Tierra caliente. Tierra de cárteles

Juan Manuel Asai

En los últimos días hemos oído hablar de Tierra Caliente. Es protagonista de los medios. Me refiero, claro, a esa región que engloba 35 municipios de tres estados: Michoacán, Guerrero y Edomex y que es cliente frecuente de la página roja de los diarios. Aporta muchos muertos a las estadísticas. Tierra Caliente es tierra de cárteles y por lo tanto tierra de nadie.
En esa parte del país los agentes del Estado mexicano están pintados, que es un eufemismo para decir que no sirven para nada. Tal vez sea exagerado decir que cedieron la plaza, pero el poder real lo ejercen bandas del crimen organizado que en su lucha permanente van dejado un reguero de cadáveres. Alguna vez, durante un tiempo, uno de esos grupos es hegemónico y después se repliega, incluso desaparece, para que surjan otros más sanguinarios y desalmados.
¿Cuál es la razón de la presencia de grupos de la delincuencia en la zona desde hace años y de la fragilidad del estado de derecho? La respuesta son las drogas. El trasiego de droga. Los sembradíos de amapola y mariguana terminan invariablemente siendo fosas clandestinas. Es un negocio importante pero violento, sin reglas. El gobierno federal aplicó en la zona la política de dejar hacer, dejar pasar. Yo diría que ni siquiera a cambio de una gran cantidad de dinero, sino simplemente porque no pueden con ese paquete. Pasaron los años y, por el poder de los mafiosos, el gobierno, en sus presentaciones federal, estatal y municipal, fue quedando al margen hasta que terminó por tener un papel secundario, como un actor de reparto.
 Los cárteles no sólo se dedican a las drogas, sino que también practican otras actividades delictivas que lastiman a la sociedad, como secuestros, extorsiones, robo, tráfico de minerales. Casi todas las actividades económicas están sujetas a cobro de piso. Por la fuerza que han acumulado, los criminales se atreven a todo, como emboscar a un grupo soldados. Una afrenta inadmisible para el Estado mexicano. Lo que seguramente les costará muy caro a los asesinos que, apuéstelo, no vivirán mucho para presumirlo. En estos casos siempre es necesario plantearse la siguiente pregunta: ¿En qué momento el jefe del grupo de sicarios pensó que podría emboscar a los soldados y salirse con la suya? Perdió la razón o no conoce al Ejército. Tierra Caliente, paraíso de gánsteres, será patrullada con una intensidad desconocida, hasta que el grupo responsable pague su fechoría.
Tierra Caliente ya es un foco rojo para la campaña política y para la jornada electoral, pues los criminales ya comenzaron a votar a través de sus fusiles de asalto. Hay candidatos que ya no tendrán oportunidad de competir porque han sido asesinados. Los vivos están intimidados y tal parece que sólo se animarán a competir los que tengan un visto bueno del cártel dominante en cada municipio o distrito. Es una situación insostenible. Hay que bajarle la temperatura a Tierra Caliente antes de que estalle.
El reto es mayúsculo para para las autoridades de los tres niveles de gobierno y también para los organismos electorales. Es momento de lucir la cacareada coordinación porque si no suman esfuerzos no podrán restablecer la paz. La pregunta es si enfrentarán el reto con la suficiente determinación, porque tienen que ir con todo. A medio gas no cambiarán nada.

 


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@soycamachojuan

 

 

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