Agua de mayo

Marielena Hoyo Bastien

Si no fuera porque algunos casos apachurraron el corazón, el

comienzo de este hermoso mes hubiera sido de absoluta

celebración, pero…

Resulta que Kenia inauguró el periodo encontrando muertos

—dentro del Parque Nacional de Meru, zona protegida a más/menos

350 km de Nairobi— a 3 rinocerontes negros, obvio, por sus

cuernos.

Asimismo en nuestro México, y supongo que como “daño

colateral” producto de esta interminable lucha contra el crimen

organizado, también fue encontrado sin vida y al parecer por

 envenenamiento, el fiel perro del asesinado candidato de MORENA

a la alcaldía de Tenango del Aire y,

para terminarla de amolar, presumiéndose estilo imitación de una

terrible acción emprendida contra los perros callejeros en Papalotla,

Estado de México, sucedió que en Chiautla, municipio perteneciente

a la misma entidad, igualmente se provocó la muerte de esas

inocentes criaturas con la misma saña; esto es, intoxicándolos

letalmente y/o usando balas expansivas, lo que nos lleva a suponer

que estuvieron involucrados elementos policiacos.

Lo más triste es que nadie pagará por ello. Sin embargo…

 

A la par en que se daban tan ingratos acontecimientos, por cierto en Papalotla provocados desde el mismísimo Ayuntamiento, en Ciudad de México nuestro flamante Jefe de Gobierno, José Ramón Amieva, ordenaba la publicación inmediata de algunas reformas y adiciones a la Ley de Protección a los Animales y a la de Establecimientos Mercantiles, que inexplicablemente se encontraban acumuladas en la Consejería Jurídica (una desde el año 2015), a la espera de ser publicadas en la Gaceta Oficial. Ello, pese a que por la nobleza de su naturaleza, su construcción obedeció a un trabajo bien organizado entre el gobierno y la sociedad civil, y a que su aprobación en la Asamblea Legislativa fue unánime. El caso es que por fin…

Desde el pasado 5 de mayo, y como un regalito muy especial para quien esto les escribe, todo Perro de Asistencia (aquellos profesionalmente adiestrados para dar apoyo a personas con discapacidades físicas, sensoriales o emocionales o que sirven para emitir alertas médicas o para atender a pequeños con trastornos del espectro autista), tendrá paso libre e IRRESTRICTO al Espacio Público, establecimientos mercantiles, instalaciones, centros escolares y de trabajo, e incluso a determinadas áreas de los hospitales (aquí si con ligeras y lógicas limitaciones) y a los transportes, individuales o colectivos, sean de carácter público o privado, eso si, siempre que vaya acompañado de su usuario y plenamente identificado, disposición que aplicará también a los ejemplares en proceso de entrenamiento.

Indistintamente, para los efectos de estas leyes, entiéndase bien, estos canes no serán considerados “animales de compañía”, o sea, que no les podrán negar tampoco ocupar vivienda en renta o condominal, y quien impida u obstaculice a las personas con este apoyo o pretenda aplicarles un cobro extra por el motivo, se hará acreedor a fuerte multa y otras que aplican, como por ejemplo, las correspondientes a hechos discriminatorios.

Igualmente será indispensable entender que se trata de animales que cuando topamos con ellos están tra-ba-jan-do, y por ello teniendo bajo su responsabilidad… sí… res-pon-sa-bi-li-dad… la seguridad y la misma vida de sus usuarios, por lo tanto de bozal ni hablar, y NUNCA se les deberá tocar o distraer sin autorización. Por cierto…

Para aquellos quisquillosos que se espantan cuando se encuentran con “perros guía” en algunos restoranes que en adelanto a esta ley les han venido permitiendo el paso y uso de los lugares, sépanse que se trata de animales im-pe-ca-bles y mucho más educados que cualquier menor.  Asimismo son limpios entre los limpios, porque es obligatorio no solo cubrir ampliamente sus necesidades sanitarias y de salud, sino hasta la apariencia. Por ello siempre los vemos tan atractivos. Sólo reclamo…

La confusión a la que se prestará una segunda referencia a Perros de Asistencia en el ordenamiento, ya que NO SON DE SERVICIO, sino exclusivamente para ser la vista (“guías”) o el oído (“escuchas” o “de señal”) o el control técnico, médico o emocional de algunas personas.

La otra razón para celebrar en grande es que en CDMX ya no se permite el uso y abuso de mamíferos marinos, especialmente de los fraudulentamente usados en las “delfinoterapias”, tema del que DM me ocuparé la semana entrante a falta, por hoy, de espacio suficiente.

 

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