Cultura

La violencia nos enfrenta cada día a algo más cruel: Alejandro Hernández

Hay un hartazgo que provoca que algunos pidan castigos más duros a los delincuentes, añade. Presenta su reciente novela, Los últimos días de Ramón Pagano

"La sensación de inseguridad que padecemos los mexicanos y de indignación frente a la violencia, porque cada día nos enfrentamos a algo más cruel, sí genera miedo, pero también un cierto hartazgo y eso haría que algunas voces empezaran a pedir un castigo más duro”, comenta Alejandro Hernández Palafox, a propósito de su novela Los últimos días de Ramón Pagano, donde el protagonista disfruta su condición: ser el primer sentenciado a muerte en más de un siglo.

“Ahí tenemos simplemente la propuesta del candidato independiente, quien dijo ‘vamos a cortarle la mano a los corruptos’. Hay voces que sí piensan eso. En mi novela no hago un juicio de valor sobre ese castigo, a través de lo narrativo dejo que el lector descubra las ventajas y desventajas, qué justicia o injusticia habría en ello”, comenta.

En la novela, Ramón Pagano conoce el día y la hora exacta en que morirá porque ha sido sentenciado a morir en la horca como una nueva forma de castigo penal y paradójicamente está feliz porque sabe que cayó en buenas manos: el Estado, pues morirá con muchos expertos que se asegurarán de que su ejecución no tenga errores.

“Todos estamos conscientes de nuestra condición mortal, pero Ramón Pagano sabe cuándo morirá, eso establece una diferencia importante, hace que Ramón cuente sus últimos 50 días y le dé a la muerte un enfoque de reflexión, pasión y de ilusión. Mientras que el resto de los personajes están con la vanidad de la eternidad”, comenta Hernández Palafox.

Además, añade, el protagonista está confinado, entonces no puede vivir sus últimos días de la manera que quisiera, por eso en la novela hay muchos escapes de la imaginación como el hecho de que es secretario particular del Presidente o las visitas del secretario de Comunicaciones y Transportes para que Ramón le confirme la existencia de Dios después de la muerte.

“Antes escribí Amarás a dios sobre todas las cosas que habla sobre la migración, entonces quería hacer algo diferente, en donde la imaginación tuviera cabida, en donde no tuviera que hacer un esfuerzo de apegarme tanto a la realidad o a la descripción verosímil, sino una novela más libre pero que también reflejara el tiempo que vivimos. Tenemos ya bastante con las notas que nos dan una sorpresa terrible acerca de la violencia e inseguridad, quería contar esa realidad de otra manera”, señala el autor.

MUERTE CON HUMOR. Algunas de las ironías de Ramón Pagano es que tiene una gran memoria y es muy bueno para realizar operaciones matemáticas, también no cree en Dios, pero anhela que la promesa de una tierra gloriosa sea cierta. No obstante, la única gloria que persigue este personaje es que los escolares se aprendan su nombre y digan: Ramón Pagano fue el primer sentenciado a muerte en México.

“Los últimos 50 días no los describe desde un punto de vista dramático, a veces, suelta una lágrima pero no ésta llorando. Rumbo a la fecha fatal, se da oportunidad a reír y a burlarse de las últimas cosas, incluso, de los sentimientos de quienes lo quieren y de las ansias de sus visitas que andan buscando la gloria. Es un acercamiento a la muerte con cierto humor”, precisa.

¿Por qué dotar de cualidades matemáticas al protagonista?, se le cuestiona al autor. “Hay personajes a quienes un rasgo físico los caracteriza, pero yo no hago esa descripción. En todas las condiciones sociales y económicas hay personas que nacen dotadas con alguna particularidad, si Ramón hubiera tenido escuela y otro entorno, quizá hubiera terminado en la NASA, pero quién sabe por qué razones terminó involucrado en un cartel”, responde.

La ironía está presente en la novela a través de otros personajes como el sastre y dos juristas. El primero se encarga de vestir a un cadáver vivo y pasar sus medidas al área de ataúdes; y los segundos, buscan sacar provecho a la sentencia de muerte.

“El juez quiere los derechos de transmisión de la ejecución y hasta propone hacer un detrás de cámara. El abogado le ofrece ayuda a Ramón para recibir el indulto del presidente pero está pensando en su propia gloria, que él y no el ejecutado pase a la historia. Cualquier tragedia en nuestro mundo se puede convertir en espectáculo y esos elementos son una burla de nuestra sociedad que quiere sacarle provecho a todo”, señala Hernández Palafox.

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