Los dilemas de un joven anciano - David Gutiérrez Fuentes | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 03 de Mayo, 2018
Los dilemas de un joven anciano | La Crónica de Hoy

Los dilemas de un joven anciano

David Gutiérrez Fuentes

Debido a los plazos legales y los términos en los que está formulada la ley electoral, no veremos declaraciones explícitas ni de los candidatos ni de los coordinadores de Ricardo Anaya y José Antonio Meade celebrando una alianza contra Morena. Sería un suicidio para ambos partidos y sus franquicias satélite en las que orbita el PRD, aunque no cabe duda de que lo intentaron. Por ejemplo, Jorge Castañeda hace apenas unos días promovía abiertamente esta alianza y lo dejó muy claro en una entrevista que le concedió al periodista René Delgado: “En una elección no hay que descartar nada, hay que ver cómo evolucionan las cosas, a mí me parece que fue un absurdo por parte del Gobierno y del PRI los ataques a Anaya que sólo beneficiaron a López Obrador.”

También Anaya sugirió con más cautela la alianza con Peña Nieto en el contexto de una reunión con representantes de Citibanamex, lo que motivó una oleada de aplausos de foca. De inmediato tuvo que reaccionar Alfredo Figueroa en Twitter y poco después Anaya corrigió sus palabras, de las que muy a su pesar hay registro en video.

Están desde luego frente a un dilema: convocar al voto útil de los potenciales electores del PRI, pero desmarcándose de éste con palabrería hueca, de “a mentiritas” como dicen los niños. La tienen bien difícil.

Ayer Castañeda se disciplinó, al tiempo que Figueroa, un tipo más decente que el excanciller de Fox y que Fernández de Cevallos expresó que bajo ninguna circunstancia podría pensarse en una alianza con el PRI. Sin embargo, resulta difícil creerle: Anaya fue un aliado incondicional de Peña Nieto. Necesita desmarcarse de él en la arena pública, pero sabe que si sigue prometiendo aplicar “todo el peso de la ley” contra su antiguo aliado, le costará trabajo conseguir el apoyo de la estructura priista como la obtuvo Calderón en su momento.

El discurso antipriista de Anaya y sus voceros sólo compran su núcleo de votantes que crece y decrece en no más de dos puntos y en lapsos muy prolongados, y los electores desinformados, quienes a diferencia de los desinformados de hace doce años, cuentan con los recursos de la red que con todo y sus excesos, contribuye a reconfigurar los mensajes que durante la nefasta campaña “concertacesionada” de Calderón, no tenían posibilidad de evaluarse con el dinamismo de ahora, no al menos en sectores más amplios y jóvenes de la sociedad.

En otras palabras, la monodirecionalidad de los mensajes políticos de antaño, pactada con publicistas que reconocieron recibir generosas sumas de dinero para presentar a AMLO como un peligro para México, es ahora tecnológicamente imposible. Desde luego que todavía existe, pero al llegar al campo de las redes, se atomiza y después se rearticula a favor del puntero. Quizá la explicación a este fenómeno es que quienes más tiempo pasan dentro de las redes son jóvenes que hace doce años no estaban en posibilidades de votar y ahora todas las campañas atraviesan por sus medios nativos. Agreguemos a esta circunstancia que en el equipo de Morena han logrado manejar con mayor empatía, agudeza y tino este campo de comunicación.

No deja de causarme repulsión la retórica senil de Ricardo Anaya y sus esquizofrénicos cambios de discurso, otro “joven” como Peña Nieto con espíritu de viejo que causa muy poca simpatía entre los nativos digitales. Anaya podrá llevarse las palmas del llamado “aplausómetro” entre los banqueros, pero luce disminuido en foros que deberían ser más afines a él como el Instituto Tecnológico de Monterrey, ahí los aplausos se los llevó AMLO de calle.

dgfuentes@gmail.com

 

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