“La sociedad… un mundo ciego que vive en una historia minúscula”: Mircea Cartarescu | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Sábado 05 de Mayo, 2018

“La sociedad… un mundo ciego que vive en una historia minúscula”: Mircea Cartarescu

Entrevista. El escritor rumano Mircea Cartarescu habla de su reciente novela Solenoide, la historia de un mediocre maestro que fracasó como escritor en su juventud y que a partir de ese momento muestra dos versiones de sí mismo: el anhelo de ser un autor exitoso y el profesor que escribe en su diario

“La sociedad… un mundo ciego que vive en una historia minúscula”: Mircea Cartarescu  | La Crónica de Hoy

Mircea Cartarescu es el principal narrador rumano de la actualidad, es un autor que compara a la sociedad con unos ácaros ciegos, es el poeta que desde hace 40 años escribe en su diario todos sus sueños y es alguien que de no dedicarse a la literatura, hubiera sido entomólogo. Cartarescu es ganador del Premio Formentor de las Letras 2018, reconocimiento que también recibieron los escritores Jorge Luis Borges, Carlos Fuentes, Javier Marías, y Ricardo Piglia.

En entrevista durante su última visita al país, el autor de El ojo castaño de nuestro amor platicó con Crónica sobre su reciente novela Solenoide, una historia de un mediocre maestro que fracasó como escritor en su juventud y que a partir de ese momento muestra dos versiones de sí mismo: el anhelo de ser un autor exitoso y el profesor que escribe en su diario.

— ¿Una buena historia es aquella que tiene preguntas?

— No creo en las respuestas, creo en preguntas. El destino de la gente, su historia y el lugar del hombre en la Tierra son unas grandes preguntas a las que no tenemos que dar respuestas.

— ¿Divide su vida en nocturna y diurna?

— Nunca cometo ese error. Para mí la realidad es una sola, compleja y llena de colorido que contiene tanto nuestra vida del día a día, nuestras lecturas, escritura, sueños, alucinaciones… todo forma parte de esa maravillosa realidad.

— ¿Qué significan los sueños?

— El problema del sueño es uno de los más antiguos. La gente siempre ha preguntado si los sueños significan algo y desde hace miles de años existen libros para interpretarlos. Creo que los sueños tienen un significado verdadero, nos cuentan un relato y éste nos concierne, nos tocan de cerca. Durante 40 años he anotado todos los sueños que he tenido y forman parte de mi diario. Mi diario creo que es lo más importante que estoy escribiendo.

— ¿Su diario es una transcripción de su vida?

— Mi diario es muy complejo. Es como mi segunda piel, una piel llena de tatuajes que contiene observaciones comunes ordinarias de la vida, impresiones de lectura de distintos libros, sueños, manifestación de mis frustraciones y de mi descontento. Pero también están mis momentos de felicidad y de sentimiento de realización personal.

— ¿Tiene una obsesión por los insectos?

— Sí, si no hubiera sido escritor habría sido entomólogo, al igual que otros escritores que han querido las mariposas y en general a los insectos como por ejemplo Vladimir Nabokov. Me fascinan los insectos porque son incomprensibles, porque son una especie de mecanismos vivos y porque son espléndidos.

“En mi trilogía del Cegador, la mariposa es el símbolo central y representa el alma humana, pero en Solenoide me he concentrado en los insectos de los insectos, es decir, los ácaros que en relación con los insectos son tan pequeños como somos nosotros en relación a los insectos. He visto en esa sociedad minúscula de los acáridos, una metáfora para la sociedad”.

— Como sociedad ¿somos unos ácaros ciegos?

— Sin duda esa es la idea de la novela Solenoide, es un mundo ciego que vive en una historia minúscula. El problema es si estos seres que ocupan un pequeño rincón del Universo ¿pueden ser salvados? En un momento determinado el personaje central de la novela disminuye y es enviado a ese mundo de los ácaros, es un procedimiento parecido a Los viajes de Gulliver y la respuesta final es no.

— ¿Considera a Bucarest como la ciudad más triste?

— Tengo un complejo de amor y odio con Bucarest. Cuando era estudiante sinceramente pensaba que Bucarest era la ciudad más bella del mundo, entre tanto nuestras relaciones han llegado a ser más complejas, he viajado mucho en los últimos 30 años y he podido ver las ciudades que se catalogan como las más impresionantes y brillantes del mundo.

“Entonces he empezado a ver a mi ciudad natal como un centro de tristeza del mundo, una ciudad en ruinas pero cuya grandeza reside en esas ruinas porque nos enseña el destino de todas las cosas. Todas las cosas serán ruinas, en este último libro he inventado un arquitecto que ha construido Bucarest de un solo golpe; así como Brasil ha sido construido también, solamente que mi arquitecto ha seguido los principios inversos del arquitecto de Brasil, no ha construido una ciudad de acero y cristal, sino una ciudad ya en ruinas, como un memento moride la humanidad”, responde.

— ¿Qué autores mexicanos le gustaría leer?

— Tengo una inmensa admiración para la prosa latinoamericana, son los autores que más me han influenciado. Recuerdo a Carlos Fuentes cuya novela Terra Nostra me abrió los ojos acerca de la literatura, al mismo tiempo no puedes ser un lector de literatura sino has leído integralmente la obra de Jorge Luis Borges, Julio Cortázar, Ernesto Sábato, Gabriel García Márquez, Mario Vargas Llosa y muchos otros. He leído cientos de autores sudamericanos y he aprendido algo de ellos esencial: que la literatura no debe tener límites.

La obra de Mircea Cartarescu fue considerada por el jurado del Premio Formentor como “íntegra en un único ímpetu narrativo la evidencia de la realidad, la cartografía de la memoria, la energía creativa del sueño, la libertad de la imaginación y la pulsión de los deseos”. Además, resaltaron “la fuerza narrativa con que el autor ha sabido expandir los límites de la ficción”.

El jurado, que se reunió para la deliberación en la Biblioteca Nacional de Argentina, estuvo presidido por Alberto Manguel (Premio Formentor 2017) y compuesto por AlineSchulman, Francisco Ferrer Lerín, Andrés Ibáñez y Basilio Baltasar.

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