Cultura

Analiza Yelitza Ruiz la estética de las jóvenes poetas de México

La escritora habla de los senderos creativos de las nueve ganadoras del Premio Aguascalientes. Abordan temas desde lo personal hasta la política, dice

Yelitza Ruiz es una joven poeta mexicana que nació en Iguala, Guerrero, en 1986. Ganadora del premio de poesía María Luisa Ocampo (2012), también ha sido becaria del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (Fonca) y fundadora de la organización Mujeres y Revolución, que busca investigar la historia olvidada de las participantes en este movimiento bélico-político que comenzó en México a principios del siglo XX. Desde la perspectiva de género ha construido poemas y estudios literarios, ideas que reflejó a comienzos de este mayo cuando dictó la conferencia “Poesía y género: participación de las mujeres en los 50 años del Premio Aguascalientes”, ciclo organizado por el Seminario de Poesía Mexicana de la UNAM. A propósito de estos temas conversamos con ella.

— En tu conferencia, a propósito de los 50 años del premio, realizas un análisis literario que también utilizas en tu proceso poético, ¿en qué ideas te basas?

— Desde una perspectiva histórica, hablo de las condiciones extratextuales de los libros de poesía de las nueve mujeres que han ganado este galardón en 50 años. La mayoría de ellos se desprenden de una unidad estética predeterminada, que ha sido “el canon” del premio, y abordan temas diversos desde lo personal y lo doméstico que son asuntos públicos y políticos. Mi idea es observar estas obras desde la teoría literaria con perspectiva de género y ver cómo es que el texto ya se puede analizar desde otras consideraciones como los estudios culturales, sociológicos y antropológicos. Así, se pueden leer los 50 libros premiados y vemos que la mayoría justifica cierto sentido estético masculino, que se ha vuelto dominante a lo largo de la historia.

— ¿Estas ideas están presentes en tu obra poética?

— Creo que de forma inconsciente lo he explicado en todos mis poemas, pero sí de manera más puntual en uno que se titula Coyote. Es un libro en donde es evidente el tema de la migración, sin embargo, sus personajes sí están enfocados a la cuestión de las mujeres y sobre la travesía, que es igual de complicado para cualquier persona, pero que para las mujeres sí implica condiciones distintas en todos los sentidos. En la última parte del poemario hay un personaje femenino que aborda este tema de forma directa y creo que tiene que ver con los feminicidios que se dan en el cruce de la frontera, no solamente de México a Estados Unidos, sino de la frontera de Centroamérica hacia México que es un problema del que no siempre hablamos.

— En 2013 Signo del Cardo editó tu libro Abril en casa, ¿también está ahí el tema del dolor y las violencias?

En Abril en casa quería contar el tema de los desaparecidos en México, recordando el libro No sé el viento el que disfrazado viene del poeta guerrerense Jesús Bartolo, para asimilar este asunto de los movimientos sociales en Guerrero que surgían de manera metafórica en el mes de abril. Creo que al final los lectores interpretaron el poemario como un asunto de sobre la pérdida de la infancia y eso está bien, pues se aborda el texto desde diversas aristas. 

— ¿Qué trabajos de poetas actuales te llaman la atención?

— Yo creo que las poetas mexicanas son las que están haciendo cosas interesantes en este momento en la cuestión del proceso creativo poético. Me gusta mucho lo que hacen Sara Uribe, Maricela Guerrero, Yolanda Segura, Paula Abramo, Verónica G. Arredondo, Kenia Cano, Lorena Huitrón, y la lista es inagotable. Son mujeres que me da gusto leer incluidas Cristina Rivera Garza y Sylvia Aguilar Zeleny, que propiamente no están inmersas en el mundo de la poesía, pero que tienen muchísimo trabajo detrás de esto, que no sólo es la cuestión poética sino también la narrativa y el ensayo.

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