grupo "Amaq".

La acción ha sido condenada tanto por el Gobierno de Acuerdo Nacional (GNA), sostenido por la ONU en Trípoli, como por el Parlamento de Tobruk, que controla desde el este más de 60 por ciento del país.

Asimismo, han expresado su condena el Consejo de Fatwa, principal órgano religioso en el oeste de Libia, y la misión de la ONU en este país, en un comunicado firmado por su responsable, Ghassam Saleme.

El diplomático libanés expresó su total apoyo al Gobierno en Trípoli y aseguró que el ataque no acabará con la determinación de proseguir con los preparativos para la convocatoria en los próximos meses de elecciones legislativas y presidenciales.

La Comisión Electoral Libia es un cuerpo tutelado por la ONU que tiene como principal función registrar a los libios que deseen votar en esos comicios, para los que aún no hay fecha concreta.

El proceso forma parte de un nuevo plan de paz y reconciliación lanzado por el enviado especial de la ONU a Libia, Ghassem Saleme, tras ser designado para el cargo en septiembre de 2017 y que el diplomático libanés pretende se celebre este año pese a la situación de inseguridad crónica que vive todo el país.

Expertos locales y analistas internacionales creen, sin embargo, que la consulta no es posible a corto plazo y dudan de su efectividad al recordar que en 2014, con una situación de seguridad más propicia, apenas votaron 630.000 personas, un 10 por ciento de la población libia.

Aquellas elecciones sumieron Libia en la división política y el caos que vive hoy, ya que el entonces Gobierno islamista en Trípoli no reconoció el nuevo Parlamento, que se vio obligado a instalarse en la ciudad oriental de Tobruk.

En septiembre de 2015, y tras un proceso de diálogo fallido, la ONU forzó un acuerdo y creó el GNA, que desde abril de 2016 está establecido en la capital pero apenas tiene apoyo en el resto del país.

En la actualidad, el hombre fuerte es el mariscal Jalifa Hafter, un exmiembro de la cúpula que aupó al poder a Muamar el Gadafi, el dictador derrocado en 2011, y que controla el Parlamento en Tobruk y los principales recursos petroleros.

Hafter, que en la década de 1980 fue reclutado por la CIA y trasladado a Estados Unidos, donde se convirtió hasta 2011 en el principal opositor a El Gadafi en el exilio, dijo en enero a la revista "Jeune Afrique" que "Libia no está madura para las elecciones".

Además de la división política, la nación norteafricana está sacudida por la presencia de numerosos grupos yihadistas, como el EI o la organización de Al Qaeda en el Magreb Islámico, y por la actividad de bandas de contrabandistas de personas, armas y combustible que sostienen su economía.

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