El 68 - José Carlos Castañeda | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Viernes 04 de Mayo, 2018

En 2018, se cumplen 50 años del movimiento estudiantil. ¿Cómo sucedió ese acontecimiento, ahora histórico? Eso permitirá una investigación más profunda de los hechos. ¿Cómo se gestó? ¿Cuál fue la chispa que desató el incendio? Más allá de la cronología o del recuento de las evidencias, cada año surgen más interrogantes. El caso no está cerrado. Todo lo contrario. La indignación está viva y las heridas frescas. La memoria incompleta.

Mis padres participaron como activistas del movimiento. No eran dirigentes, pero asistieron a manifestaciones y botearon en la calle para difundir las demandas de los estudiantes. Mi madre, escondida en los matorrales, tomó fotos el día que el ejército entró a Ciudad Universitaria. Una acción temeraria y arriesgada. El 2 de octubre, cuando escucharon las balas, mis padres apenas iban camino al mitin, tarde porque debían pagar una deuda en una librería y mi mamá se empeñó en ir a liquidarla. Eso probablemente los salvó de estar en medio de la balacera. Corrieron por avenida Nonoalco hasta llegar al Caballito y ahí se refugiaron en una cantina. Toda la tarde escucharon el sonido de las ambulancias. Un amigo de mi padre llegó hasta el edificio Chihuahua al tercer piso donde estaban algunos dirigentes. Después de la luz de las bengalas y cuando los disparos comenzaron, el amigo de mi padre cayó herido. Una mancha roja en la pierna, su pantalón era blanco y el contraste fue su salvoconducto. En lugar de ir detenido, fue a un hospital.

Este aniversario abrirá un nuevo debate sobre aquellos días: los hechos, las sospechas, las conjuras, las ideas y los protagonistas. ¿Cómo despertó aquella rebelión juvenil en el mundo? ¿Cómo la experiencia del “mayo francés de 68” afectó a los estudiantes mexicanos; acaso fue un detonador para el movimiento mexicano? ¿Por qué se gestó en las universidades y creció en las calles? ¿Por qué la reacción autoritaria y represiva del gobierno? ¿Quiénes son los responsables de la violencia y la represión? ¿Cuáles son los testimonios de los hechos? Muchas personas siguen preguntándose por qué no existe una historia definitiva de lo que sucedió. Ya se abrieron los archivos a los investigadores, ya hubo una comisión de la verdad. Pero las preguntas se multiplican.

Varios autores han narrado aquel momento histórico. En la prisión, Luis González de Alba escribió una novela sin ficción, Los días y los años, que recuperó los testimonios directos de los principales actores. Recuerdos reunidos en las conversaciones detrás de las rejas con la frescura de lo inmediato. Elena Poniatowska no estuvo en México en esas fechas y durante los días aciagos y en el papel de periodista, visitó el Palacio de Lecumberri. Realizó un conjunto de entrevistas y plasmó las palabras de los testigos en un libro muy popular: La noche de Tlatelolco. Varios años después, González de Alba revisó los testimonios de aquellos días de lucha estudiantil en contra del autoritarismo del régimen político. En su libro Tlatelolco aquella tarde ofrece una nueva lectura del 2 de octubre, donde recupera su polémica con Poniatowska sobre la veracidad de los dichos en La noche de Tlatelolco. Esta disputa concluye en serias modificaciones al texto de Poniatowska en ediciones subsiguientes. La versión actual está corregida por esas anotaciones fundamentales de un testigo de los hechos. No entraré en los detalles del desencuentro, pero el 68 es un símbolo crucial para la izquierda. Desde aquel día, la izquierda no logró construir una opción de política socialdemócrata. Se unió a una fracción del partido que ese entonces era su enemigo mayor y combatía con total radicalismo. Hoy entre sus propuestas pretenden regresar al modelo de desarrollo económico estabilizador de Díaz Ordaz. Extraño homenaje a esos jóvenes rebeldes.

@ccastanedaf4

 

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