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Presidente de la Corte pide combatir “odiosa corrupción”; jueces cuestionan compras de 18 mdp de magistrado

Crónica reveló la compra ( por 17.8 mdp) de una residencia por parte del magistrado Jorge Arturo Camero Ocampo; jueces indicaron que esos montos no les son accesibles. Luis María Aguilar llamó a los miembros el Poder Judicial a erradicar prácticas indebidas

Luis María Aguilar en imagen de archivo de Notimex.

El presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), Luis María Aguilar, demandó cumplir con la Constitución “para combatir la odiosa y despreciable corrupción; para erradicar la pobreza; consolidar la democracia; tutelar los derechos humanos; para vivir en paz; acabar con la violencia en contra de la mujer; garantizar el interés superior de la niñez, y para defender la soberanía nacional”.

En la inauguración del Décimo Encuentro Universitario con el Poder Judicial de la Federación, en la Unidad de Congresos del Centro Médico Siglo XXI, el ministro presidente insistió en el cumplimiento de la Constitución “para proteger a los inocentes y para que el culpable no quede impune; para que todo el entramado institucional del Estado esté al servicio de la gente, de todos”, dijo.

Un día después de que Crónica revelara compras de contado de un prominante magistrado, Jorge Arturo Camero, el discurso de Aguilar se dirigió, como en ocasiones pasadas, a subrayar la necesidad de combatir cualquier conducta indebida.

El también presidente del Consejo de la Judicatura Federal (CJF) señaló que una de las misiones fundamentales que tiene el Estado es garantizar la seguridad jurídica, porque con ella se nos dará certeza, “pero todos exijamos a todos que cumplamos con la ley y con la Constitución. Desde luego, empecemos exigiéndosela a la autoridad, a todos los funcionarios públicos, pero también nosotros como ciudadanos cumplir con la ley y poner el ejemplo”, apuntó.

Cuentas y tentaciones. “A los juzgadores el sueldo no nos alcanza para propiedades de 18 millones de pesos”, aseguró el juez federal Jorge Arturo Porras Gutiérrez, quien ha sido secretario técnico en la Visitaduría Judicial del Consejo de la Judicatura Federal (CJF).

Tras lo publicado ayer por Crónica, la historia del magistrado Camero Ocampo, jueces y exjuzgadores compartieron su opinión…

“Los magistrados ganan poco más de 2 millones de pesos al año, con todo y prestaciones, bonos y aguinaldo, es imposible, a menos que, a la par de su labor jurisdiccional, sean exitosos hombres de negocios o líderes de grandes empresas, pero tendrían la obligación de reportarlo a la Secretaría de Hacienda y al propio Consejo”, señaló Porras.

–¿Tendría el CJF la obligación de conocer estos enriquecimientos sospechosos?

–Claro que tiene forma de saberlo, a través de la revisión de las declaraciones patrimoniales. El Consejo tiene áreas o secretarías administrativas encargadas de la vigilancia y disciplina de los titulares, además de la contraloría. ¿Por qué no hacen convenios con los registros públicos de la propiedad del país para saber cuándo adquirimos un bien inmueble y puedan así cuadrarlo con la declaración que estamos obligados a presentar en mayo?

–¿Qué pasa cuando un juez o magistrado no declara algún bien?

–Incurrimos en responsabilidad, y al margen de que pudiera presentarse una denuncia penal, nos puede llevar al cese.

El ex juez federal Pedro Cruz, expresó: “El puesto de juzgador es muy tentador, por eso se requiere una ética muy férrea; en mi época en los juzgados, me hicieron ofrecimientos muy fuertes para dictaminar en un sentido u en otro, incluso secretarios. Con tantito que se le abra la puerta a la corrupción, ya no te puedes salir; hay gente coludida cercana a los propios ministros de la Corte.

—¿Quiénes?

—Son los contactos que ejercen el cabildeo, se disfrazan de académicos o de líderes de organizaciones para organizar conferencias, pláticas o premios: su herramienta es el elogio, la entrega de preseas o premios; todos los días andan viendo cómo se hacen amigos de ministros para tender sus redes y manejar asuntos. Cuando el juez es débil, se deja llevar por esos halagos y se dobla ante las corruptelas.

 

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