Elecciones anticipadas

Edgardo Bermejo Mora

En los últimos días, apenas en esta semana, se percibe en el ánimo nacional un ambiente de anticipación electoral. Encuestas, medios, redes sociales, opinadores —con  licencia y sin ella—, en el taxi, en la calle, en las aulas, en el mercado, se anticipa, se festina o se lamenta la victoria de Andrés Manuel López Obrador. Se le ve ya pues como el próximo presidente de la República cuando faltan todavía dos meses para la elección.

¿Nos estamos adelantando? Probablemente sí.  Quizá  lo que en realidad estamos viendo en estos días, con la contundencia de una verdad irreparable, es el hundimiento definitivo del PRI que se irá con toda seguridad al tercer lugar de la contienda, y este  dato  duro es el que ha generado tanto revuelo, algo de histeria, y no poca confusión.

Lo cierto es que el PRI se desfondó. Su candidato no logró remontar con su prestigio profesional   y su gafete de ciudadano “sin partido” el descrédito del gobierno en turno.  La campaña se cebó como cohete de pueblo en día de lluvia; y como en una carrera de caballos vemos que el tercer lugar se aleja sin remedio de los dos punteros, antes siquiera de entrar a la recta final. No sólo en la carrera presidencial, en todos aquellos estados donde se disputarán gubernaturas, salvo en uno, el PRI se quedará en el tercer lugar.

El propio PRI ya hizo evidente la situación de pánico que enfrenta, y tras el primer golpe de timón bien podría uno preguntarse qué atributos y poderes sobrehumanos le encuentran a su nuevo presidente nacional, René Juárez, para que en menos de dos meses opere un milagro y, como Moisés, divida las aguas del Mar Rojo para librar a su partido del descalabro electoral que les aguarda. Realmente me intriga saber qué puede hacer el exgobernador de Guerrero a estas alturas.

Junto con el PRI, el Partido Verde, como campeón y decano del oportunismo nacional, se irá al sótano en los próximos comicios, pero mantendrá el registro y algunas plazas bajo su manto; mientras que ese otro engendro llamado Nueva Alianza corre seriamente el riesgo de perder su registro, algo que inusitadamente no le espera ni al PT, campeón también del negocio electoral, ni al PES  que sabrá Dios como habrá de utilizar la rebanada de poder que le tocará como premio a su misión pastoral.

Bien mirado, asistimos pues en estos días no al inminente triunfo de Morena, sino a la constatación de que en la recta final de la campaña van solos los dos candidatos opositores —López Obrador y Anaya— y que muy probablemente las distancias se acorten a menos de un dígito en las próximas semanas, como lo han analizado y documentado los académicos  de FLACSO, Nicolás Loza y Benjamín Temkin, en un artículo publicado recientemente en Nexos.

Los autores nos dicen que hay evidencia que demuestra que las últimas tres elecciones presidenciales se han definido en su recta final a partir de dos punteros; que el llamado voto útil tiende a moverse en favor del candidato que marcha en segundo lugar; pero sobre todo, que el electorado mexicano ha dado muestras de escasa lealtad partidista y que decide su voto en el último minuto y en función del contexto inmediato, donde las campañas sí cuentan y sí logran alterar las tendencias que se presentaban al inicio de la justa.

Los cito: “Un fenómeno asociado a la debilidad de las lealtades partidistas, y que confirma la importancia de las campañas electorales es el crecimiento constante del número de votantes entrevistados en encuestas de salida, que declaran haber decidido su voto durante la campaña misma y la disminución a través de los años de aquellos que declaran haber votado siempre por el mismo partido. Existe además un porcentaje considerable de electores que manifiesta haber decidido su voto frente a la urna el día de la elección”.

“Si el segundo lugar en este momento conforme a la estimación de Oraculus, Ricardo Anaya, lograse el promedio de incremento en preferencias de los segundos lugares en 2000 y 2006, es decir, seis puntos porcentuales, pasaría de 27 por ciento de preferencias a 33 por ciento de votos el día de la elección. Por su parte, si a López Obrador le restamos el promedio de pérdida de preferencias del puntero en las tres elecciones pasadas, es decir, siete puntos, pasaría de 40 por ciento de intenciones a 33 por ciento de votos. Imposible determinar quién ganaría”.

“Un factor adicional que debe ser considerado es el impacto que en los diferenciales en las tasas de participación electoral de los simpatizantes de cada candidato pueden tener las campañas. Este impacto depende de múltiples componentes de la actividad de los partidos y los candidatos (as). En primer lugar, los partidos exhiben diferentes capacidades logísticas para movilizar las actividades proselitistas de sus afiliados y promover el voto el día de la elección. Segundo, la calidad mercadotécnica de los mensajes y spots de los partidos pueden diferir en la dirección y potencia de su impacto sobre los votantes. En este sentido la utilización de mensajes negativos o denostativos puede surtir efectos (positivos o negativos) particularmente importantes sobre el candidato denostado o sobre el emisor de ese tipo de mensajes”.

“Resulta imperativo considerar también el efecto de los debates entre los candidatos (o sus representantes) durante la campaña. El desempeño de los participantes puede llegar a ser definitorio de los resultados de la elección.

Considerando todo lo aquí apuntado y reconociendo que en este momento  hay un claro favorito en la contienda presidencial, al que le favorece además la disputa que no termina de resolverse por el segundo sitio y un cuarto candidato independiente, no descartamos que como efecto de la campaña electoral que acaba de iniciar, seamos testigos del crecimiento de la incertidumbre y al final de la misma,  presenciemos un resultado muy cerrado”.

El artículo, claro, tiene más de un mes de haberse publicado, y las cosas se han movido desde entonces, quizá a Anaya ya no le alcancen las semanas que faltan para darle la vuelta al resultado, pero si es previsible que se acerque bastante al candidato favorito en las encuestas, y que habrá de dar la pelea en el tramo final de la contienda.

@edbermejo

edgardobermejo@yahoo.com.mx

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