Espectáculos

Cannes ovaciona el filme colombiano Pájaros de verano

Ciro Guerra y Cristina Gallego volvieron a Cannes tres años después de El abrazo de la serpiente (una de las películas más éxitosas del cine colombiano), y lo hicieron a lo grande. Su nueva película, Pájaros de verano, se convirtió en la primera cinta latinoamericana en abrir la Quincena de Realizadores, una sección paralela al festival, en donde han estado directores de la talla de Francis Ford Coppola, Martin Scorsese o Marco Bellocchio.
Tras ese tercer largometraje que le valió una nominación al Oscar a mejor película extranjera, la primera de Colombia, se adentra ahora junto con Gallego en la historia de una familia de indígenas Wayuu que lidera el tráfico de mariguana en La Guajira.
Dividido en cinco actos, el filme narra la progresiva introducción del clan en ese negocio y sus nefastas consecuencias, familiares y profesionales, a medida que este avanza.
Su título, según contó el director tras el estreno, no fue buscado al azar. Los pájaros son un elemento “muy poderoso” en la mitología indígena, un presagio de cambio, y el nombre que recibían los integrantes del grupo armado ilegal que ejerció la violencia entre finales de los cuarenta y de los cincuenta.
Esta incursión en el cine de género evita “glorificar a los criminales” en un intento, a juicio de Gallego, de mostrar la realidad en una región “muy rica”, con grandes minas de carbón, y al mismo tiempo aislada y descuidada por el Ejecutivo central.
Pájaros de verano, coproducción de Colombia, México, Dinamarca y Francia, abrió hoy el camino a una amplia representación iberoamericana en la Quincena, que cumple este año su 50 aniversario.

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