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Químicos en desodorantes y cremas aumentan riesgo de cáncer de mama

En un estudio, investigadores del INSP detectaron la presencia de alto contenido de ftalatos y bisfenol en la orina de pacientes. También advierten sobre efecto de arsénico

Investigadores del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) identificaron que componentes químicos presentes en desodorantes y cremas corporales (llamados ftalatos) incrementan el riesgo de desarrollar cáncer mamario. 

La investigación desarrollada a lo largo de un par de décadas por la investigadora ­Lizbeth López Carrillo, identificó que ciertos ftalatos y el bisfenol incrementan el riesgo de desarrollar este tipo de cáncer.

Un artículo en el más reciente número de la Gaceta INSP, dedicada a la divulgación de los trabajo del instituto para contrarrestar diferentes tipos de cáncer, señala que la población se expone en forma involuntaria a esos compuestos químicos a través de la utilización de algunos productos de cuidado personal, así como de recipientes plásticos para cocinar alimentos y almacenar agua. 

En la tesis Uso de productos de cuidado personal y su asociación con niveles de metabolitos de ftalatos en orina, asesorada por la científica, se refiere el hallazgo de grandes concentraciones de ftalatos en la orina de las personas que utilizaban productos como loción corporal, desodorante, perfume, cremas antiedad, sombras, acondicionador de cabello, así como algunos champús y productos para el cabello. 

Por otra parte, el artículo también refiere el descubrimiento de que el arsénico incrementa el riesgo de desarrollar cáncer de mama. La exposición ocurre día a día por el consumo de agua en varios estados del norte de México, donde este metaloide se encuentra en forma natural en el subsuelo y contamina los mantos freáticos. 

Los resultados mencionados evidencian el origen ambiental del cáncer mamario. En el caso de los ftalatos y el arsénico, fueron reportados por primera vez a nivel mundial. 

“Actualmente el grupo de investigación está trabajando para que se reduzcan los niveles máximos permisibles del arsénico en el agua a nivel nacional, así como en determinar si la ingestión de ciertos alimentos mitiga los daños a la salud ocasionados por la exposición al arsénico”.

ALIMENTACIÓN. López Carrillo es autora del libro Nutrición y cáncer. Lo que la ciencia nos enseña, editado por Editorial Médica Panamericana, en el cual la científica analiza las evidencias científicas en relación con los alimentos y el cáncer.

En una entrevista para la Agencia Conacyt, la experta refirió que la ciencia nos enseña cómo evitar diversos tipos de cáncer si se elige adecuadamente nuestra alimentación. 

Este libro trata de recopilar la evidencia científica de muchos investigadores del mundo, sintetizarla y traducirla a un lenguaje sencillo para que el público en general y las personas que se dedican a la salud, así como interesados en el tema, puedan asimilar con tranquilidad, disfrutar y sobre todo adoptar las recomendaciones que se incluyen en la obra. 

“En lo general, circula mucha información que no necesariamente tiene un sustento científico. Si bien esa información puede parecer útil, en la mayoría de los casos no es eficiente y la gente puede tomar lineamientos de información dietética que pueden no ayudarlos a evitar el cáncer. La idea es conocer qué tenemos a la mano para evitar estas patologías, basados en evidencia científica”.

Sobre el tema de cáncer de mama, la científica expuso que se sabe muy poco sobre cómo prevenirlo, no obstante, se han estudiado sus relaciones con la dieta y uno de los factores más importantes es el consumo de alcohol.

“Para la prevención cardiovascular en hombres se recomienda un shot de tequila o un whisky, equivalente a 10 y 13 gramos de etanol, y cada tercer día en mujeres. De tal forma que si tomas tres o cuatro copas al día incrementarías el riesgo de cáncer mamario”.

Otro de los factores es el consumo de fitoestrógenos, añadió, sustancias que contrarrestan la actividad hormonal más intensa que tienen los estrógenos que producimos las mujeres. Estos últimos incrementan el riesgo de cáncer mamario.

“El cáncer mamario está ligado a los estrógenos endógenos de la mujer que compiten con los fitoestrógenos que se ingieren por medio de los alimentos. Si gana el segundo, que produce una respuesta débil, eso es benéfico para reducir el riesgo de cáncer mamario”.

La cebolla morada tiene quercetina, un fitoestrógeno. El frijol tiene una gran cantidad de fitoestrógenos. La manzana de cáscara roja reduce eventualmente el riesgo de cáncer mamario.

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