Futbol y sector público - Carlos Matute González | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Sábado 05 de Mayo, 2018
Futbol y sector público | La Crónica de Hoy

Futbol y sector público

Carlos Matute González

La Federación Mexicana de Fútbol (Femexfut), es una asociación civil, sin fines de lucro, promotora de este deporte en todas las modalidades reconocidas y reguladas por la FIFA. Además, es miembro del Sistema Nacional de Cultura Física y Deporte (Sinade), la Confederación Deportiva Mexicana (Codeme) y el Comité Olímpico Mexicano (COM). Este ciclo del Mundial recibirá más de 300 millones de dólares (casi 6 mil millones de pesos) que representa la cuarta parte del presupuesto asignado al INE y a los partidos políticos.

Sus ingresos, en principio, proceden de actividades mercantiles y de transferencias que recibe de la FIFA, como sucede con el resto de las federaciones de fútbol. El monto del apoyo internacional depende de dos factores: el atraso social valorado por la FIFA y el porcentaje de los patrocinios que aporte.

Algunas asociaciones civiles que fomentan el deporte reciben transferencias presupuestales de la Conade. En ese listado no aparece la Femexfut. En contraste, los deportes menos populares reciben apoyos para participar en competencias internacionales y las asociaciones que los organizan deben rendir cuentas sobre el uso del presupuesto transferido y ser transparentes.

La Femexfut, que representa deportivamente al país con la selección que acudirá al Mundial, no tiene obligación de mostrar sus ingresos y gastos, salvo en los términos de las leyes civiles. No le aplican las mercantiles, ya que formalmente no es comerciante. No es un ente público sujeto a la transparencia.

En contraparte, el Colegio Nacional y la Academia Mexicana de la Lengua, entre otras instituciones de gran valía, son entidades semigubernamentales, es decir, organizaciones que son autónomas del gobierno, pero que son apoyadas presupuestalmente, en forma significativa, para cumplir con sus objetivos societarios. La Secretaría de Educación Pública ha transferido al primero, según la nota periodística (Excélsior, 17-04-18), más de mil millones de pesos en una década, con lo que es evidente que el subsidio es la principal fuente de ingresos.

Este tipo de organizaciones, por su naturaleza, deben ser independientes para que el conocimiento que divulgue represente sin limitaciones las corrientes del pensamiento existentes en México y esto justifica que gocen de una garantía de ministración presupuestal mínima anual. Sin embargo, también tienen la obligación de rendir cuentas del destino de los recursos y su uso como cualquier otro ente público, es decir, están sujetas al escrutinio de la sociedad.

En este sentido, se asimilan a las organizaciones no gubernamentales que reciben recursos presupuestales, que también deben ser revisadas por las autoridades fiscalizadoras del Estado. En primera instancia, por la entidad pública gubernamental que otorga el subsidio y, con posterioridad, por la Auditoría Superior de la Federación. Todos aquellos que manejan dineros públicos deben ser revisados y eso significa todos, sin excepción.

La reforma del artículo 79 constitucional en 2008, incluyó entre las personas fiscalizables por la Auditoría Superior de la Federación a quienes apliquen recursos presupuestales en cualquier forma, sin importar su naturaleza pública o privada. Esto es lo correcto.

Hay otros órganos similares, también semi-gubernamentales, que se encuentran en la misma circunstancia y que carecen de reglas claras para la rendición de cuentas. Los ejemplos más notables son las organizaciones de la sociedad civil u observatorios ciudadanos que reciben subsidios y que no son fiscalizados, ni publican en sus portales electrónicos forma de gasto y destino de éstos.

Las asociaciones civiles apoyadas presupuestalmente están obligadas a rendir informes periódicos y llevar a cabo auditorías en términos de las leyes presupuestales. En la normalidad cumplen con sus obligaciones. Sin embargo, hay otros entes públicos no gubernamentales para los cuales los órganos garantes de la transparencia no han emitido los lineamientos para que cumplan con sus obligaciones.

Dos tipos de asociaciones civiles. Unas reciben recursos públicos. Otras no. Esto es lo que importa a la transparencia. Las primeras, reciben presupuesto porque sus fines son socialmente valiosos y, por lo tanto, son públicas. Las segundas, como la Femexfut, aunque sean más conocidas y generen más expectativa y afición, no son públicas; a pesar de que el éxito de este deporte sea un elemento importante en el ánimo social y que, según algunos analistas, pueda influir hasta en el resultado electoral. De cualquier manera, ojalá que los 300 millones de dólares que recibe el fútbol mexicano sean un incentivo para que ahora sí lleguemos al quinto partido. Vale.

Profesor de posgrado del INAP

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