Scorpions y el arte de rockear como un huracán | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Sábado 05 de Mayo, 2018

Scorpions y el arte de rockear como un huracán

La banda alemana regresó a la capital del país como parte de su Crazy World Tour, que los llevó a coronar la primera jornada del festival Hell and Heaven.

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Lo que se vivió la noche del viernes en el Autódromo Hermanos Rodríguez fue una lección de historia musical. Fue breve pero magistral. La banda alemana Scorpions regresó a la capital del país como parte de su Crazy World Tour que los llevó a coronar la primera jornada del festival Hell and Heaven.

La más reciente presentación de la banda en la capital del país ocurrió en el 2016, con un espectacular acto en la Arena Ciudad de México, cuatro años atrás en ese mismo lugar dieron uno de sus conciertos más memorables. En ese entonces aún estaba con ellos James Kottack en la batería, quien salió de la banda (según ellos, en buenos términos), para recibir a Mikkey Dee, otrora de la banda Motörhead.

Los alemanes, junto a Deep Purple llegaron a aleccionar sobre como el poder del rock no radica solo en la potencia y estruendo que genere sino en la capacidad de cautivar y embelesar. Los músicos llegaron a la cita 10 minutos tarde de lo anunciado, posiblemente a causa de la densa lluvia que empañó el evento desde las 6 de la tarde. Pero la emoción era imparable.

Visuales de láser hicieron una breve presentación como si un helicóptero los fuera a dejar en el escenario y cuando aquellos viejos escorpiones tomaron su lugar soltaron su veneno que enloqueció a las decenas de miles de personas que acudieron a la misa rockera: El cantante Klaus Meine tomó su micrófono y acompañó a sus inseparables guitarristas Matthias Jabs y Rudolf Schenker, en la ejecución de “Going Out With a Bang”.

La emotividad de la presentación provocó algunas lágrimas de aquel público viejo y sabio que antes del concierto compartía anécdotas con los más jóvenes. Muchos con su cabello canoso se mostraron conmovidos y una qué otra lágrima salía de sus ojos rojizos y se confundía con la lluvia como aquel personaje de Roy Batty en Blade Runner (1982).

Tras el arranque llegó “Make it Real”, de aquel emblemático disco Animal Magnetism (1980), llegaron las palabras de bienvenida de Meine: “¡Buenas noches, Ciudad de México! ¿Cómo están?”, expresó en español; “Haremos un viaje a través de los años“, dijo ya en inglés.

Schenker era el más activo de todos. Se paseaba de un lado al otro del escenario, hacía malabares con su guitarra y animaba a su público en temas como “The Zoo” y “We Built This House”, para después llegar Matthias llegar como un acto de hipnosis a tocar un largo solo de guitarra en “Delicade dance”.

Más tarde llegaron otros momentos memorables. Uno de ellos comenzó en la oscuridad y en silencio. Entre silbidos comenzó su memorable “Winds of change”. Creo que nunca en México tanta gente se ha reunido a silbar a un mismo tiempo. Durante el tema Meine cantó en español y en el clímax de la melodía fueron los mexicanos los que hicieron un coro que enchinó la piel.

Bajo esa misma tónica llegó a cantar “Send me an angel” con su extraordinaria mezcla de acústicos y eléctricos que también fue de las más aplaudidas: “Gracias por estar con nosotros, a pesar del clima y de la lluvia, ustedes están aquí“, decía Klaus Meine, al terminar el tema. Enseguida el cantante sorprendió a su público y le rindió homenaje a Lemmy Kilmister cuando tocaron “Overkill” de Motörhead, con Kilmister en las pantallas de fondo a quien señalaba para reconocer su legado.

Acto seguido Mikkey Dee, el ex baterista de Motörhead, tuvo su momento de exhibición al estilo de James Kottack que también se llevó los aplausos, pero sin llegar a provocar el alarido del “Kottack Attack”. La recta final fue un incendio. Sus temas más metaleros llegaron a poner los puños en alto y a provocar slams entre la gente. Así sonaron “Blackout” y “Big City Nights” que dejaron eufóricos al público.

Se habían despedido del escenario pero los aplausos los regresaron. Al volver al escenario se escucharon las notas de “Still loving you” como caricias de Schenker a su guitarra y luego Meine en la voz hizo partir corazones en la audiencia. En las pantallas había llorando y a muchos más se les quebró la voz. El cierre perfecto se dio con “Rock You Like a Hurricane”: “México, muchas gracias por estar con nosotros. Ustedes tienen la fuerza de un huracán, gracias por esta noche”, se despidió Meine acompañado de sus compañeros, rodeado de una bandera mexicana.

havh

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