La educación en las contracampañas

Ulises Lara López

Las campañas electorales parecieran escenarios de guerra en donde todo se vale, pero esta expresión aunque en parte es cierta, la guerra también tiene reglas y tratados que impiden que se pueda hacer cualquier cosa. Pueden no respetarse pero una vez concluido el conflicto se juzga a quienes en su afán de destruir a su enemigo cometieron atrocidades.

En el caso mexicano tenemos un marco legal, instituciones y arbitraje a través de órganos jurisdiccionales por lo que se tienen definidos delitos y prácticas que son sancionadas como la llamada “guerra sucia” o “campañas negras” con las que se pretende denostar al adversario y modificar la percepción del electorado.

Recientemente se sometió a debate en el pleno del INE un promocional de Mexicanos Primero en el que mediante una representación de los candidatos a la presidencia de la República, personificados en niños, proponen la defensa de la reforma educativa. El pleno resolvió que podía transmitirse y Morena insistió en que es inequitativo porque apoya la postura de un candidato por lo que procedió a llevar su impugnación ante el Tribunal Federal Electoral.

Algunas de las organizaciones que están detrás de esta iniciativa son el Instituto Mexicano de la Competitividad (Imco), Enseña por México, Mexicanos Primero, Unión Nacional de Padres de Familia, Coparmex y México Evalúa, entre otras.

También en fechas recientes se difundió un video patrocinado por la campaña de José Antonio Meade en la que aparece una pareja en su recámara y la mujer expresa que tiene miedo de que sus hijos no aprendan inglés en la educación pública y su pareja la tranquiliza diciéndole que eso no va a suceder si votan por la coalición Todos por México. También se han difundido en un video imágenes del conflicto magisterial, en particular aquellas en las que se incendian vehículos y se toman oficinas con violencia y termina con el llamado  No votes por el Miedo vota por Meade.

Ambas campañas aluden, tanto por privados como por los partidos de la coalición PRI-PVEM-Panal a la reforma educativa que a lo largo del presente sexenio generó uno de los conflictos políticos y sociales más representativos de inicio de siglo.  Ha sido motivo de análisis de investigadores, amplios reportajes, estudios legislativos, foros y debates con diversos actores. Se llevaron cambios en los titulares de la SEP y en algunos casos el grado de confrontación llevó a la intervención de la Secretaría de Gobernación y de organismos como la Comisión Nacional de los Derechos Humanos.

Me resulta difícil imaginar que la mejor defensa de quienes apoyan la reforma educativa sea seguir aludiendo a las contradicciones y al descontento. Si alguien conoce la complejidad del tema es el propio coordinador de campaña Aurelio Nuño, ¿por qué le permite a sus publicistas banalizar el conflicto o bien, suponer que los resultados de la reforma no son tan evidentes, ni tienen tantos merecimientos que merecen ser destacados con asuntos que aún no entran en operación como la enseñanza del idioma ingles en el nivel básico?

Me parece también que es poco pertinente poner a niños en calidad de los candidatos, en una suerte de programa de pequeñas estrellas haciendo imitaciones de artistas para poner en alto lo que consideran uno de los pilares de la gestión del presidente Peña Nieto.

El debate de la educación es un asunto de primero orden y debe ser procesado en todos sus niveles y subsistemas, dando voz a los actores involucrados y a la sociedad en general. Las necesidades son muchas y en todo el país las preocupaciones van desde los servicios más elementales como aulas, mesas y bancos hasta servicios médicos, pasando por la seguridad de los alumnos maestros y autoridades en las regiones más afectadas por la violencia.

Sería conveniente asumir que además esa reflexión y evaluación de nuestro sistema educativo es una tarea permanente, los modelos y contenidos están en constante evolución. Las tecnologías abrieron oportunidades pero también sumaron nuevas problemáticas que deben ser atendidas. No existe una sola, única y definitiva reforma educativa.  Pero si atendemos a las conclusiones a las que han llegado la mayoría de los investigadores y expertos en el tema, la Reforma Educativa que defienden, es una Reforma Laboral.

Seguiré insistiendo en elevar la calidad de la democracia empezando por informar y permitir al ciudadano conocer  las plataformas y propuestas para decidir con todos los elementos su voto. Pero en particular seguiré impulsando la cultura democrática más allá de las urnas y hacer de su práctica la manera principal de convivencia en un mundo complejo que reclama fortalecer la ciudadanía del siglo XXI.

De acuerdo a varios medios de comunicación informaron que la Secretaría de Educación Pública (SEP) y el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) acordaron un incremento salarial al personal docente de educación básica al sueldo de 3.4%, fortalecimiento: 1.0% y prestaciones: 1.7%, para un total de 6.1%. Por su parte al personal docente, no docente, y de apoyo y asistencia a la educación media superior y superior el incremento también fue de 3.4% al sueldo y por compensación por actuación y productividad 9.7% más lo que determinaron como eficiencia en el trabajo de 11%. Lo correspondiente al personal de apoyo y asistencia a la educación con un incremento al sueldo de 3.4%, fortalecimiento: 0.5% y prestaciones: 1.7%. Así se cerró la negociación anual sobre su Pliego Nacional 2018 el pasado lunes por el Consejo Nacional del SNTE en sesión extraordinaria. Esto, antes de la celebración del Día del Maestro, el próximo 15 de mayo.

 

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