Un mejor futuro para las personas adultas mayores

Diva Hadamira Gastélum

Quiero compartir con ustedes un tema de suma importancia: los derechos humanos e igualdad de oportunidades para las personas adultas mayores.

De acuerdo con cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS), se prevé que el número de personas de más de 60 años se duplique al llegar al 2050, esto, gracias a los avances en medicina que permiten a las personas vivir más años. Por supuesto que éste es un dato muy interesante.

Y es que, al contrario de lo que pensamos sobre quienes llegan a la tercera edad, los estudios apuntan a que las personas envejecen hoy con mejor salud que las de generaciones anteriores.

En nuestro país, el Consejo Nacional de Población, indicaba que en 2017 habitaban casi 13 millones de personas de 60 años y más, de los cuales 53.9 por ciento son mujeres y 46.1 por ciento son hombres. Es importante señalar que una cuarta parte de los adultos mayores (24.3%), reside en localidades menores de 2 mil 500 habitantes.

Con el incremento de este sector ha aumentado la demanda de servicios de salud, vivienda, pensiones, espacios y transportes urbanos, pero sobre todo ha aumentado su situación de abandono por parte de sus familiares.

El Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades indica que aproximadamente el 20 por ciento de la población adulta mayor sufre rasgos de abandono y maltrato. Lamentablemente, el aislamiento de los ancianos se ve más reflejado en nuestra sociedad, muchas veces debido a los graves problemas, tanto de motricidad como de depresión.

Es importante que reflexionemos sobre la gran problemática de abandono, pobreza, desigualdad y discriminación que enfrentan a diario las personas adultas mayores; principalmente las mujeres, quienes sufren una doble discriminación y violencia al pertenecer a este vulnerable sector y padecer los roles y estereotipos de género marcados por la sociedad.

A pesar de los programas y acciones que ha puesto en marcha el Instituto Nacional de las Personas Adultas Mayores, aún tenemos un gran rezago y compromiso para que gocen de sus derechos fundamentales, además de garantizar su acceso a la salud, a la asistencia social, oportunidades de bienestar y calidad de vida.

Valorar la importancia del envejecimiento será fundamental para el diseño y operación de políticas públicas que garanticen a las personas de la tercera edad la capacidad de inventar nuevas formas de vivir sin discriminación y con dignidad.

No hay mejor forma de pasar por esta etapa de vida que siendo y sintiéndose útil, activo y con una autoestima que fomente una salud física y emocional; y sin duda las personas adultas mayores, tienen mucho que aportar a la sociedad, desde su experiencia hasta su sabiduría de vida; porque no hay mejor maestro que quien ha pasado ya por lo que se desea enseñar.

 

Presidenta de la Comisión para la Igualdad de Género  

 

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