Descubriendo el hilo negro de los festivales musicales | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Sábado 05 de Mayo, 2018

Descubriendo el hilo negro de los festivales musicales

Crónica hace un análisis sobre la relevancia que han tenido los festivales dentro de la industria musical a través del tiempo

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Desde algún tiempo se ha visto un incremento considerable en cuanto a festivales musicales, puede ser que esto haya detonado a raíz de la autonomía por parte de los artistas, quienes optaron por independizarse de las compañías disqueras, o gracias a la era de internet, que permite difundir los proyectos sin una gran inversión, además de reducir la distancia existente entre los artistas y sus públicos.

Los festivales surgieron como un conjunto de celebraciones en honor de los dioses de distintas culturas milenarias; los egipcios, por ejemplo, los acompañaban con música y danza, les siguieron los griegos y romanos con los Juegos Píticos en Delfos que incluían actuaciones musicales; eventos que podrían ser considerados los primeros festivales conocidos, según menciona el escritor John W. Wohlfarth en su libro Elysium.

Miles de años después, en el siglo XX el fenómeno de los festivales de música tiene su mayor explosión durante la transición entre las décadas de los 60 y 70 en el ámbito específicamente de la música rock y pop. El Festival de la Isla de Wight en 1968 en el sur de Inglaterra, el Festival de Woodstock en 1969 en Estados Unidos, el Festival de la Canción de Eurovisión en 1956 y el Festival de Viña del Mar en Latinoamérica en 1960, fueron tan solo algunos de los precursores  de este fenómeno social.

A lo largo y ancho del planeta existen festivales que destacan y encabezan el listado de aquellos con mayor popularidad y asistencia, como Coachella (Estados Unidos), Roskilde (Dinamarca), Nos alive (Portugal), Glastonbury (Reino Unido), Tomorrowland (Bélgica), Sziget (Hungria), Rock in Rio (Brasil), Fuji Festival (Japón), Wacken open air (Alemania), Hellfest (Francia), solo por mencionar algunos, los cuales ofrecen una amplia gama de diversidad de géneros musicales, aunque la música electrónica y el rock sean los predominantes en dichos casos.

Algunos de ellos como Lollapalooza (Estados Unidos) tiene diversas franquicias, principalmente en países latinoamericanos como Chile, Argentina y Colombia; al igual que el festival Download Donington (Reino Unido), que se expande por Europa llegando por segunda vez a España el próximo junio, o el festival Ultra (Estados Unidos) que tiene festivales hermanos en países como Chile, Sudáfrica, Corea del Sur, Singapur, Croacia, China, Indonesia, Colombia, Japón, Perú, Argentina, Brasil, España y México, convirtiéndose en uno de los más prolíficos.

Actualmente, México se ha convertido en un referente importante en la organización de festivales musicales, además de un escaparate de nuevos talentos de América Latina, Europa y Estados Unidos, así como la catapulta de promoción de artistas mexicanos hacia festivales internacionales.

Según expertos, todo comenzó con El Festival Rock y Ruedas de Avándaro en 1971, festival que dio el primer paso para reunir a varios proyectos musicales al aire libre como un evento masivo en  México. Bandas como Dug Dug’s, El Epílogo, El Ritual, La División del Norte, Peace & Love, Three Soul in my mind, Los Yaki, Tinta Blanca, entre otras, aparecieron en escena frente a más de 75 mil jóvenes eufóricos, lo que lo convirtió en el primer evento musical con una afluencia monumental en el país.

A finales de la década de los 90 llegaron festivales como el Manifest, que apostaron por incluir artistas de gran talla internacional como la banda neoyorkina Interpol; aunque se canceló debido a la crisis financiera en 2008 por el alza del dólar. De igual forma le siguieron festivales como MXBeat que se realizó en diferentes puntos de la república y atrajo a bandas como Beastie Boys, The Hives, Thieves Like Us, entre otros, lo cual contribuyó a marcar una tendencia para los festivales que le sucedieron.

Así surgieron el Corona Capital en la Ciudad de México  y el Hellow Fest  en Monterrey. Eventos consolidados que serían encabezados por artistas headliner de otros festivales como Coachella, Austin City Limits o el SXSW en Estados Unidos.

Por otro lado, hubo festivales pasajeros como el Colmena, el Goliath, el Sonofilia en Guadalajara, el 72810 en Puebla, el Coca-Cola Zero Fest, Corona Music Fest, el Festival Extremo X8 en Guadalajara y el MotoRocker, quienes se quedaron en el arranque sin poder despegar, pese a que pretendía  apostar por nuevos formatos, tras fallas vieron su fin.

Otro de los festivales icónicos en Latinoamérica es el Vive Latino, el primero en México que confió en una oferta de rock latinoamericano mezclada con talento europeo y estadunidense.

Festivales como el Ceremonia en el Estado de México; Beyond Wonderland, Pal’Norte, Machaca Fest y Wish Outdoor Festival en Monterrey; el Electric Daisy Carnival (EDC), Hell & Heaven de la CDMX;  Bahidorá y Vaivén en Morelos, el Tópico en Guerrero, el Coordenada, el Anagram Festival, el Festival Roxy, el Revolution Fest, que se realizan en Guadalajara, el All My Friends Music Festival e n Baja California, son solo algunos de los festivales que destacan a lo largo y ancho del país.

La lista de festivales se ha fortalecido y consolidado, entre fracasos y éxitos, cancelaciones y sorpresas; muchos de éstos ya segmentan el género y sonido que proyectan sus ofertas. Incluso la competencia suele ser aún liviana, tras tener pocas productoras que compitan contra los primeros monopolios del “show business”.

 

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