Salud

Hipertensión: alerta de cuidado

Padecimientos. La presión arterial elevada constante es uno de los principales factores de riesgo que detona enfermedades cardiovasculares, como infarto al corazón, accidente cerebrovascular, insuficiencia cardíaca, entre otras. #DíaMundialHipertensiónArterial

En gran medida, el modo con el que la sangre corre a través de venas y arterias, determina la salud y calidad de vida de las personas, por lo que si el vital líquido rojo fluye de manera libre a través de los ductos sanguíneos, todos los órganos de la economía humana funcionarán correctamente.

Cualquier órgano, el que sea, necesita que de manera regular y periódica se le suministre sangre para mantenerse nutrido y oxigenado; por ejemplo: una persona que ha quedado ciega a causa de la retinopatía diabética, debido a que el plasma rojo se introducía a las esferas oculares de manera forzada y además no aportaba nutrientes suficientes.

Cuando la sangre no llega de manera correcta a cada rincón del cuerpo humano, comienzan a aparecer diferentes señales de alerta: en el caso de la piel podría disminuir la velocidad en la que cicatriza después de haber sufrido una herida. En este sentido cabe recordar que ésta es la principal causa por la que quienes padecen diabetes deben extremar cuidados con sus pies, ya que cualquier lesión, por muy pequeña que sea, puede ser el inicio de boquetes en la extremidad que, al no cicatrizar, e infectarse de manera recurrente, desembocará en la amputación.

Por el contrario, si la presión arterial fluye de manera regular al paso de 120/80 mg, —que es la medida ideal que debe aparecer cada vez que las personas se miden la presión arterial—, cualquier individuo podrá desempeñar mejor la actividad que esté realizando.  En este sentido, cabe destacar que ésta es la razón por la que los deportistas, y las personas interesadas en su salud, tienen la costumbre de adquirir dispositivos que de manera constante indican el nivel de presión arterial, pues de esto dependen para poder incrementar sus marcas en la actividad física que realicen. De igual forma, si el objetivo es optimizar el rendimiento intelectual para lograr mejores notas, tomar decisiones acertadas y estar alerta en el trabajo, oficina o escuela, la medida 120/80 mg es uno de los principales factores que contribuirán a conseguir este objetivo.

Frecuencias alteradas. Romper el ritmo del tránsito de la sangre es muy sencillo, de hecho es una conducta humana típica de las sociedades modernas que inicia desde la infancia; por ejemplo: cuando bebés y niños dan tragos gustosos a refrescos y otras bebidas artificialmente endulzadas, están ingiriendo pequeñas cantidades de sodio (entre muchos otros tóxicos), elemento que es uno de los principales precursores de la hipertensión arterial.

El consumo de sodio se mantiene constante a lo largo de cada día de la infancia, de manera innegable está contenido en los frascos de papillas y purés para bebé; en los dulces que en cada fiesta recibe; en las papas fritas y hamburguesas que se venden en las tiendas de franquicia; en los productos que se venden como cereales de caja, entre muchos otros.

Conforme el niño crece y se desarrolla durante la adolescencia, el consumo de sodio constante se mantiene en la comida de todos los días, por ejemplo: la sopa de mamá, la cual no fue hecha con jitomate natural y pasta sino que provino de un sobre que al extraer el producto y verterlo en una olla, sólo es necesario agregar agua caliente para logar un caldo que seduzca al olfato y paladar.

La suma de elementos que contribuyen al desarrollo de la hipertensión arterial se incrementan cuando el adolescente comienza a fumar, a beber o consumir otras drogas ilícitas; cabe destacar que cualquier tóxico que altere la conciencia e invada de humo a los pulmones, representa el principal factor que atenta contra la calidad de la sangre y su flujo a través de los ductos sanguíneos.

Pese a todos los daños que se puedan ocasionar durante los primeros años de vida, niños y adolescentes tienen la oportunidad de reorientar el camino y sanear la red de tubos por donde corre la sangre, ya que no importa cuántos cigarrillos hayan fumado, ni la cantidad de sodio que pudieron haber consumido, aun con obesidad mórbida todavía hay mucho por hacer.

Un adulto padece hipertensión arterial porque nunca hizo un alto para evitar llegar a esta condición, si se hiciera un viaje al interior de sus venas se podría ver que las paredes están lesionadas y además hay numerosos acúmulos de grasa, deterioros que son el motivo por el que la sangre no corre libremente y por lo que se eleva la presión.

De manera lineal hay que imaginar que el corazón es como la llave del agua a la que se le conecta una manguera. Si a través de este tubo de hule se hace correr agua con basura, pedazos de cristal y otros objetos, lo que sucederá es que se irá erosionando su interior, tras cierto tiempo los contaminantes se irán acumulando y formarán obstáculos que impedirán que el líquido llegue a la última parte de la manguera. De esta manera, la llave tendrá que trabajar a marchas forzadas para lograr que el agua recorra toda la manguera, si esto no se corrige llegará el momento en que la tubería reventará. Esta condición, que de manera análoga y didáctica pretende explicar lo que ocurren en el interior del cuerpo humano, puede revertirse desde la infancia y adolescencia si la dieta se enriquece con agua natural, agua de sabor preparada en casa y con el consumo de fruta y verdura. Se ofrece esta garantía de éxito porque aun en grados de obesidad mórbida en niños y adolescentes, alimentos de origen natural como todos los vegetales tienen la capacidad de sanar al endotelio, que es el tejido que recubre las paredes de venas y arterias, con lo que la sangre fluye nuevamente, y además es de buena calidad; en consecuencia mejorará la salud.

Imprimir