Aislacionismo o autoritarismo - Guillermo Puente Ordorica | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 03 de Mayo, 2018
Aislacionismo o autoritarismo | La Crónica de Hoy

Aislacionismo o autoritarismo

Guillermo Puente Ordorica

Es un mundo confuso en varios sentidos. No es fácil entender la empatía entre dos dirigentes tan disímbolos como los mandatarios estadounidense y francés, quienes aparentemente representan cosas tan opuestas como el aislacionismo y el multilateralismo, el autoritarismo y la regeneración de la República, el nacionalismo y el cosmopolitismo. ¿O será acaso que las herramientas analíticas con que contamos no son las adecuadas para entender los fenómenos políticos internacionales más recientes? Las contradicciones en las relaciones estadounidenses bajo la administración Trump con casi todo el mundo, hacen pensar que las balanzas se están inclinando hacia ciertas tendencias que retrotraen al presente cuestiones del pasado, ya sea cuando se piensa en Rusia y China, y el aparente regreso, según sostienen algunos analistas, a los escenarios de la guerra fría dada la tirantez reinante entre ellos en varias materias políticas y económicas; o en Oriente Medio, Yemen, Siria, la cuestión palestina y el apoyo firme a las posiciones de Israel o Arabia Saudita en esas regiones, que hacen pensar la vuelta a soluciones de un autoritarismo tan rancio como apabullante, pero polarizador.

Paralelamente, el pretendido aislacionismo de nuevo cuño, que parece estar asociado a una especie de resurgimiento de nacionalismo WASP en el interior de la primera potencia global, dificulta la tarea de entender las acciones del gobierno estadounidense en las relaciones internacionales, ya que si bien al margen y sobre todo en contra del derecho internacional, dichas acciones pueden ser calificadas de muchas cosas, no necesariamente son aislacionistas. Las operaciones militares en Siria en 2017 y 2018, por ejemplo, han sido claramente unilaterales, pero difícilmente pueden ser consideradas de aislacionismo, particularmente el más reciente bombardeó que concitó el respaldo y el uso de la fuerza entre Estados Unidos, Francia y Reino Unido.

Para ciertos estudiosos, en el quehacer político en Estados Unidos, en mayor o en menor medida, siempre está presente el elemento racial. Cabe pensar por lo tanto que ese argumento puede ser extendido al campo de sus relaciones con el exterior, y que como lo han sugerido diversas voces, una de las constantes de las decisiones políticas del actual presidente estadounidense, es la de deshacer todo lo que su antecesor haya diseñado o implementado —cosa de recordar el Obamacare. De ser el caso, la política exterior estadunidense también, o al menos parte de ella, se estaría definiendo, atendiendo cuestiones electorales internas y con base en el trasfondo antedicho en todo aquello que tenga la impronta de su antecesor (acuerdo de Parías, TPP, etc.)

Para Ishaan Tharoor, existe una incoherencia en el enfoque del presidente Trump respecto de las situaciones del acuerdo nuclear logrado por la administración Obama con el gobierno de Irán, y que ahora quiere desechar, con el tratamiento que otorga a Corea del Norte, el cual de manera ciertamente esquizofrénica ha pasado del insulto y la agresión verbal entre los dirigentes norcoreano y estadounidense, a la tersura de la posibilidad de alcanzar un acuerdo para la pacificación y la desnuclearización de la península coreana, que por lo demás sería indudablemente histórico.  Nos dice este analista que al término de su visita a Estados Unidos, el presidente Macron comentó que su visión es que su anfitrión podría eventualmente salirse del acuerdo con Irán, no por razones geopolíticas vinculadas a la región de Oriente Medio, sino más bien en función de sus razones domésticas —la política exterior al servicio de causas de campaña política.

(“Trump’s incoherence on North Korea and Iran”, World´s View, The Washington Post, 30abril2018, www.washingtonpost.com)

Es claro que cualquiera que fuera la motivación del presidente norteamericano, en esa lógica, el resultado sería igualmente desastroso en términos de política internacional. Señala Tharoor que tanto la conclusión de Macron —de que Trump se conduce más bien en función de sus promesas de campaña— y de su motivación de desarmar el legado de su predecesor, no son elementos nuevos, la mayor paradoja reside en que lo que se podría ofrecer a Corea del Norte en materia nuclear, es muy similar a lo que ya se tiene con Irán, y de lo cual deniega el presidente estadounidense.

Volveremos al tema.

 

gpuenteo@hotmail.com

 

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