Espectáculos

Isla de perros: Wes Anderson, encantador de… audiencias

El cineasta estadunidense Wes Anderson es uno de esos personajes que no esconden su condición de obsesivo por el detalle artístico. Sus más recientes filmes han estado cargados de una factura impecable en estética a través de la cual refleja un estilo ya por los cinéfilos conocido: El uso de la simetría en sus planos frontales, con decorados recargados, personajes irreverentes que a menudo se vuelven caricaturas, música que convive con el metraje con mucha gracia y con historias sacadas de una mirada moral un tanto infantil, pero muy encantadoras.

Eso es lo que podemos esperar de los filmes de este cineasta que regresa a la técnica del stop motion con Isla de perros, casi una década después de que debutó en este formato con El fantástico Sr. Zorro (2009). En su regreso nos maravilla con un espectáculo visual impresionante, nos muestra una nueva inquietud como transgresor del cine a través de una metáfora social y al mismo tiempo se exhibe como un director que ha dejado de ambicionar en otros detalles fílmicos como la estructura de la historia y la profundidad del contenido.

Esta vez, su imaginación nos lleva a un Japón distópico, 20 años delante de la actualidad. Mayor Kobayashi, líder del partido mayoritario de Megasaki y amante de los gatos, decreta que todos los perros de dicho lugar sean exiliados a “Isla Basura” con el objetivo de acabar con la sobrepoblación con la excusa de que puede haber un brote de gripe canina. Allí, un grupo de aterradores perros alfa, encabezados por Chief, han perdido toda esperanza de volver con sus dueños. Hasta que un día aparece Atari, un niño de 12 años, sobrino del malvado Mayor, que llega hasta la isla pilotando un avión. Su objetivo es buscar a su perro Spots.

Anderson nos muestra un episodio más de aventuras, aunque esta vez motivado por la inspiración que bebió de la filmografía de dos emblemáticos cineastas japoneses: Por un lado la tonalidad de las películas de Hayao Miyazaki y por el otro el dramatismo sombrío de las epopeyas bélicas de Akira Kurosawa, de este último incluso recrea una escena de Los siete samuráis Yojimbo, en la planificación de un enfrentamiento con espada.

Visualmente no pierde en ningún aspecto. Es demencial el aspecto de cada encuadre y hasta cautivador el juego de movimiento de sus personajes; de hecho destaca que en esta ocasión nos presenta un filme con una paleta de colores más sucia ad hoc con el contexto de la película y no mantiene una paleta de colores única, como en filmes anteriores, sino que tiene más combinaciones cromáticas.

Por otro lado, además de que de hecho habla sobre el abandono de los animales, el mensaje más poderoso es haberlos usado como una metáfora política sobre lo que acontece en la actualidad con los migrantes en el mundo, incluso podría tener una lectura de lucha de otros grupos sociales discriminados. Es el filme más político del cineasta en su carrera.

La película luce además en el manejo del humor en el que utiliza la ironía de forma ácida pero que no desentona en ningún momento con el encanto del filme; sin embargo, el filme pierde fuerza en cuanto a la estructura de contar la historia, que por momentos se siente forzada por flashbacks innecesarios y demasiado largos, que gustan pero frenan la velocidad de la cinta.

Más allá de eso es una película encantadora, que inspira por su mensaje de amistad y que nos reafirma que Wes Anderson vive uno de los mejores momentos de su carrera.

Estrenos

Crimen en El Cairo

Director: Tarik Saleh (Suecia, 2017)

Después de que el fin de semana pasado la cartelera mexicana fue tomada por asalto por el gran espectáculo que es Infinity war, las opciones para esta ocasión son muy reducidas, sin embargo hay sorpresas destacables como este filme que el año pasado tuvo paso triunfal en el Festival de Sundance: Noredin, un detective corrupto con un futuro brillante en el cuerpo de policía, y cuyo principal propósito no es exactamente hacer el bien sino hacerse rico, es enviado al hotel Nile Hilton, donde acaban de descubrir el cadáver de una hermosa mujer. La identidad de ésta, sus conexiones con las élites de El Cairo y otros incidentes más personales acabarán llevando a Noredin a tomar decisiones trascendentales y a descubrirse a sí mismo. Aunque toca demasiadas convenciones del género, resulta un disfrutable thriller policiaco.

24 horas para vivir

Director: Brian Smrz (EU, 2017)

Mucho se ha hablado de la crisis de guionistas que hay en Hollywood. De pronto ya resulta cansado hablar de eso, pero es que cada vez que llegan a la cartelera filmes como éste se hace cada vez más evidente esa problemática. Una víctima de este suceso es Ethan Hawke que es un actor probado pero que ahora le tocó estar del lado de los que han caído en proyectos banales. Se trata de un filme de acción en torno a la figura de un asesino que busca redimirse tras recibir una segunda oportunidad en la vida. Transcurre en África en donde por esos delirios del guion un asesino a sueldo tiene 24 horas para ayudar a una mujer a encontrar a su hijo y apoyar una causa que no era tal en un principio. La cinta tiene mucha acción, pero es previsible y poco creíble.

 

 

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