Viejos y neopriistas respaldan a su presidenciable | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Lunes 07 de Mayo, 2018

Viejos y neopriistas respaldan a su presidenciable

Viejos y neopriistas respaldan a su presidenciable | La Crónica de Hoy

Un relanzamiento de la campaña priista que incluyó cambio de piel de su abanderado presidencial, José Antonio Meade, quien por primera vez desde su “destape” portó de principio a fin la clásica chamarra roja que identifica a los priistas, en un intento por reencontrarse con el partido al que no pocas voces consideran distante de la campaña tricolor a la Presidencia de la República.

Un evento donde coincidieron los viejos priistas de cuño, los Beltrones, Gamboa, Osorio Chong, con los neopriistas, como los Nuño, y hasta aquellos que se había mantenido alejados del partido como el exgobernador de Oaxaca, Ulises Ruiz, tan confrontado con la anterior dirigencia, reapareció para apoyar la campaña.

Los gritos de “¡sí se puede, sí se puede!”, las arengas de un eventual triunfo, las matracas, tambora,  porras y las clásicas mantas de apoyo de sindicatos o sectores hicieron acto de presencia en la explanada de la sede nacional del PRI en un intento por revivir a un priismo cabizbajo, y escéptico ante las encuestas que colocan a su abanderado presidencial en  tercer lugar en la lucha por la Presidencia de la República.

“El PRI se la jugará a muerte y demostrará de qué está hecho…”, arengaba Meade y arrancaba aplausos de las huestes priistas.

Como activados por un resorte los priistas se levantaron de sus asientos y puño en alto arroparon a Meade. “¡Si se puede, si se puede”,  vamos a ganar, vamos a ganar!”, retumbó en la explanada.

“Veo a René Juárez alto y guapo y con él vamos a ganar…”, bromeó Meade.

Estallaron las risas y bromas hacia el nuevo dirigente nacional del PRI. “Alto y guapo eh”, repetía un Gamboa eufórico.

Era un Meade renovado, bromista, suelto,  con chamarra roja que buscaba conectar con el priismo, ese priismo distante que  ahora busca sumar a su causa.

La algarabía se adueñaba dela explanada priista, la esperanza se asomaba de manera tímida, acaso sin aparecer por completo pero atisbaba en una sede tricolor donde el desánimo prevalece desde hace varias semanas, tal vez  meses al conocer las encuestas que registran un estancamiento de Meade en la preferencia electoral.

Domingo de relanzamiento, de nuevas expectativas, donde los rostros de los  siete gobernadores que acudieron se contagiaban de la algarabía que se encendió en la sede priista.

El gobernador del  Estado de Méxcico,  Alfredo del Mazo que no dejaba de levantar el puño derecho en cuanto estallaba el coro de “si se puede, si se puede” y el “vamos a ganar, vamos a ganar”.

Era el más eufórico, acaso convencido de repetir el escenario electoral del 2017 donde pese a todos los pronósticos se alzó con el triunfo.

También acudieron los gobernadores de Yucatán, Rolando Zapata, quien se sumaba a la festividad en apoyo de Meade al igual que el de  Campeche, Alejandro Moreno.

También acudieron el de Oaxaca, Alejandro Murat, de Coahuila, Miguel Riquelme, Guerrero, Héctor Astudillo, y Tlaxcala, Marco Antonio Mena.

Los secretarios de estado también dejaron sentir su apoyo como el de Hacienda, José Antonio González Anaya, o el de Economía, Idelfonso Guajardo, o el de la SCT, Gerardo Ruiz Esparza, entre otros.

Un relanzamiento donde físicamente no estuvo presente el presidente Enrique peña Nieto pero su nombre retumbó varias veces en el ambiente luego de que el dirigente nacional del PRI, René Juárez  refrendara el orgullo que tiene los priistas del Ejecutivo.

“¡Peña!, ¡Peña! , Peña!, ¡Peña!”, retumbó hasta ocho veces y prendió las gradas. Fue un ambiente con sabor a relanzamiento, donde Juárez Cisneros pidió a los priistas no arrugarse ante la adversidad.

“No nos arruguemos, salgamos a construir la victoria”, pedía y remataba: “Muchas gracias, que Dios lo bendiga a todos”.

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