Regreso al 2006

Aurelio Ramos Méndez

Cuando los mexicanos pensábamos que por fin habíamos dado un paso hacia la corrección de las inveteradas fallas de nuestro sistema político-electoral, la consolidación institucional y la implantación de una democracia real, plena, el INE se encargó de ponernos los pies en la tierra.

En un proceso largo y no exento de dificultades, hemos alcanzado acuerdos básicos sobre un conjunto de temas en materia de elecciones. Uno de éstos, el equitativo aprovechamiento de los tiempos oficiales de radio y televisión.

Llevó años la discusión acerca del mejor uso de esos tiempos en el estratégico servicio radiotelevisivo, propiedad del Estado —es decir, de todos los mexicanos—, concesionado a particulares que lo usufructúan como patrimonio privado, personal o familiar.

Con sus bemoles, el Congreso de la Unión determinó que, en aras de la equidad, está prohibido para los partidos y particulares comprar tiempo en radio y TV. Que el tiempo lo reparte el INE y punto. Ya no es así.

Encabezados por Lorenzo Córdova, los consejeros se encargaron de regresarnos del ensueño, retrotraernos a la democracia de papel, formal y técnica, refulgente en la ley pero irreal, divorciada del pueblo; la que siempre hemos tenido.

Los integrantes de la institución que arbitra la contienda se pasaron por la faja el artículo 41 de la Constitución; lo derogaron, de hecho, en una sentada.

Y afincaron el peligroso criterio de que aún es factible la contratación de tiempo radiotelevisivo por particulares. Obvio, por particulares que tengan dinero a manos llenas para comprar ese tiempo e intentar prefigurar una democracia a su medida.

Determinaron mantener la difusión del spot en el cual Mexicanos Primero, con discutible noción ética, o mejor dicho en franca apología de la prostitución infantil, utiliza sin recato a un grupo de niños —actores, pero niños al fin— con miras a obtener rentabilidad político-electoral.

Es claro ahora que, tratándose de elecciones, estamos varados en un tiempo en que los dueños del dinero pueden perder; pero, a diferencia de ellos, el pueblo raso de que pierde, pierde. Porque el que manda es el dinero.

Fueron comandados los consejeros en esta maniobra por Adriana Favela y Benito Nacif; mas, a final de cuentas, se trató de una decisión adoptada como corporación. Hicieron polvo su pretendida imparcialidad e iniciaron la proyección del deja vú.

El camino está desbrazado y conduce al mismo punto de conflicto de 2006, como si en todo este tiempo el mundo se hubiera detenido  y los mexicanos ninguna lección hubiésemos asimilado de la historia.

A medida que se acerque el día de la elección presidencial, el bombardeo de spots por cuenta de la iniciativa privada estallará inclemente en contra de ya saben quien, en la reedición de una película ya conocida.

Para evitar dudas acerca de la total decisión de precipitar la tormenta de anuncios en medios convencionales, el INE avaló también los promocionales del PRI titulados “Debate sobre seguridad” y “Debate 100 días”.

La señal de que el bombardeo no reconocerá límites le dio la luz verde a un anuncio en el cual, a la par que se asesta un golpe al puntero, se pasa por alto una fea exhibición a los entes de procuración de justicia, en especial la PGR.

En el spot se afirma que Andrés Manuel López Obrador “está al servicio de los narcotraficantes”, sin que hasta ahora Alberto Elías Beltrán ni ninguna otra autoridad hayan actuado para sancionar al autor de un delito que se persigue de oficio.

No sólo borraron los consejeros el 41constitucional sino que destiñeron la imparcialidad del INE, cualidad que, con sus asegunes, hasta ahora había sido signo de identidad de este instituto.

En lugar de ser garante de la limpieza del proceso, condición esencial para estimular la participación electoral, el INE está convertido en el palo en la rueda que impide el avance hacia una democracia genuina.

En el colmo del descaro, esta transgresión al Estado de derecho ocurrió en medio de ditirambos sobre la indispensable instauración o afianzamiento… del Estado de derecho.

Elogios a la legalidad que, afirman al unísono funcionarios, abanderados, líderes partidistas, dirigentes empresariales y hasta directivos de organismos internacionales como la OCDE, es virtualmente la única materia pendiente.

El ajuste que falta para tornar definitivamente irreversible, llueva o truene, el rumbo del país emprendido en 1982, para lo cual —sostienen— tan sólo falta un periodo de gracia de unos cinco o seis años.

En modo alguno disipó las dudas sobre el papel del INE en estos comicios la aparición de Córdova en un video en el cual, con el criterio de que “el que peca y reza, empata”, hace un llamado a respetar las reglas.

“Nos gusten o no, esas reglas son el resultado de una serie de acuerdo y de compromisos para que el juego democrático se lleve a cabo en paz y sin sobresaltos. Todos estamos sujetos a ellas. Autoridades, gobiernos, partidos políticos, candidatos, medios de comunicación, empresarios y la sociedad en general”, dijo el titular del INE.

Suena bien, pero es una engañifa. El ambiente nacional se llenará de videos con indisimulable finalidad electoral, financiados y difundidos en abierta violación de la Carta Magna pero, eso sí, con la bendición del INE.

Con mayor razón es factible pronosticar una tormenta de spots, a la luz del pleito trabado por el favorito en las preferencias con algunos —sólo algunos— personajes del sector privado, a quienes éste tiene por “una minoría rapaz”.

Cosa de semanas para empezar a asfixiarnos en la atmósfera irrespirable de promocionales destinados a infundir miedo. A convertir el país en la casa del terror con advertencias sobre expropiaciones, ímpetus releccionistas y castrochavismo por todos lados.

Todo ello cuando ¡hasta Mario Vargas Llosa ya dijo que “México no va hacia una catástrofe como Venezuela”!

aureramos@cronica.com.mx

 

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