La fuerza de la Verdad

César González Madruga

Mahatma Gandhi logró la Independencia de la India sin violencia gracias a los conceptos filosóficos de los que se sustentaba, sostenía que la ahimsa, o no violencia sólo era posible a través de la satygraha o fuerza de la verdad. Para Gandhi no era simplemente necesaria la satya o verdad si ésta no venía acompañada de la graha o fuerza, por ello el movimiento que lo acompañaba se autonombraba como los satyagrahis o los que portan la fuerza de la verdad. Esta filosofía de Gandhi se opone al concepto desarrollado por Max Webber quien afirmaba que el Estado (por el simple hecho de ser estado) está legitimado para el uso de la violencia (la himsa en sanscrito) sin importar si lo hace a través de la mentira.
Los procesos de transformación de México están marcados por la violencia (y la mentira de la mano), tan sólo en la historia moderna como en la Independencia, la Reforma, la Revolución y la época actual han tenido como sello distintivo la crueldad. En cada ciclo la constante es la misma, no ha sido un bando u otro el que triunfa, sino un principio universal al cual los justos se adhieren por encima de las mentiras que confrontan y dividen. En la independencia no fue sino hasta que Guerrero e Iturbide firmaron el Plan de Iguala y se dan el famoso abrazo de Acatempan que simbolizó el comienzo de un gobierno soberano. La época de la Reforma culminó con las Leyes de Reforma, en la cual la separación de la iglesia y del Estado no significó el divorcio de los elevados ideales de libertad de culto de cada individuo. Tras la Revolución, los Constituyentes de Querétaro que promulgaron la Constitución de 1917 darían pie a la formación del México institucional  y a entrar a una nueva etapa de paz.

El cambio de época actual requiere, como en las tres transformaciones previas abrir el oído del entendimiento, porque al igual que entonces los ríos de sangre hacen insostenible la mentira. Sirva de botón de prueba el caso de Ayotzinapa en el que un Estado weberiano no reconcilió a las partes, por si fuera poco, omitió la verdad distrayendo en un juicio sumario la crucifixión de un personaje político como el exgobernador de Guerrero, Ángel Aguirre, cuyo efecto no fue terminar con la violencia, por el contrario la mentira derramó más sangre. Hoy sabemos por un reportaje elaborado por el equipo de Carmen Aristegui que la DEA informó que Ángel no sólo no es culpable, sino que tiene acusaciones falsas. Por ello hay que exigir que se pare de mentir en este caso, lo necesitan los padres de los 43 de Ayotzinapa, los falsos acusados y sobre todo lo requiere el país, de otra forma el Estado nos sigue condenando a la violencia.

Como dice Calle 13 “Las guerras pierden todas sus luchas cuando los enemigos se escuchan”, por ello además de una Ley de Amnistía, es una urgencia que el Estado recupere la legitimidad del uso de la Fuerza siempre y cuando venga acompañado de la verdad —de satyagraha—, porque sólo así se podría realmente castigar a quienes han llevado al caos al país y al mismo tiempo poder convocar al diálogo que lleve a los mexicanos a un proceso de paz.

 

César Daniel González Madruga

El Siervo

@CesarG_Madruga

Imprimir

Comentarios