Rostros de la República - Isidro H. Cisneros | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Lunes 07 de Mayo, 2018
Rostros de la República | La Crónica de Hoy

Rostros de la República

Isidro H. Cisneros

Existen cuatro interpretaciones sobre la República: la populista, la tecnocrática, la demócrata-liberal y la social, representadas las tres primeras por las coaliciones electorales que encabezan los candidatos López Obrador, Meade y Anaya. Estas interpretaciones derivan de la forma como se estructuró el sistema político mexicano, el cual surgió con base en la metáfora del triciclo según la cual, para mantener la estabilidad y la gobernabilidad, era necesaria una rueda al centro y dos a los lados. Dicha metáfora se adecuaba al viejo contexto institucional, en donde la rueda central era el partido hegemónico que se desarrolló durante el periodo postrevolucionario, mientras que las dos ruedas laterales simbolizaban las tradicionales oposiciones de izquierda y derecha.

La República populista sustenta la idea del nacionalismo y la intervención del Estado en las distintas esferas de la vida social, económica y política. Ofrece nuevas esperanzas e invoca a la voluntad popular para cultivar un amplio consenso social. Se presenta como un fenómeno incluyente de diversas y contradictorias expresiones ideológicas y su fuente de inspiración es el pueblo, considerado un agregado social unitario que sostiene la homogeneidad de las masas con sus arquetipos, esencialismos y nostalgia por el pasado. Encarna el mito nacional, el que llega a los corazones, el que reclama deberes para con la patria o el pueblo, el que está exento de excusas o explicaciones.

La República tecnocrática, por su parte, representa el modelo de desarrollo neoliberal que se instauró en nuestro país a finales del siglo pasado. Una estrategia abierta indiscriminadamente a todo tipo de inversiones y favorable a las privatizaciones. Hoy en franco declive por la corrupción, la impunidad y la enorme desigualdad social que generó. La alternancia en el poder sería la respuesta electoral a los elevados costos sociales de tales políticas económicas y a un modelo tecnocrático concebido sólo como gestión de los indicadores macroeconómicos.

La República demócrata-liberal trata de abrir una vía al desarrollo político de México con sus propuestas para la transformación radical del actual régimen. El gobierno de coalición representa un proyecto alternativo que hace referencia al futuro de la democracia, al modo como debe evolucionar nuestro sistema representativo, a las funciones del gobierno en relación con los ciudadanos y al sentido de la acción pública en la vida social. Enfrenta, sin embargo, el problema de su coherencia programática.

Finalmente, la República social corresponde a un conglomerado inorgánico de fuerzas progresistas. Se sustenta en los ciudadanos y en ella convergen distintos grupos que no se identifican con la oferta electoral existente. La integran activistas sin partido, líderes sociales, académicos, intelectuales y grupos minoritarios en la esfera pública como las organizaciones indígenas. La República social es crítica y plantea la progresividad y la prohibición de regresión en materia de derechos humanos.

Las nuevas condiciones del país exigen pasar del triciclo a la bicicleta, es decir, a la construcción de una nueva institucionalidad democrática caracterizada por el bipolarismo entre grandes coaliciones políticas, de las cuales una está en el gobierno y la otra en la oposición. Una encabezada por el grupo en el poder y sus aliados, y otra cuyo liderazgo necesariamente es representativo de fuerzas políticas diferenciadas. Cada coalición debe constituir una alianza para la gobernabilidad y definir un programa de transformaciones para México.

isidroh.cisneros@gmail.com

@isidrohcisneros

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