Cultura

“El mito del sacrificio está muy sujeto al capitalismo”: Andrés Kaiser

Si te esfuerzas, eventualmente te llegará la recompensa. Creo que eso es un espejismo, dice Andrés Kaiser, quien presenta su libro de cuentos La zarza ardiente

La tragedia o destino fatal está impresa la idea del fatum, dice Andrés Kaiser.

La infancia interrumpida de tres hermanos que deben trabajar porque su padre con poliomielitis se ha accidentado, un médico acusado de violación que se justifica con su parasomnia y un joven que renuncia a sí mismo para perseguir el amor de una mujer, son algunas historias que se reúnen en La zarza ardiente, un libro de cuentos escrito por Andrés Kaiser (San Luis Potosí, 1984)

“La tragedia o destino fatal está impresa en la idea del fatum, es decir, en el destino visto como algo inevitable, que nos va a caer, no sólo porque el mundo mágicamente lo ha puesto así, sino por las circunstancias que nos rodean en la vida. Cualquiera puede tener ese tipo de tragedias inevitables”, señala el autor.

Por ejemplo, en el cuento Ciudad juguete —opina Kaiser—, la tragedia tiene que ver con el aislamiento que vive una familia: una madre que se va del hogar, una falsa promesa de desarrollo inmobiliario del barrio y un padre que pierde el empleo.

“Al final del día, las cosas no resultan, los personajes terminan viviendo en una situación de pobreza extrema. ¿Cuáles son los ingredientes para que la tragedia viva y sea posible?, en este caso, el abandono y la estafa, lo que propicia el endurecimiento del padre y el rápido crecimiento de sus hijos”, señala.

El libro editado por Atrasalante incluye el cuento La zarza ardiente, relato por el que Kaiser obtuvo el Premio de Literatura Manuel José Othón 2015 de Narrativa, reconocimiento que tuvo como jurado a Guillermo Samperio, Claudia Guillén y Felipe Garrido.

En dicha historia, el autor plantea el mito del sacrificio a través de la figura de Moisés, quien renunció a su vida para alcanzar una misión vacía e imposible: la tierra prometida, o bien, una zarza que se quema pero que no se consume a pesar del fuego.

“El mito del sacrificio es la idea de dar lo mejor de uno mismo y renunciar a ciertas aristas de tu vida para un fin mayor, ya sea la sociedad, la pareja, la familia o el gobierno. Es un mito muy enraizado, sobre todo en las religiones monoteístas como la cristiana”, indica.

En opinión de Kaiser, sigue muy vigente en nuestra sociedad el discurso de “preocúpate tú por cambiar lo tuyo”. “La analogía más cercana es que si haces bien lo tuyo, el mundo cambiará, esa es la máxima exponente del mito del sacrificio. Se dice hoy que si quieres tener un buen gobierno, no debes tirar basura, no ser corrupto y todo cambiará. Tú sacrifica tus cosas y eventualmente te llegará la recompensa. Creo que es un espejismo en el que seguimos viviendo”.

¿Cuántas veces podemos cancelar nuestra voluntad?, se le cuestiona. “Mientras no se trascienda el mito del sacrificio, pueden ser las veces que dé el tiempo y a través de la formas que sean. Por ejemplo, el mito está muy sujeto al capitalismo: el que trabaja y se esfuerza lo suficiente puede llegar a ser presidente. Esa es una idea que todos persiguen a pesar de tener dos trabajos en Wal-Mart, de que tu esposa tenga otros dos y que juntos no puedan llegar con sus sueldos a fin de mes”.

En la mayoría de los cuentos de Kaiser está presente la ironía, por ejemplo, en Sobremesa una compradora compulsiva sospecha que su marido tiene una aventura y en su investigación descubre un grupo de asexuales anónimos, y en Habitación 406, un médico declara a un juez que cuando camina dormido hace cosas que después no recuerda y lo dice después de que fue culpado de cometer violación.

¿Por qué la ironía irrumpe las historias?, se le pregunta. “En el caso de Sobremesa, no había elemento para que la tragedia sucediera, pero detrás de esa cortina invisible, me gustaba la idea de que a cualquiera en nuestra cotidianeidad, por más fría que parezca, puede tener un elemento cambiante. En la escala de los problemas individuales cualquiera es válido por más cotidiano que nos parezca, porque vivirlo de manera propia genera una tormenta interna”, responde.

 

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