Día de las Madres: Conmemoración y festejo, pero también recordatorio de los pendientes sobre maternidad en México

Jesús Casillas Romero

Hoy, como cada 10 de mayo, se celebra en nuestro país y en gran parte del mundo el Día de la Madre. Una conmemoración muy emotiva y especial para los mexicanos, dedicada a homenajear a nuestras progenitoras.
En nuestra época, se dice que esta tradicional festividad se inició en Estados Unidos, en 1905, a iniciativa de la joven Anna Jarvis, quien emprendió una campaña para que se aprobara un Día de la Madre, motivada por la memoria de su madre activista fallecida durante la Guerra de Secesión. Se logró el objetivo y en 1914, el Presidente Woodrow Wilson adoptó la iniciativa y en poco tiempo cada segundo domingo del mes de mayo, la celebración se incorporó a las costumbres estadunidenses, luego se propagó a gran parte del mundo.
En México, el Día de las Madres tiene origen desde hace 96 años, cuando el periodista Rafael Alducin Bedolla, fundador del periódico Excélsior, hizo una invitación el 13 de abril de 1922 a toda la gente, para que propusieran un día de festejo a las madres, instituyendo como resultado de esta convocatoria, que a partir del 10 de mayo de ese mismo año, en este día los mexicanos lo festejemos oficialmente.
Años más tarde, un 10 de mayo de 1944, el presidente Manuel Ávila Camacho colocaría la primera piedra del Monumento a la Madre en la Ciudad de México, donde también una placa dictaría “A la que nos amó antes de conocernos”. Fue inaugurado en 1949 por el Presidente Miguel Alemán, aunque lamentablemente derruido por el terremoto del 19 de septiembre del año pasado.
Y no es para menos tan importante celebración, pues el ser madre “no es una profesión, no es algo que por enseñanza adquiere la mujer, sino un designio de la naturaleza el que les otorga a las mujeres el don para ser madre, virtud que le permite perpetuar la especie humana que la hace el ser más amoroso de la humanidad” (Autor desconocido).
Así fue como año tras año, el 10 de mayo se consolidó como una fecha que no puede pasar desapercibida en México. Flores, regalos, grandes comidas y cenas se mezclan para conmemorar a las insustituibles madres mexicanas. Sin embargo, lo que realmente les hace feliz es algo muy sencillo: el abrazo y el beso sincero de sus hijos.
Lamentablemente no todo es jolgorio, las estadísticas en nuestro país en relación a la maternidad siguen mandando el fuerte mensaje de que aún hay asignaturas pendientes para con las madres mexicanas.
De acuerdo a cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía  (INEGI), aún prevalece una tasa de mortalidad materna de 34.6 defunciones por cada 100,000 nacidos vivos, pese a que en la mayoría de las causas se trata de situaciones evitables con los recursos médicos existentes en la actualidad.
Sin duda, un indicador de desigualdad y exclusión, pues son las mujeres en situación de pobreza las que tienen mayor riesgo de morir por esta razón. Ello, además del grave problema de salud pública que implica la maternidad en pequeñas adolescentes, que ocurren pese a no haber culminado su maduración psicológica y biológica.
Y podemos seguir con varios tópicos, como los índices de empleo mal pagado y desempleo en madres solteras. Esto, tan sólo como muestra de algunos tópicos que deben llamarnos poderosamente la atención para resolver en favor de las madres en nuestro país.
Hoy 10 de mayo, mis más sinceras felicitaciones y profundo reconocimiento a todas las madres mexicanas en su día.

 

 

Jesús Casillas Romero
Senador por Jalisco

 

 

 

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